Vibración del eclipse II: Agitación animal

I Atrapado por la fascinación

III Respuesta de los voladores

IV Ciencia ciudadana


Los que viven un eclipse lo saben; y los que lo vivirán por primera vez lo verán: las personas no somos las únicas que percibimos el eclipse; en los otros animales también influye de repente convertir el día en noche, y despejar de nuevo. Con la atención a los animales, para documentar su comportamiento, han organizado proyectos de ciencia ciudadana para el eclipse de agosto.

Esta curiosidad por los animales no es nueva. Maider Pérez de Villarreal Zufiaurre es una veterinaria experta en etología que ha rastreado documentos sobre cómo han reaccionado los animales durante los eclipses. Ha encontrado ejemplos significativos: “Uno de los primeros relatos es el del italiano Ristoro d’Arezzo. describió lo que sucedió durante el eclipse total del 3 de junio de 1239: todos los animales y aves se asustaron; y las fieras salvajes podían ser capturadas fácilmente”. el 21 de agosto de 1560, en un eclipse visto en Portugal, el astrónomo Christoph Clavius escribió: “En su conjunto, las estrellas aparecieron en el cielo y se produjo un espectáculo asombroso, ya que las aves cayeron del cielo a la tierra debido a tal espantosa oscuridad”.

«Los grillos comienzan a cantar, las aves regresan al nido o se vuelven más activas, las ballenas comienzan a saltar y las vacas lecheras entran al establo»

Pérez de Villarreal ha confirmado que, en la actualidad, se han documentado cambios tanto en animales salvajes como en domesticados. Los grillos comienzan a cantar, las aves regresan al nido o se vuelven más activas, las ballenas comienzan a saltar, y las vacas lecheras entran al establo. Tora Greve, observadora de eclipses, viajó a Zambia en la expedición en 2001 y, con la desaparición del Sol, descubrió que las ranas habían empezado a cantar y que las aves rapaces habían dejado de volar. Estaba alrededor de un pozo y vio que las jirafas empezaron a correr en el conjunto del eclipse. Cuando el sol volvió a aparecer, se aflojaron y comenzaron de nuevo a comer las hojas de los árboles.

Cronobiología e incertidumbre

Detrás de estos extraños comportamientos hay dos dimensiones, como explica Pérez de Villarreal: la cronológica y la relacionada con la incertidumbre ambiental. “Desde el punto de vista de la biología del comportamiento, estos eventos pueden ser entendidos como experimentos naturales que permiten analizar cómo los animales responden a los cambios rápidos en las principales señales ambientales. En el caso de los mamíferos, si bien la investigación empírica aún es limitada, los trabajos disponibles permiten identificar modelos de respuesta bastante coherentes que combinan mecanismos cronobiológicos y de comportamiento”.

Daniel SchwenCCBYSA3.0

Una vaca, entre las montañas de Suiza. Ed: Daniel Schwen/CC BY SA 3.0 vía Wikimedia Commons


El etólogo recuerda uno de los estudios más completos realizados durante un eclipse solar. se realizó en 2017 en el zoo Riverbanks de Columbia durante un eclipse solar total. 17 Estudiaron el comportamiento de especies de vertebrados, incluyendo mamíferos como primates, elefantes, osos y ungulados. “Los resultados mostraron que aproximadamente el 75% de las especies estudiadas experimentaron cambios en el comportamiento durante la fase de completitud del eclipse, lo que pone de manifiesto que el eclipse es un estímulo ambiental significativo”, subraya.

«Una de las respuestas más comunes observadas en los mamíferos es la activación de los comportamientos asociados al atardecer»

En general, una de las respuestas más comunes observadas en los mamíferos es la activación de los comportamientos asociados al atardecer. Explica Pérez de Villarreal: “Este fenómeno puede explicarse en el marco de la cronobiología; es decir, en el estudio de los ritmos biológicos regulados por los ciclos ambientales. La disminución brusca de la luminosidad durante un eclipse puede sugerir al sistema circadiano que viene la noche. Como consecuencia, se activan comportamientos nocturnos como ralentización de la actividad, tendencia a agruparse o preparación para el descanso. Este modelo se ha documentado tanto en mamíferos domesticados (vacas y ovejas) como en especies silvestres. Y también en los que están en cautividad, como los osos”.

Salvajes y domesticados

Sin embargo, advierte que esta respuesta no es uniforme en todos los mamíferos. “En especies de mayor complejidad social y cognitiva, como los primates y los elefantes, también se han observado comportamientos que no explica el simple oscurecimiento. En estos casos, los individuos muestran signos de nerviosismo, aumento de la actividad social o cambios en la organización de grupos. Por ejemplo, en los gorilas y babuinos, han visto que aumenta la interacción social y la movilidad. Los elefantes también tienden a agruparse y cambian sus patrones de movimiento. Estos comportamientos sugieren que, además del componente cronobiológico, existe también una dimensión de evaluación del medio, es decir, una reacción a acontecimientos inusuales e imprevistos”, concluye.

ojos del gorila de la montaña

Un gorila de montaña en Ruanda. Ed: Charles J. Sharp/CC BY SA 4.0 via Wikimedia Commons


En animales domesticados (perros y gatos) la evidencia es más heterogénea y a menudo tiene un carácter anecdótico. Algunos perros muestran nerviosismo o tienden a acercarse a sus cuidadores, pero a muchos otros no se les perciben cambios significativos. En estos casos, la presencia humana y las rutinas diarias tienen un gran impacto, lo que difumina el efecto directo del eclipse, según Pérez de Villarreal.

«La naturaleza extraña y transitoria de los eclipses dificulta la repetición de las investigaciones y la obtención de grandes muestras»

“Por lo tanto, la evidencia disponible sugiere que la respuesta a los eclipses solares completos de los mamíferos se sitúa en la intersección de dos dimensiones: por un lado, la respuesta automática a los ritmos circadianos regulados por la luz y, por otro, la capacidad de procesar y valorar el entorno ante eventos imprevistos. Los mamíferos domesticados por lo general muestran respuestas más previsibles asociadas a la primera dimensión, mientras que los mamíferos silvestres, en particular aquellos con estructuras sociales complejas, presentan una mayor diversidad de comportamientos, representativa de una evaluación ambiental más activa”, resume.

No obstante, también ha mencionado los límites. Para empezar, la naturaleza extraña y transitoria de los eclipses dificulta la repetición de las investigaciones y la obtención de grandes muestras. Además, muchos estudios se realizan en entornos controlados, como los zoos, lo que genera dudas a la hora de generalizar los resultados a las poblaciones silvestres. Por eso, de cara al futuro, cree que las observaciones sistemáticas y las tecnologías de seguimiento automatizadas serán de gran ayuda para conocer mejor la respuesta de los animales.

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