¿De quién son los cables submarinos?

Me ha sorprendido el dato. El 99% del tráfico de Internet se produce a través de cables submarinos. Al principio, he pensado que no es posible que el número sea tan grande, pero si hay una razón por la que esto es así: es más barato enviar la señal desde el fondo del mar que desde tierra, aunque los cables que metemos en el fondo del mar sean tecnológicamente muy complejos. Así que imagínate que un email enviado desde Bilbao a San Sebastián, quizás, se vaya por mar.

Los cables submarinos son fibra óptica. Pero con un montón de protección, e intercalando dispositivos de amplificación en el camino. La dificultad tecnológica no es solo material. Hay que conocer bien el mapa del fondo del mar, y la instalación y el mantenimiento son muy caros. Sin embargo, es más barato enviar una señal por mar que hacer que Internet se mueva por tierra.

Uno de los cables más modernos que cruzan el Atlántico, el cable Marea, parte de la playa de Sopelana y recorre 6.600 kilómetros hasta la ciudad de Virginia Beach. En el sitio web Submarinecablemap.com se ve que se trata simplemente de un pequeño hilo de una compleja infraestructura plagada de cables.

Pero la pregunta es: ¿de quién son los cables submarinos? Viaja por ella, no solo el mensaje que envías a un amigo, sino también el dinero de tu salario. Tenemos una gran dependencia de los cables submarinos, y son de alguien. Tradicionalmente ha sido propiedad de compañías de telégrafos y teléfonos y, en algunos casos, de algunos gobiernos. AT&T estadounidense y China Telecom son las empresas con más cables. Pero hoy en día la mayor cantidad de dinero en estos cables es introducida por Google, Meta, Amazon, Microsoft y otras grandes compañías. Y hay una serie de grandes consorcios de empresas involucradas: El cable que parte de Sopela es propiedad de Facebook, Microsoft y el operador Telsiux de Telefónica.

Es un tema muy complejo. Hay que reconocer que estar conectado es muy beneficioso, pero tenemos demasiados aspectos involucrados en la red de estas conexiones.

Al final, la situación es extraña. Quizás usted o yo no estemos conscientes del grado de dependencia que tenemos de estos cables, pero la sociedad tecnológica, sí, es muy consciente de ello. Y aunque seamos conscientes, es casi imposible tener preparado un funcionamiento alternativo que nos proteja ante un imprevisto.

Algunos países están muy vulnerables en este contexto. Es notable que en el mapa de cables submarinos las poblaciones más pobres tienen el menor número de conexiones de cables submarinos. Los de siempre se pierden también ahí.

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