La basura marina en el golfo de Bizkaia: ¿qué sabemos y por qué es fundamental que los ciudadanos la conozcan?


La contaminación por plásticos es uno de los mayores desafíos ambientales de la actualidad. Cada año llegan al océano millones de toneladas de residuos plásticos, y aunque a menudo representamos las islas del Pacífico cubiertas de basura, este problema también toca el golfo de Bizkaia; un rincón del Atlántico Norte donde, por desgracia, también queda atrapada una parte de estos residuos.

En los últimos años se han empezado a conjugar dos líneas de trabajo que hasta ahora se desarrollaban por separado: las campañas científicas y la ciencia ciudadana. Esto nos está permitiendo entender mejor nuestra realidad cantábrica. De hecho, tenemos acceso a significativamente más datos, de modo que es posible analizar ámbitos y momentos que la ciencia académica no puede analizar.

El golfo de Bizkaia, dinámico y vulnerable

El golfo de Bizkaia presenta una situación bastante compleja en lo que a basura marina se refiere, ya que sus características físicas y oceanográficas hacen que la acumulación de residuos sea fácil. La plataforma continental es desigual de este a oeste y está atravesada por numerosos cañones submarinos que actúan como “sumideros” de basura. Además, muchas corrientes marinas, como el IPC, la corriente portuguesa o las corrientes producidas por el viento, ejercen una gran influencia y reordenan los residuos según la estación del año. Por otra parte, no hay que olvidar la influencia de las grandes plumas de agua dulce procedentes de los ríos franceses y de los numerosos remolinos que se forman en el mar, dos factores que hacen que los residuos sean muy propensos a llegar y depositarse en el golfo de Bizkaia.

A todo ello hay que añadir la presión humana: contamos con una costa muy concurrida, con importantes puertos pesqueros y comerciales, como Pasaia y Bilbao, y ciudades con una gran actividad turística como San Sebastián, Bilbao, Baiona y Biarritz. Todos estos factores contribuyen a aumentar significativamente la presión ejercida sobre el medio marino.

Todos estos factores naturales y antropogénicos hacen del Golfo de Bizkaia un espacio especialmente sensible para la acumulación de basura marina.

Ciencia académica vs. ciencia ciudadana: cuando la sociedad completa el mapa

La mayoría de la población desconoce las campañas científicas de monitorización de la basura marina en el golfo de Bizkaia. Todos los años se ponen en marcha Bioman, Pelacus, Demersales y el programa BM - 1, este último para el seguimiento de las playas, que trabajan constantemente para entender qué ocurre en nuestras costas. Encontrar información básica sobre estas campañas es fácil, pero obtener resultados no es tan sencillo: a menudo, los datos no se publican o se presentan brevemente.

A esta falta de transparencia se añaden otros inconvenientes: las metodologías de monitorización empleadas son muy variadas (redes tipo BAKA, redes tipo GOB, buceo científico, análisis de imágenes, etc.) y los sistemas de clasificación de residuos utilizados no son compatibles entre sí. De hecho, los resultados se expresan en formatos muy diferentes (elementos/km², kg/km², elementos/100 m, masa o número de objetos), por lo que la escasa información disponible no es suficiente para comparar campañas, regiones o años.

Ante esta situación, queda patente la necesidad de una alternativa que colme este vacío de información y, en este contexto, el golfo de Bizkaia cuenta con un valioso recurso: una amplia red de proyectos de ciencia ciudadana. En estos proyectos participan voluntarios no expertos en general, que son los que monitorizan la basura marina y, a menudo, publican los resultados. Solo considerando el norte de la península ibérica, existen decenas de organizaciones que llevan años realizando esta labor. Barco Museo Ecoactivo Mater, Surfing Federation, Fundación Oxígeno, A. Organizaciones como Fundación, Surfrider o Cruz Roja–LIBERA han realizado miles de muestreos y han generado una gran cantidad de información en plataformas como MARNOBA. Esta información hubiera sido imposible de obtener utilizando solo las campañas científicas tradicionales.

Aunque los datos recogidos a través de la ciencia ciudadana también tienen limitaciones, como la falta de información precisa sobre el área de muestreo y la limitada y variada formación de voluntarios, la gran cantidad de datos que generan las campañas a partir de la ciencia ciudadana contribuye a formar una imagen más real de la situación. Por ejemplo, las campañas oficiales solo monitorizan 10 playas del norte de la península, pero la ciencia ciudadana ha recopilado datos de 209 playas desde 2018 hasta la actualidad.

¿Qué vemos unificando los datos de ambas fuentes?

La principal conclusión es que el Sureste del Golfo de Bizkaia es un área de acumulación de basura marina y que, además, el 97% de la basura acumulada es plástico. Así, la concentración de los residuos encontrados en las playas del norte es similar o incluso superior a la medida en el Mediterráneo. Es un dato llamativo, teniendo en cuenta que nuestra costa está abierta al Océano Atlántico abierto, mientras que el Mediterráneo está prácticamente cerrado.

En cuanto a las playas, se confirma que en las costas francesas se acumula mucha más basura que en el norte peninsular (494 unidades/100 m frente a 281,73 unidades/100 m ⦅%0020<%0020/%0020g%0020_%00206%0020>%0020⦆). Esta diferencia podría deberse, entre otros factores, a que las corrientes invernales trasladan los residuos desde las costas españolas a Francia o a que la cantidad de basura que desembocan en los grandes ríos franceses es mayor. Un claro ejemplo de ello es el río Adour, cuya desembocadura alberga la playa con mayor densidad de residuos de todo el golfo de Bizkaia: 1.101 Unidad/100 m.

El golfo de Bizkaia es uno de los principales focos de acumulación de basura flotante, especialmente en el sector oriental. Gracias al trabajo del Barco Museo Ecoactivo Mater, desde 2018 se han registrado y recogido 168.086 objetos flotantes en la costa del País Vasco, una cifra que muestra claramente la verdadera dimensión del problema.

En cuanto al fondo marino, las concentraciones de residuos en el entorno de las ciudades y puertos son elevadas y disminuyen a medida que nos alejamos de la costa (aunque en estos últimos puntos las mediciones son difíciles o incluso imposibles). Sin embargo, las mayores densidades de basura no aparecen en la plataforma continental, sino en los cañones submarinos, donde se registran un promedio de 4.813 elementos/km², muy por encima de los valores máximos de la plataforma. Una de las concentraciones más altas de basura la tiene el cañón de Arcachon —en el sureste del golfo—, lo que confirma que estos cañones son zonas de acumulación de basura marina y que se debe prestar atención prioritaria a estos puntos.

Retos de futuro en la lucha contra las basuras marinas

A pesar de la gran cantidad de datos sobre la contaminación de plásticos en muchos lugares geográficos, combinar estos datos sigue siendo un desafío debido a una amplia variedad de métodos, clasificaciones, bases de datos y formatos. Por ello, es fundamental avanzar hacia una armonización metodológica que permita obtener conclusiones sólidas y resultados comparables que nos permitan comprender la cantidad de basura que realmente tenemos en nuestras costas y cómo se distribuye para posteriormente buscar las soluciones más adecuadas.

El golfo de Bizkaia es un ecosistema valioso pero frágil, y para protegerlo, el primer paso es conocer cómo es y cómo está. En esta tarea, los ciudadanos no son meros observadores, son protagonistas.

Bibliografía

Alfar-Ortega, C., Iturrondobeitia, M., Lizarza, S., Peña Rodríguez, C., Zaldua, N., & Ibarretxe, J. 2026. Citizen science initiatives and outcomes in plastic pollution monitoring and control in the southern Bay of Biscay. Marine Pollution Bulletin, 227, 119467.

Alfar-Ortega, C., Ibarretxe, J., Iturrondobeitia, M., 2025. Marine litter in the south-east of the Bay of Biscay: a revisión of current methods, standards, databases and challenges. Mar. Pollut. Bull. 213, 117632. https://doi.org/10.1016/j. marpolbul.2025.117632.

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