El hombre no dormía más antes de la Revolución Industrial
Varias poblaciones que hoy tienen una vida de cazador-recolector duermen entre 6,4 y 7,1 horas por noche.
En las poblaciones actuales de cazadores-recolectores no se duerme más horas que en las sociedades industrializadas. Una revisión sugiere que la industrialización, más que la duración del sueño, cambió la hora de dormir.
El dicho repetido es que hay que dormir ocho horas diarias. Pero, curiosamente, esta idea nació en la época de la Revolución Industrial escocesa, del lema difundido por los empresarios: "Ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas de sueño". Con el tiempo, este eslogan se ha convertido en una norma de salud.
Una revisión publicada en la revista Brain Medicine ha querido aclarar si desde la Revolución Industrial se duerme menos que antaño. La suma del trabajo de campo antropológico, la historia de archivo y la genómica comparada han demostrado que la principal diferencia entre el sueño en la época industrial y el sueño preindustrial es cuándo y cuántas veces se duerme al día, y no cuántas horas dura el sueño.
«El número de horas de sueño es la variable menos modificada»
Para hacer la comparación, se han seleccionado tres poblaciones que actualmente tienen una vida de cazador-recolector: Las poblaciones de hadza de Tanzania, san de Namibia y tsimane de Bolivia. Sus habitantes no utilizan luz eléctrica y su sueño se une al ciclo natural de luz y oscuridad. Los resultados indican que estas personas duermen entre 6,4 y 7,1 horas cada noche. Estas cifras no son más altas que las medias de las sociedades industrializadas, que en algunos casos son incluso más bajas.
Los autores señalan que el cambio del sueño se puede resumir en cuatro características: retraso, pérdida de rutina, debilitamiento de su relación con la luz y aumento de la frecuencia de los trastornos del sueño. La variable que menos ha variado es el número de horas de sueño.
Por otra parte, el estudio no ha encontrado patrones de sueño fragmentados o bifásicos en las tres poblaciones mencionadas. Se creía que los preindustriales europeos fraccionaban el sueño en dos períodos, con una o dos horas de separación, pero los investigadores no han encontrado evidencia de ello. Por lo tanto, la conclusión general ha sido que todos los patrones que tiene y ha tenido el sueño reflejan la ecología de la luz local, el clima, el trabajo y la vida social.
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