Los científicos han descartado el mejor y el peor escenario climático

A la vista de la trayectoria de las energías renovables y del coste económico actual, señalan que ya no ven real superar el límite más extremo de 5,7 °C para el año 2.100. Sin embargo, ven imposible cualquier subida de 1,9 °C.


El aumento de la temperatura global ha alcanzado casi los 1,5°C, y los científicos están trabajando intensamente en la previsión de escenarios climáticos posibles para el año 2.100 con la mayor precisión posible. La iniciativa internacional para la evaluación de los modelos climáticos ha reexaminado sus proyecciones para el futuro. en 2023 se inició la remodelación de los anteriores (CMIP6) y las nuevas proyecciones (CMIP7) ilustran el impacto de las medidas adoptadas hasta la fecha para hacer frente al cambio climático. El estudio deja noticias agridulces:

Noticias dulces: los científicos creen que la expansión internacional de las energías renovables y que, por tanto, ya son más baratas que los combustibles fósiles, hace irreversible el rumbo tomado por las renovables. Esto ha dejado los primeros resultados: ya no se ve realista que ocurra la proyección climática más extrema que se representaba hasta ahora, que llegue a 5,7 ºC. Son un indicador de la capacidad de la sociedad para influir en la transición energética.

Noticias saladas: a la vista de los lentos ritmos de transformación de las políticas climáticas, los científicos ven imposible incluso quedarse en la mejor proyección de un aumento de 1,9°C. Recuerdan que para salir de la situación de emergencia que aún falta mucho, es imprescindible tomar medidas más drásticas.

El estudio también ha puesto sobre la mesa otras reflexiones. Hasta ahora, la mayoría de los escenarios climáticos se han proyectado hasta finales de siglo, pero los investigadores creen que también es necesario estudiar la evolución más allá del siglo XXI. Esto tiene dos objetivos principales. Por un lado, comprender la dinámica que adoptarían los sistemas de la Tierra en caso de estabilización de la concentración de CO2 en la atmósfera a un nivel determinado y evaluar si existe riesgo de cambio irreversible superando los puntos de inflexión. Por otro lado, investigar si el logro de emisiones negativas a largo plazo en una década u otra afectaría a la capacidad de un cambio climático reversible. Por lo tanto, la ciencia climática sigue enfrentando importantes desafíos.

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