Foto de la semana: Orejas de elefantes


Los elefantes, tanto asiáticos como africanos, pueden comunicarse a una distancia de hasta 5 km a través de sonidos transmitidos por aire. Pero tienen otra forma de enviar señales: las ondas sísmicas de baja frecuencia que viajan desde tierra. Las vibraciones se transmiten desde el suelo a las patas de los elefantes y finalmente llegan directamente a su oído interno a través del cráneo de los elefantes. De esta manera, se comunican entre sí a una distancia de 10 km o más.

Un estudio publicado en la revista Frontiers in Audiology and Otology aclara que la causa de esta audición fina y especial puede ser el tamaño de los huesos y un músculo especial.

«Los elefantes pueden tener la capacidad de cerrar voluntariamente las vías auditivas y, de la misma manera que nosotros escuchamos con auriculares o tapones los sonidos que nosotros creamos más alto, ellos también pueden escuchar las vibraciones del suelo más alto.»

El oído de estos animales terrestres puede adoptar diferentes configuraciones, dependiendo de las cuales podemos escuchar sonidos de ciertas frecuencias. El oído de los pequeños roedores, por ejemplo, es ideal para escuchar sonidos de alta frecuencia. En cambio, las orejas de los mamíferos más grandes son ideales para escuchar sonidos de amor bajo. Dentro de este rango, hay una gran diversidad en la forma y el tamaño de los tímpanos y los huesecillos.

Los investigadores concluyen que los elefantes, por razones anatómicas, tienen alta sensibilidad a los sonidos de baja frecuencia. Los elefantes asiáticos y africanos tienen las orejas centrales más grandes, entre todos los vertebrados terrestres, y también el rango de frecuencia auditiva más baja. Los huesos de su oído medio son nueve veces más pesados que los humanos, y el tímpano es siete veces más grande. Sin embargo, su proporción con el tamaño corporal no varía mucho. Esto significa que el oído medio de los elefantes no tiene una estructura especializada; es simplemente grande, y los autores creen que esto puede ser útil para escuchar sonidos de baja frecuencia.

Por otra parte, los autores creen que los elefantes pueden tener otra curiosa capacidad: la capacidad de cerrar voluntariamente las vías auditivas. Cuando colocamos auriculares o tapones de oídos, cerramos las vías auditivas y escuchamos más alto los sonidos que nosotros creamos, como masticar o respirar. Los investigadores creen que los elefantes pueden tener la capacidad de cerrar las vías auditivas con la contracción de un músculo especial, permitiendo así una mejor percepción de estos sonidos que reciben del suelo por vibración. Los investigadores calculan que con los conductos auditivos cerrados, los elefantes pueden oír los sonidos de baja frecuencia 30 veces mejor.

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