De la tradición a la innovación: La revolución de la cesta de remonte

Un frontón y un laboratorio no tienen, a primera vista, grandes conexiones. Sin embargo, la colaboración entre ambos puede derivar en uno de los mayores saltos futuros del remonte. Investigadores de la Universidad Pública de Navarra tienen un objetivo claro: hacer las cestas de remonte más resistentes, asequibles y duraderas a través de las nuevas tecnologías y la ingeniería de materiales. Proponer cambios en un deporte de gran tradición nunca es fácil, pero la innovación puede abrir nuevas posibilidades para esta modalidad.


El remonte ocupa un lugar especial entre las modalidades de la pelota vasca, tanto por sus características técnicas como por su valor patrimonial. Aunque en la mecánica de juego tiene similitudes con la pelota a mano (en la que se golpea directamente la pelota con la mano), en el remonte se utiliza una cesta o chistera que influye en el comportamiento físico de la pelota.

En el remonte, en la modalidad heredada del guante-laxo, se utiliza una cesta curva en la que la pelota se introduce de la mano de la cesta del pelotari, se desliza sin interrupción por el interior de la cesta y, tras aumentar la velocidad, se lanza desde la punta. En este proceso intervienen una serie de principios físicos asociados a la transferencia de energía, la aceleración progresiva y la geometría del canal de lanzamiento. Por ello, el diseño de la cesta es un elemento fundamental tanto para el rendimiento deportivo como para la seguridad en el juego.

En la actualidad, el remonte se practica de forma limitada, sobre todo en Navarra y Gipuzkoa, y se encuentra en una situación precaria. Los problemas de disponibilidad de material son uno de los principales obstáculos para atraer nuevos jugadores. A diferencia de otras modalidades, adquirir una cesta de remonte no es ni inmediato ni barato, lo que dificulta tanto la práctica de ocio como la formación básica.

Las cestas de remonte se fabrican mediante un proceso artesanal que apenas ha sufrido cambios en el último siglo. La estructura principal se realiza en madera de ratán, un material fibroso y poroso, similar al bambú, con gran capacidad de adaptación bajo la influencia de la humedad, el calor y los procesos mecánicos adecuados. Esta madera sustituyó a la madera de castaño por su mayor resistencia a la tracción y flexibilidad.

Esta estructura se consolida mediante el empaje. Históricamente estaba hecho de mimbre o junco, pero hoy en día es sustituido por polímeros como el polipropileno. El aro exterior de la chistera, tradicionalmente fabricado en madera de castaño, fue sustituido por un material sintético: la fibra de vidrio. Para la fabricación de este componente se utiliza un molde en el que se colocan las fibras en sentido longitudinal y se vierte la matriz polimérica hasta formar el material compuesto. De esta manera, la resistencia de tracción e impacto al aro aumenta considerablemente. Por último, se añade un guante de cuero a la cesta; mediante un hilo recubierto de cera se realiza una unión cosida a mano, conformando así un instrumento muy especializado.

Aros de cestas de remonte

Aros de cestas de remonte de fibras sintéticas. ED: Xabier Sandua Fernández


Si bien no se puede cuestionar el valor artesanal de la chistera, sus limitaciones técnicas son evidentes. El proceso de fabricación requiere una gran inversión de tiempo y un conocimiento especializado del artesano, lo que encarece el producto y limita su disponibilidad. Además, desde el punto de vista mecánico, la madera muestra una gran vulnerabilidad a los impactos no deseados. Un golpe inadecuado de la pelota puede romper la estructura en pocos milisegundos, lo que anularía la chistera que ha necesitado semanas de trabajo.

Este contexto pone de manifiesto la necesidad de buscar alternativas que mantengan la esencia del remonte, pero que no renuncien a los avances tecnológicos. La ingeniería de materiales ofrece soluciones capaces de superar los límites de los materiales tradicionales hoy en día, desarrollando estructuras más ligeras, resistentes y duraderas. Los materiales compuestos y los polímeros avanzados optimizan el comportamiento mecánico de la chistera frente a las cargas dinámicas del juego, lo que reduce el riesgo de rotura y prolonga la vida útil. Ese es precisamente el reto que la UPNA ha convertido en un proyecto de investigación.

En esta investigación, la innovación no debe limitarse a la selección de material. Los métodos de fabricación modernos, como la fabricación aditiva (impresiones 3D), ofrecen nuevas posibilidades en el diseño de la cesta de remonte. Estas técnicas permiten reducir significativamente los tiempos de producción, reducir costes y reproducir geometrías complejas con gran precisión. Además, permiten adaptar la estructura a las necesidades funcionales de la cesta, algo difícil de conseguir con procesos puramente artesanales.

Cesta de remonte 3D

Cesta de remonte escalada obtenida mediante fabricación aditiva. ED: Xabier Sandua Fernández


El desarrollo de una nueva chistera requiere, sin embargo, una metodología rigurosa. Como en cualquier proceso de investigación, el primer paso es realizar un análisis de antecedentes técnicos, reuniendo información de artesanos, pelotaris profesionales y fuentes de documentación. Este conocimiento empírico es vital para comprender las exigencias reales del juego y evitar soluciones alejadas de la práctica deportiva.

Dado que la geometría de la chistera de remonte no está normalizada y se basa en moldes tradicionales, es necesario realizar un escáner tridimensional de los modelos existentes para su posterior digitalización en un software de diseño. A partir de esta geometría, se pueden realizar simulaciones computacionales para evaluar el comportamiento de diferentes materiales ante situaciones típicas del juego, como impactos repetidos, pliegues y cargas dinámicas. Una vez identificados los materiales y configuraciones más adecuados, se analizaría su compatibilidad con el proceso de fabricación seleccionado y luego se desarrollaría el primer prototipo funcional.

escaneoEscaneo 3D de la cesta de remonte

Escaneo 3D de la cesta de remonte. ED: Xabier Sandua Fernández


Uno de los objetivos más complejos de esta investigación no es el técnico, sino el social y el cultural. El remonte se ha jugado con una herramienta que apenas ha sufrido cambios durante más de cien años, lo que le da a la chistera un gran valor de identidad. Por ello, cualquier cambio debe ser tratado con prudencia. La estrategia propuesta no busca rupturas estéticas, sino que plantea una evolución estructural, manteniendo el empaje tradicional en el exterior pero mejorando el núcleo resistente del instrumento.

La aceptación de los pelotaris profesionales es también una cuestión fundamental. Por ello, teniendo en cuenta las experiencias vividas en modalidades similares, como la cesta punta, se propone la utilización de los primeros prototipos en las categorías de iniciación. De esta manera se facilitaría una transición progresiva y natural hacia las nuevas tecnologías. Este enfoque permitirá evaluar el comportamiento de la cesta en condiciones reales y familiarizar a las nuevas generaciones con las nuevas herramientas.

El futuro del remonte depende en gran medida de su capacidad de adaptarse a las tecnologías actuales. La combinación de tradición y tecnología ofrece una oportunidad única para revitalizar la modalidad, reducir las barreras de disponibilidad y atraer a nuevos practicantes. El hecho de que las cestas sean más accesibles, resistentes y duraderas puede tener una influencia decisiva en la expansión del remonte, lo que garantizaría la continuidad de este deporte que forma parte del patrimonio cultural de la pelota vasca. Así, de nuevo, obtendríamos la necesaria e imprescindible simbiosis entre cultura, tradición y ciencia.

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