El efecto Matilda se ha difuminado en los últimos 125 años

En las últimas dos décadas, el número de mujeres en puestos de liderazgo en los equipos de investigación ha aumentado significativamente.


Históricamente, la contribución de las mujeres a la ciencia ha sido subestimada; esta discriminación se denomina efecto Matilda. En un estudio se analiza la evolución de este efecto y se concluye que se ha atenuado en las últimas décadas.

Los investigadores han utilizado la base de datos OpenAlex para analizar 220 millones de publicaciones científicas publicadas en el periodo 1900-2025. De ellos, para llevar a cabo el estudio, se ha elaborado una lista de cerca de 60 millones de autores, que se han distribuido en dos géneros según su nombre.

«En promedio, cinco hombres más de los esperados lideraban la investigación por cada 1.000 publicaciones»

En muchas disciplinas científicas, los artículos son la principal herramienta para difundir descubrimientos y reconocer la autoría, por lo que son idóneos para medir el efecto Matilda. Los resultados confirman que el efecto Matilda tuvo relevancia durante casi todo el siglo XX y que las mujeres eran sistemáticamente excluidas de puestos de liderazgo. En comparación con su participación en la ciencia, cinco hombres más de los esperados lideraban la investigación por cada 1.000 publicaciones en promedio. Además, la discriminación era doble, ya que las autoras también eran significativamente menos numerosas.

«En física hay menos autoras en proporción, mientras que en ciencias de la salud casi se ha conseguido la paridad»

Sin embargo, los resultados indican que la tendencia ha cambiado en las últimas dos décadas y que el efecto Matilda se está difuminando. La participación de las mujeres en la ciencia ha ido creciendo. 1910 entre 1960 y 1960, la evolución fue lenta e irregular. Durante estas décadas, las guerras mundiales han hecho que las mujeres rellenen los vacíos dejados por los hombres y que su participación aumente considerablemente. Sin embargo, cuando los hombres regresaron de la guerra, volvieron a perder puestos de liderazgo. Desde entonces, el aumento ha sido más notable, y los autores afirman que, en general, el efecto Matilda apenas se nota en todo el mundo y en la mayoría de las disciplinas de la ciencia.

Hay, sin embargo, matices evidentes en esta tendencia dominante. En física hay menos mujeres autoras en proporción, mientras que en ciencias de la salud se ha conseguido casi la paridad. Geográficamente, en varios países asiáticos —como India, China, Japón y Corea del Sur— la participación de las mujeres es un 10 % más baja que en el resto del mundo. Por el contrario, en América Latina están cerca de la igualdad entre autores masculinos y femeninos.

Las conclusiones son significativas, pero los autores advierten que el estudio tiene varias limitaciones. En primer lugar, podría faltar información en la base de datos utilizada. Adicionalmente, podrían haberse producido errores en la determinación del género binario. También hay grandes diferencias en la importancia científica de las publicaciones, y el simple conteo no expresa por completo el peso de la investigación. Y para terminar, un simple enfoque bibliométrico podría proporcionar una visión limitada de una realidad demasiado compleja.

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