Un sistema alimentario más sano y sostenible revolucionaría la agricultura

si hiciéramos una dieta más sana a nivel mundial para 2050, aumentara la productividad, y redujéramos el desperdicio de alimentos a la mitad, se transformaría la estructura mundial de la agricultura.


Las demandas por la transformación del sistema alimentario a nivel mundial han aumentado en los últimos años y un estudio liderado por la Universidad Cornell de Nueva York ha querido analizar las consecuencias de este cambio. El estudio ha sido publicado en la revista Nature.

Según el informe publicado por la Comisión EAT-Lancet en 2025, seguir dietas más saludables a nivel mundial evitaría 15 millones de muertes prematuras al año. Todo el sistema alimentario produce alrededor de un tercio de los gases de efecto invernadero de origen humano en el mundo, y la mitad de la superficie habitable de la Tierra se utiliza para la agricultura. Asimismo, un tercio de los alimentos producidos se pierden o se malgastan.

Con la esperanza de que el crecimiento demográfico y económico esperado para los próximos años complicará aún más la situación, los autores han querido conocer el impacto ambiental, social y económico que tendría la transformación de los sistemas alimentarios.

«El valor de las verduras, frutas, frutos secos y legumbres aumentaría en un 23 %»

Simulando escenarios creados con diez modelos, los investigadores compararon cómo sería la agricultura en 2050 en dos escenarios posibles: por un lado, con la situación como ahora y, por otro, con una dieta más sana a nivel mundial, un aumento de la productividad y una reducción del desperdicio alimentario a la mitad.

Los resultados indicaron que la transformación del sistema alimentario reduciría la superficie de la tierra utilizada en la agricultura en un 6% y la producción agrícola disminuiría en un 17%. Por otro lado, el valor de las verduras, frutas, frutos secos y legumbres aumentaría en un 23%. En cuanto a los productos de origen animal, el número de animales rumiantes disminuiría en 400 millones y el valor de los productos de este origen se reduciría en un 43%.

Los autores afirman que la transformación del sistema alimentario aportaría importantes beneficios para el medio ambiente y la salud humana, ya que, entre otras cosas, las emisiones de CO2 derivadas de la agricultura se reducirían en un 85 %. En cambio, provocaría profundos cambios en las vidas de quienes se dedican a la agricultura y la ganadería.

No obstante, los investigadores han querido dejar claro que se trata de uno de los escenarios posibles de futuro y no de una predicción de lo que va a suceder. Como guía, han señalado que puede servir para abordar los retos y oportunidades que podemos tener en los próximos años.

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