Siempre ha existido una relación muy estrecha entre el arte y la astronomía


El astrofísico Miguel Querejeta Pérez recuerda que se enamoró de la astronomía desde muy joven: “Me acuerdo que en verano íbamos a Ezcaray, porque una tía tiene allí una casa con dos terrazas muy bonitas desde donde se puede ver el cielo muy bien. Y él tenía un pequeño telescopio. cuando tenía unos 12 años, empecé a observar el cielo con aquel telescopio y me interesó”.

Así, cuando le llegó el momento de iniciarse en la universidad, decidió trasladarse a Madrid; a diferencia de Bilbao, donde tenían la especialidad de astrofísica. Reconoce que, a pesar de su clara vocación, algunas asignaturas no le gustaron mucho. “A veces sucede, ¿verdad? Había profesores bastante mediocres, algunas de las asignaturas muy teóricas, cuestiones matemáticas muy profundas, etc. A mí eso no me interesaba en absoluto. Pero mi pasión por la astronomía me ayudó a avanzar”.

Por lo tanto, mantuvo el camino emprendido y tuvo la oportunidad de trasladarse a otros países: “Pasé un año haciendo Erasmus en Inglaterra, en Nottingham. Y después de terminar la carrera, me fui a Alemania para hacer el doctorado en Heidelberg, en el Instituto Max Planck de Astronomía. Fue sobre galaxias, muy bonito. Tuve la suerte de haber hecho un proyecto de verano con este tema en las Islas Canarias antes y me interesaba mucho. Al terminar el doctorado, me fui a Munich con un fellowship, al Observatorio ESO. Similar a un posdoctorado pero con mayor libertad, ya que cada uno elige el tema de estudio. Además, parte del trabajo lo hice en Atacama, Chile, con radiotelescopios. Fue increíble”, cuenta.

El cosmos en el arte

Y justo cuando acabó con eso, sacó la plaza de funcionario en el Real Observatorio Astronómico de Madrid. Ahora está investigando allí, pero también está trabajando en otros proyectos. De hecho, también tiene un grado en Filología Hispánica y acaba de publicar un libro que combina astronomía y arte, junto con la historiadora del arte Inés Pérez Teresa. Titulado El cosmos en el arte (El cosmos en el arte), ambos autores cuentan cómo se ha representado el cosmos en el arte y cómo el arte sirve para interpretar el cosmos.

“El arte ha sido, en muchas ocasiones, una herramienta de la astrofísica”, explica Querejeta. “Estamos acostumbrados a ver las imágenes que hoy nos regalan los telescopios, pero hasta el siglo XIX no teníamos forma de fotografiarlas y entonces el dibujo era muy importante para los astrónomos. Galileo, por ejemplo, era un artista con una formación de dibujante que le ayudó, entre otras cosas, a plasmar en papel y a realizar mediciones precisas. Por lo tanto, siempre ha habido una relación muy estrecha entre el arte y la astronomía”.

Finaliza diciendo que el eclipse solar del 12 de agosto lo verá desde Ezcaray, “¡por supuesto!”, y confiesa que está deseando, ya que será la primera vez que vea un eclipse solar total. Por último, ha adelantado que este año publicará otro libro, dirigido a los niños y niñas. Y es que, al igual que siempre le ha apasionado la investigación del cielo, desde joven le ha gustado la divulgación, y prueba de ello es que ha ganado dos veces los premios CAF-Elhuyar, las conferencias que ofrece y ahora también las obras literarias.


El astrofísico Miguel Querejeta Pérez se licenció en Física por la Universidad Complutense de Madrid y recibió el Premio Extraordinario. Realizó su tesis en el Instituto de Astronomía Max Planck en Alemania y fue premiado por la Sociedad Española de Astronomía. Trabajó en el Observatorio Europeo Austral (ESO) en Múnich con un prestigioso ESO Fellowship y posteriormente se incorporó al Real Observatorio Astronómico de Madrid. En la actualidad combina la investigación con la divulgación. Tiene el Grado en Lengua y Literatura Española y acaba de publicar el libro El cosmos en el arte.

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