En la creación de las células eucariotas participaron diversos microorganismos


Un estudio sugiere que la formación de células eucariotas fue más larga y compleja de lo que se pensaba. Además de la simbiosis entre un arco y una bacteria que se aceptaba hasta ahora, el estudio afirma que participaron al menos otras dos bacterias diferentes, así como virus gigantes. Investigación publicada en la revista Nature.

La hipótesis hasta ahora aceptada es que las células eucariotas (de animales, plantas, hongos y protistas) surgieron de la simbiosis entre un arqueo y una bacteria. Esta bacteria se convirtió luego en mitocondrio, lo que permitió el desarrollo de la complejidad celular. Este nuevo estudio no niega la importancia de la mitocondria, pero sugiere que el proceso fue más largo y complejo, e incluso hubo más protagonistas.

«Además de la bacteria que estuvo en el origen de la mitocondria, se han identificado restos de otros dos grupos de bacterias»

El estudio ha sido liderado por el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB Barcelona) y el Centro de Supercomputación de Barcelona (BSC). Se ha realizado arqueología molecular computacional utilizando el superordenador Mare Nostrum. En primer lugar, reconstruyeron la colección de genes y familias de proteínas que tendría el antepasado común final de todos los eucariotas. Posteriormente analizaron su origen comparándolo con las bases de datos de los genomas de miles de bacterias, arqueozoos y virus.

Además de la bacteria que existió en el origen de la mitocondria, se han identificado restos de otros dos grupos de bacterias: Myxococcota y Planctomycetota. Los primeros están relacionados con funciones metabólicas, entre ellas los procesos relacionados con lípidos y membranas. Los segundos, por su parte, tienen estructuras internas muy inusuales en las bacterias, lo que le da un especial interés en comprender el origen de las células complejas.

También se han encontrado restos de genes dejados por virus gigantes, en concreto, los del grupo Nucleocytoviricota. Estos tienen genomas mucho más grandes que los virus tradicionales e infectan eucariotas unicelulares. Los investigadores creen que estos virus podrían haber actuado como intermediarios de la transferencia génica entre microorganismos. De esta manera, facilitarían el intercambio de material genético entre organismos que vivían en el mismo ecosistema, lo que ayudaría a moldear el genoma del antepasado de los eucariotas.

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