Tejados blancos, parques y agricultura contra el calor de la ciudad
Para mitigar las olas de calor y la contaminación en las zonas urbanas, en lugar de aplicar una única solución verde, es mucho más eficiente tomar decisiones integrales. En Barcelona, por ejemplo, la combinación de parques urbanos, sistemas agrícolas suburbanos y tejados blancos puede reducir la temperatura hasta 1,5 ºC durante las épocas de calor. Esta es la conclusión a la que ha llegado el Instituto catalán de Ciencia y Tecnología Ambiental (ICTA-UAB), dentro del proyecto eruopar URBAG.
Simulaciones realizadas en el área metropolitana de Barcelona muestran que la pintura en blanco de los tejados reduce especialmente las temperaturas diurnas en áreas centrales y densas. Es una medida rápida, bastante económica y especialmente eficaz en barrios densos. Además, si se combina con la ampliación de las zonas verdes, el efecto se prolonga durante 24 horas, ya que por la noche se une el efecto de la evapotranspiración de la vegetación. Esto se acompañaría de una reducción de contaminantes en algunas áreas, como el dióxido de nitrógeno.
«Pintar los tejados de blanco es una medida rápida, bastante económica y especialmente eficaz en barrios densos»
En el proyecto se han evaluado diferentes escenarios de futuro. Los resultados indican que continuar con las tendencias actuales de crecimiento urbano no solo aumentará la superficie construida, sino que también agravará el calor y la contaminación. Por ejemplo, en algunas zonas del norte del área metropolitana de Barcelona, la sustitución de los bosques por áreas urbanas puede aumentar las concentraciones de NO en un 8%.
Por el contrario, la creación estratégica de parques urbanos puede reducir las temperaturas nocturnas en 1,2 °C en momentos de mucho calor. La agricultura suburbana, por su parte, ayuda a reducir los niveles de ozono troposférico en un 7%, así como a hacer que los alimentos frescos sean más accesibles. Sin embargo, se debe realizar una gestión adecuada para evitar el aumento de la escorrentía y la acumulación de fósforo en las aguas superficiales.
«Ampliar las zonas verdes sin planificación puede causar efectos secundarios»
En este sentido, los investigadores de la URBAG han advertido de que la extensión de zonas verdes sin planificación puede provocar efectos colaterales. Las plantas pueden amortiguar el viento y causar ciertas reacciones químicas, aumentando el ozono en ciertos contextos. Por ello, el proyecto ha desarrollado herramientas para el análisis simultáneo de la temperatura, la calidad del aire, los recursos y la vulnerabilidad social antes de la ejecución de las políticas.
Subrayan que, tras seis años de investigación, el mensaje es claro: hay soluciones para combatir el calentamiento urbano.
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