El microbioma influye en la respuesta inmunitaria tras las vacunas
El microbioma intestinal puede provocar la aparición o no de fiebre tras recibir una vacuna.
Después de recibir una vacuna, los pacientes experimentan respuestas inmunitarias y efectos secundarios muy diferentes. Las vacunas, e incluso las infecciones, pueden causar un «Big Bang inmunológico»; es decir, una sucesión de eventos moleculares y celulares que finaliza cuando se fija la memoria inmunológica, en unos días, semanas o meses. Los síntomas más comunes son fiebre y síntomas similares a la gripe, especialmente en el caso de vacunas basadas en mRNA y nanopartículas de lípidos, pero estos efectos secundarios no siempre se presentan.
«Los pacientes con una inflamación intestinal mayor antes de recibir la vacuna eran más propensos a tener fiebre después de recibir la vacuna»
Un estudio propone que el microbioma intestinal puede influir en la respuesta inmunitaria que provocan las vacunas. Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron los microbiomas fecales, la temperatura corporal y diversos marcadores inmunitarios en 171 adultos sanos antes y después de recibir la vacuna de mARN del sPS-CoV-2.
Los autores concluyeron que varias bacterias intestinales, y principalmente las de la familia Lachnospiraceae, producen una proteína llamada flagelina. Esta molécula activa el sistema inmunitario y aumenta los efectos secundarios. Los pacientes con una inflamación intestinal mayor y niveles más altos de flagelina antes de recibir la vacuna fueron más propensos a tener fiebre después de recibir la vacuna.
Por otra parte, teniendo en cuenta las dietas de los pacientes, se concluyó que el microbioma de las personas que comían más alimentos de origen vegetal producía menos inflamación. En cambio, las personas que comían más grasa y alimentos procesados eran más propensas a tener más inflamación y efectos secundarios. No obstante, los autores señalan que la dieta y la inflamación no influyen en la eficacia de las vacunas.
Los resultados han demostrado que en el futuro el microbioma —y posiblemente la dieta— podrían tenerse en cuenta para evitar los efectos secundarios de las vacunas.
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