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Bioética: cómo definir y resolver problemas

2003/11/13 Imaz Amiano, Eneko - Elhuyar Zientziaren Komunikazioa

Ayer se celebró una mesa redonda sobre Bioética, dentro de la 2ª Semana de la Ciencia y la Tecnología. El acto fue moderado por el profesor de filosofía de la UPV, Andoni Ibarra. En general, se ha tratado de cómo resolver las preocupaciones y controversias que genera la bioética, haciendo hincapié en la participación de la sociedad de una u otra manera. Participantes:
  • Dña. Leire Eskajedo, de la Cátedra Interuniversitaria de Derecho y Genoma Humano (UPV-Deusto).
  • D. Marcelo Palacios, Presidente del Comité Científico de la Asociación Internacional de Bioética SIBI.
  • D. Carlos Alonso, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa.
  • D. Enrique Iáñez, del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada.

Primero cada uno ha realizado una sesión de 10 minutos y después se ha dejado tiempo para el debate. Carlos Alonso ha dado su punto de vista en primer lugar y ha considerado la definición adecuada como punto de partida imprescindible para abordar los problemas de bioética, y considera que de esta manera se podría haber hecho medio trabajo en la solución.

Para esta definición, sin embargo, se ve necesaria la identificación adecuada del problema, es decir, la identificación del área de discusión (medicina predictiva, curativa, distribución tecnológica y cultural norte/sur inducida por la biotecnología…). ii) una adecuada caracterización del problema identificado, teniendo en cuenta dónde y cuándo se ha producido. Después de la definición, sin embargo, viene a resolver el problema y para ello ha mencionado 3 formas: i) la situación o el modo objetivista (analizar y resolver), pero dice que esa forma ha cambiado, a falta de una verdad o de una situación absoluta y objetiva; ii) Analizando racionalmente, pero aquí también tenemos una forma diferente de racionalizar cada uno; y iii) buscando y desarrollando la verdad, que entiende que no sirve llevar estrategias concretas a un debate.

Leire Eskajedo ha sido la segunda en dar su punto de vista. En concreto, añade un suplemento al título: "Desde el punto de vista del derecho". Según él, el derecho está extremadamente formalizado, con sus ventajas y sus riesgos. El derecho regula casi todas las facetas de nuestra vida, lo que a menudo confiere a la gente una sensación de seguridad falsa. Y en la biotecnología la sociedad demanda esa misma sensación de seguridad. Los conflictos que genera la biotecnología se han dividido en cinco grupos: intimidad de las personas, manipulación del ADN humano, libertad de investigación, patentes biotecnológicas y su impacto en la salud y el medio ambiente. El derecho a regular todos ellos no ha inventado nada y ve la necesidad de un debate plural. Sin embargo, afirma que existen normas vigentes –internacionales, europeas…–. Por último, Leire Eskajedo considera que la efectividad del derecho en la biotecnología pasa por tres puntos: i) la superación de las fronteras nacionales a la vista del actual nivel de globalización, ii) impedir el uso abusivo de la biotecnología, pero sin obstaculizar la investigación y iii) cruzar los valores de nuestro sistema social y jurídico: derechos individuales, medio ambiente y derecho a la investigación.

Enrique Iáñez, tras elogiar la importancia y profundidad de lo dicho por los anteriores, ha querido unir en la ética de la biotecnología dos ámbitos: el debate social y la libertad de investigación. En su opinión, la biotecnología es un lugar idóneo para que haya pruebas en cuanto a que la sociedad influya sobre la tecnología. Ha reivindicado la necesidad de establecer cómo debe incidir la sociedad para resolver los problemas: sólo a través de comités de expertos, con debates abiertos… A continuación ha señalado dos de las preocupaciones que la biotecnología le genera: su impacto sobre la naturaleza humana en la medida en que puede ser capaz de cambiar artificialmente el carácter, y sobre todo sobre la investigación embrionaria, especialmente sobre la eugenesia.

Finalmente, Manolo Palacios ha dado su punto de vista. Ha hablado ampliamente de los avances y riesgos de la biotecnología, pero al final ha recogido lo dicho en los principios que considera que debería ser la bioética: i) afirma que el principio de autocrítica es fundamental; ii) la necesidad de la heterocrítica como continuación, iii) la necesidad de conocer y aceptar la realidad objetiva; iv) la responsabilidad de los agentes o inductores (médicos, empresarios, políticos…) respecto a los receptores; y v) el respeto a la intimidad. Todo ello con la idea de que la única empresa es la humanidad. Y eso sí, informada y entendida de manera comprensible por la propia sociedad.

Tras estas intervenciones, el público ha realizado un par de preguntas sobre las que ha reflexionado sobre la influencia de la religión y las creencias en la biotecnología, la influencia de las multinacionales en la investigación biotecnológica, sobre la necesidad de informar a la sociedad de forma adecuada y sin ahogarse… Temas de interés que están a la cabeza y que generan inquietud.

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