El aire acondicionado no enfría tanto como se cree
Este verano estamos viviendo olas de calor sin precedentes en Europa y Asia y buscamos soluciones para soportarlas en nuestros edificios, entre ellos la instalación de aire acondicionado. Sin embargo, los expertos dicen que hay mejores soluciones.
Según un artículo publicado en Nature Reviews Clean Technology, actualmente utilizamos el 10% de la electricidad mundial para alimentar los sistemas de refrigeración de los edificios. Se estima que este porcentaje aumentará en los próximos años, ya que se espera que las olas de calor sean más frecuentes, severas y prolongadas. para 2050, se calcula que la electricidad necesaria para enfriar los edificios aumentará un 210% con respecto a 2024 y que las emisiones de gases de efecto invernadero se triplicarán.
El aire acondicionado está muy extendido en países como Estados Unidos, Japón y Australia, pero es menos común en hogares europeos y/o países de bajos ingresos. Los sistemas de refrigeración son caros y consumen mucha energía. Pero, además, tienen otras desventajas.
«El aire acondicionado baja la temperatura de los edificios, sí, pero a costa de acumular más calor en la ciudad»
En momentos de fuerte aumento de las temperaturas, el uso del aire acondicionado también aumenta, produciéndose apagones debido a la excesiva demanda de electricidad. Los autores consideran que esta conclusión es muy peligrosa, ya que deja a las personas vulnerables indefensas ante las altas temperaturas.
Por otro lado, el aire acondicionado reduce la temperatura de los edificios, sí, pero a costa de acumular más calor en la ciudad. El sistema de refrigeración “Split”, el más común en hogares y oficinas, capta el calor de los interiores y lo expulsa al exterior. Este funcionamiento genera una loca rueda, ya que el aumento de la temperatura exterior genera, a su vez, la necesidad de utilizar más aire acondicionado.
«Con los sistemas de refrigeración pasivos se puede reflejar el 97 % de la energía solar»
Afortunadamente, en los últimos años han surgido nuevos materiales que enfrían de forma pasiva los edificios, que requieren muy poca energía, o ninguna. Uno de los avances más importantes son los materiales que reflejan la luz del Sol y, además, no calientan el entorno, sino que pueden tomar forma de pintura, vidrio, gel u otro tipo de aspecto.
Durante el día, el calor del Sol nos llega a través de ondas infrarrojas que son absorbidas por las superficies. Si las superficies se calientan más que el entorno, liberan ondas infrarrojas de vuelta y calientan el entorno. Sin embargo, existe un rango de longitudes de onda de las ondas infrarrojas que no son absorbidas por el entorno y que se escapan directamente al espacio. Estos nuevos materiales reflejan las ondas infrarrojas que envía el Sol, pero en determinadas longitudes de onda que no serán absorbidas por el entorno.
Otro ejemplo de sistemas de refrigeración pasivos son las pinturas que contienen microesferas o nanoesferas de óxido de silicio o aluminio. Estas esferas mejoran la dispersión de la luz y una prueba previa redujo la temperatura superficial en 5,26 °C y reflejó el 97 % de la energía solar.
Los autores del estudio señalan la necesidad urgente de dar cabida a estos materiales innovadores, conociendo las previsiones de olas de calor. Han subrayado la necesidad de transformar los sistemas de refrigeración actuales y hacerlos más eficientes, para garantizar la salud y el bienestar de todos.
Buletina
Bidali zure helbide elektronikoa eta jaso asteroko buletina zure sarrera-ontzian



