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Elefantes marinos, ayudantes de oceanógrafos

2011/01/23 Aulestiarte Lete, Izaro - Elhuyar Zientziaren Komunikazioa

Los oceanógrafos siguen trabajando para conocer el fondo marino de la plataforma continental de la Antártida y parece que en este camino los elefantes marinos del sur son fuentes importantes de información. En los últimos años colaboran “juntos” con los mamíferos, animales que no sólo han demostrado ser hábiles nadadores, sino que también han demostrado ser grandes “espías”.

Bajo el hielo del Polo Sur no es posible utilizar submarinismo y las señales emitidas por las boyas convencionales no pueden atravesar la capa de hielo. Los elefantes marinos ofrecen una nueva oportunidad. (Imagen: Dan Costa) )

Entre 2005 y 2009, el biólogo Daniel Costa, de la Universidad de California (Santa Cruz), instaló emisores a 57 elefantes marinos. Se trató de un procedimiento dentro de una investigación ecológica cuyo objetivo era estudiar el hábitat y la alimentación de los animales del océano y cómo les afecta el cambio climático.“Teníamos interés por conocer dónde estaban los animales y qué hacían”.

Durante el estudio, en 2008, Wilkins comenzó a desmantelar el puente de hielo que unía la lámina de hielo con la Antártida. Muchos grupos de investigadores empezaron pronto a tratar de averiguar por qué esto ocurrió, y Costa se dio cuenta de que los datos recogidos a través de sus mamíferos “etiquetados” podían ser de gran ayuda. De hecho, sabía que los animales estuvieron nadando y recopilando información en la zona.

La Antártida se ha convertido en un inmejorable laboratorio natural para diversos campos de la ciencia. Allí se encuentran los mejores registros climáticos del pasado. La mayor parte de la información se encuentra en el hielo.
Imagen: 23am.com

Pues bien, los receptores adosados al cuero de los elefantes marinos del sur medían la temperatura del mar, la salinidad y la presión. Durante un año, los dispositivos que recogían estos datos, cada vez que los mamíferos iban al fondo del mar en busca de alimento. Y al salir a la superficie, la información se enviaba a la base de datos gestionada a través del sistema de satélite Argos.

Durante cuatro años Costa se dedicó a recopilar esta información y durante ese tiempo los elefantes marinos se sumergieron decenas de mil veces en el fondo oceánico. Al analizar los datos, los investigadores tomaron el resultado con satisfacción: el mapa obtenido con el fondo marino o la “imagen” era mucho más rica y completa que cualquier otro. “Animales que, según los mapas anteriores, se sumergían en las profundidades que estaban bajo el fondo marino”, explica el biólogo.

Las condiciones climáticas extremas en el entorno de la Antártida hacen que la cartografía del fondo marino no sea un reto. Tradicionalmente, los barcos pasan por una zona determinada y realizan mediciones precisas para formar un mapa representativo del fondo oceánico. Pero él es un continente cubierto de hielo y es muy difícil navegar por las aguas heladas. De este modo, los mapas que rodean a infinidad de zonas se basaban únicamente en las estimaciones obtenidas indirectamente vía satélite.

Descubriendo “secretos”

Los emisores que les implantan no perjudican a los mamíferos. Para mediciones similares se han utilizado focas, tiburones o atunes.
Imagen: Dan Costa

Cuando Wilkins comenzó a deshacer la lámina de hielo, los oceanógrafos de Oregón que se dedicaban al estudio de las aguas subyacentes necesitaban una imagen de fondo marino de gran precisión para comprender las corrientes marinas y los remolinos bajo el manto de hielo. Costa se puso en contacto con estos investigadores y empezaron a colaborar para descubrir los “secretos” que esconde el océano.

El nuevo mapa que han completado muestra que el talud continental, en la orilla de los continentes, una zona inclinada entre la plataforma continental y los fondos marinos abisales, presenta una serie de depresiones. En estas depresiones, el cálido agua del océano abierto atraviesa el talud continental y llega hasta el helado agua de la parte baja de Wilkins. Los investigadores han llegado a la conclusión de que el flujo de agua templada estaría directamente relacionado con el inicio del desguace de la lámina de hielo. Varios medios han dado a conocer el resultado de su trabajo.

Los investigadores afirman que la información obtenida es “realmente útil” para analizar, por ejemplo, cómo el Océano del Polo Sur está cambiando y cómo esos cambios afectan a los elefantes marinos y a otros animales. “Los mamíferos nos han permitido analizar de antemano un fondo oceánico que no era accesible para el ser humano”.

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