Muchos de los problemas que vivimos se relacionan con la falta de una sociedad crítica
Itxaro Latasa Zaballos (San Sebastián, 1960) es licenciada en Geografía por la Universidad de Zaragoza y doctora por la de Aix-Marsella. Durante años ha sido profesor de Urbanismo y Ordenación del Territorio en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la UPV/EHU y ha participado en diferentes grupos de investigación siempre con un enfoque de sostenibilidad y participación ciudadana. A la hora de responder a las preguntas, ha mostrado con firmeza su punto de vista, con todo convencimiento: es imprescindible trabajar y fomentar el pensamiento crítico para tener una sociedad mejor.
A la hora de responder a las preguntas, ha mostrado con firmeza su punto de vista, con todo convencimiento: es imprescindible trabajar y fomentar el pensamiento crítico para tener una sociedad mejor.
¿Qué es lo que más te ha sorprendido, perturbado o sorprendido, desde que empezaste a trabajar?
Yo empecé la universidad bastante tarde. Anteriormente había sido técnico de medio ambiente y profesor de euskera y en 1995 obtuve la plaza adscrita. En ese momento, tenía una idea muy romántica de la universidad. En cierto modo, era un templo del conocimiento para mí. Desde este punto de vista, era un lugar para responder a este tipo de preguntas, tanto para los profesores como para los alumnos: ¿Qué es el conocimiento? ¿Cómo surge este conocimiento? Y a escala social, ¿qué le pedimos al conocimiento, qué, personalmente? ¿Cómo se aplica a tu área de conocimiento? Para mí eso era lo importante, y me dio un bofetón.
Por ejemplo, me tocó impartir la asignatura de Geografía Urbana. Es una materia propicia para reflexionar sobre algunos de los temas que hoy son clave, por lo que la preparé desde esa perspectiva: qué son las ciudades, por qué o para qué se crean, qué funciones desempeñan en la actualidad, cómo han evolucionado en la historia… Pero el rechazo por parte de los alumnos fue claro. Solo querían recoger apuntes, memorizar y hacer el examen, porque estaban acostumbrados de esa manera en las otras asignaturas. Pero la memoria no es conocimiento. Yo creo que es imprescindible hacer preguntas, pensar entre todos, debatir ideas y conectar un punto con otro. Fue una gran bofetada.
¿Qué revolución o descubrimiento te gustaría ser testigo?
Pues es muy fácil, porque se relaciona directamente con lo dicho anteriormente. Porque de verdad es mi sueño: me gustaría vivir una auténtica revolución del sistema educativo, desde los primeros cursos hasta todos los niveles de la universidad. No solo porque lo de ahora es malo, sino porque, en mi opinión, se relaciona con ello la base de muchos de los problemas que vivimos y hemos vivido. ¿Con qué? Con la falta de formato social y crítico. Entonces, dicho de otra manera, ¿qué debería tener el sistema, que no tiene ahora? Pues, en particular, el objetivo de trabajar la capacidad de analizar el mundo y la realidad que nos rodea; es decir, el sistema educativo que prepara a las personas para poder analizar de forma crítica su realidad y su entorno y aprender de forma autónoma.
Si tuviéramos una sociedad más crítica, ¿qué decisiones adoptaríamos? Al menos seríamos capaces de entender la gravedad de muchos de los problemas que están ocurriendo y sus consecuencias. No parece que la gente tenga suficiente conciencia de estos problemas. Como consecuencia, por ejemplo, cada vez son más las personas que apoyan a los gobiernos de ultraderecha, que rechazan el cambio climático, que pueden recortar derechos y libertades en favor de una supuesta seguridad… Si la sociedad fuera analítica y crítica, lo vería claro. Por eso necesitamos una revolución del sistema educativo.
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