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Campos magnéticos, brújulas de animales

2001/12/16 Mendiburu, Joana - Elhuyar Zientziaren Komunikazioa

Asociamos la migración a miles de palomas que nos pasan por encima de la cabeza, pero la de las aves no es la única migración. Hace un par de semanas tuvimos noticias de otra migración, la de millones de monarcas mariposas que viajan a México para pasar el invierno. En esta ocasión hemos dejado de lado la migración aérea y nos hemos puesto a mirar a los de mar. ¡Cuántas curiosidades esconde la naturaleza!
Imagen de la tortuga caretta en el mar.

Los animales no tienen el medio de transporte que tenemos los seres humanos, ni la tecnología, pero ¡ni la necesidad! Sin aviones, trenes, automóviles y brújulas, tienen mucha más capacidad que los seres humanos para moverse por el mundo. Para ello, al igual que otras muchas cosas, no hay nada mejor que lo necesario.

La migración se realiza normalmente por animales incapaces de afrontar los cambios que se producen de una estación a otra. Las especies capaces de hibernar no suelen tener la necesidad de desplazarse a otro lugar más templado para pasar el invierno con la llegada del otoño. Pero quienes no son capaces de hacerlo saben que, a menos que quieran morir frío o hambre, es mejor que se escapen antes de que entre el invierno.

Muchos animales no pueden resistir los fríos de invierno o los sargoríes calos de verano y esos cambios de temperatura les llevan a migrar. En otros casos, la escasez de alimentos es la principal causa de la migración. Sin embargo, la escasez de alimentos está muy relacionada con los cambios climáticos y por ello las migraciones son fenómenos cíclicos.

Pero también hay otra razón que obliga a algunas especies a migrar. Varias especies recorren miles de kilómetros cansados en busca de las mejores condiciones para reproducirse. Por ejemplo, la tortuga Caretta Caretta, que ha fascinado a los investigadores.

Nadar si no vuela o a pie

Marcando la tortuga que liberar a un biólogo del Aquarium de San Sebastián.

El principal migrante acuático conocido en nuestro entorno es el salmón. Tras un corte en verano debido a los bajos caudales de agua, en otoño los salmones toman el camino de subida al río. Normalmente se cuentan algunas referencias al estado de los ríos de Euskal Herria, aunque desgraciadamente la memoria a corto plazo vuelve a quedar en la superficie.

Pero hay otros migrantes que nadan como el salmón, como la tortuga Caretta caretta, con sus playas de Florida y su residencia en las ricas corrientes marinas. Cuando las tortugas recién nacidas aprenden a caminar comienzan la larga aventura de cruzar el Atlántico. Pero, ¿cómo es posible que seamos capaces de cruzar el Atlántico en el recién nacido, sin ayuda y sin perder el camino? Esta pregunta ha sido el punto de partida de la investigación de Kenneth Lohmann.

Las tortugas recién nacidas, el mapa marino, el GPS y sin ayuda de nadie, inician una de las migraciones más largas que se conocen. Se dirigen al norte de las playas de Florida e identifican la corriente templada del Atlántico Norte y se dirigen hacia el este. El recorrido total es de unos 12.000 kilómetros. En esta corriente, el agua tiene una temperatura bastante templada y hay muchos alimentos. Al margen de esta corriente, las tortugas deberían soportar condiciones excesivamente severas: aguas a bajas temperaturas y escasez de alimentación.

Las tortugas se acercan a estas maravillosas zonas.

Estudios previos demostraron que las tortugas son capaces de identificar las características de los campos magnéticos. Entre ellas destacan la inclinación y la intensidad. Pero quedaba por explicar cómo funciona el sistema basado en el magnetismo terrestre. La principal aportación de la investigación final ha sido, por tanto, la demostración de que el camino hacia el hogar es posible gracias a este mecanismo.

Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte han explicado en la revista Science que las tortugas "entienden el magnetismo general y conocen los campos magnéticos". Esta brújula natural es necesaria para conocer corrientes como la del Atlántico Norte.

Para investigar la influencia de las corrientes y los campos electromagnéticos se utilizaron tortugas vestidas con un "traje de baño" conectado a un ordenador. Después, entraron en la piscina y gracias a una bobina eléctrica, crearon campos magnéticos similares a los del mar para ver la dirección de las tortugas. En concreto, crearon campos magnéticos de la costa de Florida, de la gira del Atlántico Norte y de Portugal, de especial importancia en su trayectoria.

Tortuga en el agua.

La mayoría de los 79 niños de tortuga que participaron en la experiencia que superaron sin problemas el test realizado con campos magnéticos. Si estuvieron en el mar, el rumbo adoptado les llevaría directamente al lugar de residencia. Sin embargo, según los científicos, el mecanismo de las tortugas no es perfecto y, como ocurre en el mar, en la piscina también hay tortugas que se alejan demasiado de la recta.

Pero los trabajos de los científicos no se limitan a esta experiencia. En el informe presentado, el investigador Pavel Nemec del Universo Charles de Praga ha identificado el área que procesa la información de campos magnéticos en el cerebro de los mamíferos. Por tanto, no descartan que otras especies migratorias utilicen el mismo mecanismo para no perderse por el camino. Por ejemplo, las brújulas de delfines, ballenas, atunes e incluso pájaros dejan a pensar que son campos magnéticos, aunque todavía está por demostrar.

Exposición sobre la tortuga en el Aquarium de San Sebastián

Las crías de la especie Caretta caretta son, por tanto, capaces de realizar un largo recorrido con una gran precisión. Sin embargo, esta capacidad no es suficiente para asegurar la supervivencia de la especie si no es capaz de hacer frente a los obstáculos que el ser humano provoca y a todo tipo de contaminación. La destrucción de la costa, los vertidos químicos, los miles de residuos de plástico que ingieren como algas y la pesca con forma de palangre han puesto en peligro la extinción de esta especie.

Sólo por esta pesca, cada año más de 40.000 tortugas mueren en el mundo. Por ello, es necesario proteger y ayudar en la medida de lo posible a esta especie. Los biólogos donostiarras trabajan en ello en los últimos diez años. Las tortugas encontradas en una situación lamentable por los pescadores o por el público en general son llevadas y custodiadas en el Aquarium hasta que se fortalecen y se completan para retomar el viaje.

Pero el Aquarium de San Sebastián no es el único refugio para las tortugas de la costa atlántica. En Biarritz y La Rochelle también se recogen las tortugas cada año. La colaboración entre los tres centros es buena y entre ellos se está llevando a cabo un programa de protección de la tortuga. Siguiendo la iniciativa del acuario de La Rochelle, las tortugas se sueltan juntas cada primavera. Antes de desatascar, con las características de cada tortuga (peso, edad, localización, etc.) colocan una cinta para saber por dónde van la tortuga.

Sin embargo, a pesar de que este trabajo es interesante y positivo, el biólogo Xabier Ginda tiene claro que su trabajo no es suficiente durante la pesca. Saben que así no podrán salvar la especie, pero al menos les sirve para concienciar a la gente y los biólogos del acuario se muestran satisfechos.

Si quieres conocer todo esto en directo no tienes que ir lejos. Además de la exposición que permanecerá abierta hasta marzo y que se acerque al Aquarium de San Sebastián, podrás ver en directo las tortugas. ¡Aprende mucho!

Publicado en el suplemento Natura de Gara.

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