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Conociendo más a fondo a nuestros habitantes

2010/03/20 Lakar Iraizoz, Oihane - Elhuyar Zientzia

El año 2010 está siendo próspero en cuanto al conocimiento de la flora intestinal. Allí y aquí se están investigando con nuestros microbios intestinales y se han publicado noticias muy diversas.
Noticias diversas relacionadas con los microbios intestinales
Andrey Zyk_Photoxpress

No es nuevo que nuestro cuerpo sea el hogar de millones y millones de microbios. Sabemos que tenemos más microbios que células: unos diez microbios por célula. Muchos de ellos están en el intestino y nos ayudan a hacer la digestión y a absorber diversos nutrientes.

Los conocíamos. Ahora, sin embargo, investigadores de diferentes universidades y centros de investigación han visto que estos pequeños seres vivos de nuestro interior tienen otras funciones y características.

Por un lado, en un ambicioso proyecto europeo denominado Estándar HIT, los seres humanos han elaborado un catálogo de genes de la mayoría de los microbios que tenemos en el intestino; 124 personas han obtenido los microbios de las heces de los adultos y han secuenciado sus genes. El objetivo era conocer los genes de nuestros microbios intestinales. En un siguiente paso, cuando conozcan la función de todos estos genes, podrán conocer la influencia concreta de cada especie microbiana en nuestro cuerpo.

Al tomar los A ntibióticos y desaparecer las bacterias intestinales, el sistema inmunitario se ralentiza
D. Sharon Pruitt

Aunque todavía no se han iniciado estudios para conocer las funciones de los genes, esta primera aproximación ha proporcionado un dato significativo. De hecho, se ha comprobado que la suma de los genes de todos los microbios estudiados en el estudio da lugar a un grupo de 3,3 millones de genes. Puede existir, por tanto, una enorme diversidad de funciones en nuestro intestino, teniendo en cuenta que en nuestro ADN hay sólo 23.000 genes.

Eso sí, hay que tener en cuenta que en la colección se han recogido genes de mil especies de bacterias, pero cada una de nosotras no tiene todas las especies microbianas. Los investigadores estiman que cada individuo tiene alrededor de 160 de los mil estudiados.

Más que para ayudar en la digestión

Sin analizar en qué funciones intervienen los genes, otros investigadores se dedican directamente a la búsqueda de funciones. Y también encontrarla. Por ejemplo, un equipo de investigadores de la Universidad de Pennsylvania ha descubierto que las bacterias que normalmente tenemos en el intestino ayudan a nuestro sistema inmunitario propio a estar en forma de serenos, preparados para combatir posibles bacterias patógenas.

En el punto de partida de esta investigación, los investigadores querían saber por qué se administran infecciones cuando estamos en un tratamiento antibiótico. Esto es típico porque los antibióticos matan no sólo a la bacteria que nos produce la infección, sino también a muchas otras bacterias intestinales, dejando el lugar "libre" a otras bacterias patógenas.

Los ratones que no tienen el sistema inmunitario adecuado son más gruesos que el resto debido en parte a las bacterias intestinales
NHGRI

Los investigadores han descubierto que al desaparecer las bacterias que tenemos en el intestino, el sistema inmunitario se ralentiza y, entonces, tiene menos capacidad para hacer frente a las nuevas infecciones que puedan surgir.

Al margen del beneficio que aportan al sistema inmunitario, un grupo de investigadores de la Universidad Emory ha descubierto que la comunidad bacteriana intestinal puede cambiar nuestra sensación de hambre y nuestro metabolismo.

Estos investigadores han explicado que el sistema inmunitario es el responsable en sí mismo de que la comunidad bacteriana intestinal esté controlada. Sin embargo, en algunos experimentos con el ratón han visto que si las células del sistema inmunitario pierden esta capacidad de control aparecen problemas de metabolismo. Los ratones que no tienen el sistema inmunitario adecuado, además de comer más y ser más gruesos, presentan niveles de triglicéridos, colesterol y presión sanguínea superiores al resto.

Y todo ello por acción de bacterias, en parte. Y está por ver qué otras funciones encuentran los investigadores con el tiempo...

Publicado en Ortzadar

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