FemSTEM


Durante dos años, un grupo de mujeres científicas de la UPV/EHU han trabajado en el proyecto FemSTEM, junto con socios europeos. El resultado se ha hecho público recientemente y se ha puesto a disposición de todos. Entre otros, han creado herramientas pedagógicas, materiales audiovisuales, redes de mentoría y recursos con el objetivo de estimular la participación de las mujeres en el ámbito STEM, visibilizar su talento y deshacer los estereotipos que excluyen a las jóvenes del ámbito STEM.

El proyecto ha contado con la colaboración de personal docente e investigador de diferentes disciplinas, y la revista Elhuyar les ha pedido que respondieran a dos preguntas básicas: por qué es importante la presencia de mujeres en el ámbito STEM, por un lado; y por qué existe una brecha de género y qué se puede hacer para cerrarla, por otro. Nahia Idoiaga Mondragón y Inge Axpe Sáez han respondido a la primera pregunta, y Esther Acha Peña y Eva Epelde Bejerano a la segunda. Los cuatro coinciden en que la presencia de las mujeres en el área de STEM es vital para generar un mejor conocimiento y se requiere una respuesta integrada para cerrar la brecha de género en las áreas de STEM.

¿Por qué es importante que haya mujeres en STEM?

Nahia Idoiaga

Inge Axpe Saez

Doctores en Psicología

La ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) no son solo áreas de conocimiento; son marcos para entender la sociedad, definir problemas y imaginar el futuro. Por ello, la escasa presencia de las mujeres en materia de STEM no es casual y no es un fenómeno que solo pueda explicarse a través de intereses personales o capacidades individuales. Más bien, es el resultado de un largo proceso de socialización y educación en el que tanto los mensajes explícitos como los implícitos tienen una influencia directa en la identidad y las posibilidades de uno mismo. Aunque parezca ingenuo, pensemos en lo que hemos comprado a los niños de nuestro entorno en estos tiempos navideños. Desde muy pequeños y de forma inconsciente fomentamos la formación de chicos en construcciones, habilidades espaciales y matemáticas, mientras que las chicas en cuidados, relaciones e imagen personal. Dado que desde la primera infancia el contexto les orienta hacia ello, ¿cómo no se sentirán más cómodos y, por tanto, no elegirán más adelante esos campos que han sido entrenados durante horas mediante el juego: los científicos más frecuentemente por los niños; el lenguaje y el ámbito social por las niñas?

Desde la psicología y la educación sabemos que la identidad profesional no nace de cero. El autoconcepto infantil y juvenil, las expectativas y su respuesta a la pregunta de “quién soy yo para esto” se construyen en el contexto social. Sabemos que las niñas ya a los 6 años no se valoran igual de inteligentes que los niños, y esta diferencia solo aumentará si no se alteran las condiciones, modelos y mensajes contextuales. Los discursos, los modelos y las expectativas que se recogen en la escuela, en la familia y en la sociedad condicionan lo que ven posible y lo que no. Cuando la presencia femenina en el área de STEM es escasa, el mensaje es claro, aunque muchas veces silencioso: este área no es “para ellos”. Además, a favor de la igualdad, cuando solo mostramos un referente como excepción, el mensaje es aún más fuerte “solo las mujeres muy especiales” pueden lograrlo, solo algunas excepciones pueden tener cabida en el área de STEM que no les corresponde “naturalmente”.

Esta ausencia de referentes tiene un impacto especial. La baja visibilidad de las mujeres en la ciencia y la tecnología dificulta que las niñas se representen a sí mismas en estos roles. El problema no es, además, la falta de mujeres científicas: a lo largo de la historia ha habido innumerables mujeres que han tenido presencia y descubrimientos, pero su trabajo se ha silenciado, muchas veces atribuido a hombres. Mantener estas historias “en los bordes” hace pensar que hoy en día sigue siendo un campo de hombres. Por ello, en muchas ocasiones, las alumnas que se orientan a las áreas de STEM reconocen que su motivación ha sido la de un miembro de la familia; generalmente, una mujer que se dedica al área.

No es simplemente una cuestión de inspiración; es un proceso directamente relacionado con la construcción de identidad. Si un estudiante no puede verse a sí mismo como científico, ingeniero o tecnólogo, es difícil elegir este camino a pesar de sus habilidades e interés.

Es por eso que la presencia de las mujeres en el área de STEM no es solo una cuestión de igualdad o justicia. El mismo conocimiento está en juego. Las preguntas de investigación, los diseños tecnológicos y los procesos de innovación no son neutros: están condicionados por las experiencias y miradas de las personas que los hacen. Los grupos homogéneos crean enfoques más limitados, mientras que los grupos múltiples tienen la capacidad de dar respuestas más ricas a problemas complejos. La presencia de las mujeres en el área de STEM es, por lo tanto, también un requisito para la generación de un mejor conocimiento.

Las intervenciones en el ámbito educativo demuestran que la brecha no es inevitable. Proyectos como FemSTEM ponen de manifiesto lo que funciona: visibilizar referentes femeninos reales, crear relaciones de mentoring, y cultivar la autoconfianza y la identidad STEM de los estudiantes. No basta con que las puertas estén abiertas; hay que crear las condiciones para entrar y desarrollarse en el interior.

En definitiva, el área de STEM es fundamental para hacer frente a los retos sociales del futuro. La pregunta no es si las mujeres deben estar o no en el STEM, sino qué tipo de sociedad queremos construir. El hecho de que las mujeres estén en el área de STEM no debe ser una casualidad, sino el resultado de un proceso educativo y social consciente. Ahí está la clave: los procesos educativos de hoy condicionan dónde se ven las generaciones futuras.

¿Por qué hay brecha de género y qué se puede hacer para cerrarla?

Esther Acha Peña

Doctor en Ingeniería de Materiales Avanzados

Eva Epelde Bejerano

Doctor en Ingeniería Química

La baja presencia femenina en las áreas de STEM se debe a una combinación de varios factores culturales, sociales y psicológicos que se alimentan mutuamente desde la infancia. Las chicas a menudo crecen bajo la presión de la perfección, mientras que los chicos son alentados a tomar riesgos y aprender de los errores. Este modelo educativo diferente repercute en la confianza y en la disposición a afrontar retos complejos. A esto hay que añadir una autopercepción limitada: muchas jóvenes subestiman su capacidad para la ciencia y la tecnología, a pesar de sus excelentes resultados académicos, lo que reduce el interés profesional y las expectativas prospectivas. Además, la imagen principal del científico o ingeniero sigue siendo masculina, lo que dificulta la identificación y la motivación de las mujeres. Y esta brecha se ve reforzada por la falta de referentes femeninos en la educación y los medios de comunicación.

Si miramos los datos europeos, la evolución de las últimas décadas muestra que el progreso está desequilibrado. Aunque la presencia femenina ha aumentado en algunas áreas, como la biomedicina, esa presencia sigue siendo muy baja en ingeniería, informática y matemáticas. En efecto, los estudios matemáticos, por ejemplo, han sufrido un descenso significativo desde que se convirtieron de estudios orientados a la educación y a la investigación en grados orientados a la ingeniería, lo que ha generado una percepción de que estos estudios son más difíciles o tienen una salida profesional más complicada. Algo similar ha ocurrido con los estudios de informática, que en un principio se consideraba una disciplina metódica y menos competitiva y en la que la participación de las mujeres era significativa, pero que en la actualidad está relacionada con grandes empresas tecnológicas y entornos muy competitivos y se ha masculinizado.

Para reducir esta brecha, es conveniente operar a múltiples niveles. La educación en igualdad debe comenzar en la familia, las escuelas y los espacios cotidianos. Los mensajes que transmiten los medios de comunicación, la publicidad, la música o los juguetes influyen en la construcción de roles y expectativas, por lo que son pasos fundamentales la exposición de mujeres reales en STEM en televisión, campañas y libros infantiles, la oferta de juegos que fomenten la curiosidad y la experimentación y la evitación de estereotipos en la comunicación. También es importante que las noticias y la cultura popular muestren el impacto real de las mujeres en la ciencia y la tecnología para que las niñas crezcan con referentes diversos y para que crean que su capacidad tiene cabida en cualquier campo. Es importante dejar claro a las chicas que no tienen por qué ser Marie Curie para abordar la ciencia, un espacio profesional para perfiles y trayectorias muy diversas.

Una de las estrategias clave para promover el desarrollo de las mujeres en las áreas de STEM puede ser la creación de programas de mentoría en los que investigadores y profesionales apoyen a los estudiantes para fortalecer su confianza y visibilidad. También es efectiva la aplicación de modelos de entrenamiento que ayudan a definir objetivos, analizar la realidad, explorar oportunidades y diseñar planes de acción, y muestran cómo hacer frente a la falta de confianza y responder a desafíos relacionados con la organización del tiempo o la toma de decisiones. Otro aspecto fundamental es la apropiación del síndrome del estafador, que afecta especialmente a las mujeres en entornos altamente competitivos. Para ello son útiles las guías y herramientas que incluyen estrategias prácticas para gestionar pensamientos negativos, promover la mentalidad de crecimiento y crear redes de apoyo sólidas. Además, también es importante impulsar talleres y actividades que conecten el conocimiento STEM con la innovación social, para mostrar modelos de éxito variados y permitir a los estudiantes aplicar sus habilidades en proyectos reales. En este contexto, también es necesario fomentar entornos en los que los errores son reconocidos como parte del proceso de aprendizaje. Uno de los principales objetivos del proyecto FemSTEM ha sido precisamente tratar todos estos aspectos.

Por lo tanto, se necesita una respuesta integrada para cerrar la brecha de género en las áreas de STEM. Esto permitirá avanzar en la consecución de un sector STEM que garantice la igualdad de oportunidades, capaz de impulsar la innovación científica y tecnológica aprovechando todo el talento disponible en la sociedad.

Buletina

Bidali zure helbide elektronikoa eta jaso asteroko buletina zure sarrera-ontzian

Bidali