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Erupciones y cambio climático

2004/01/19 Elhuyar Zientzia

Los expertos saben desde hace tiempo que las grandes erupciones afectan al clima, ya que la capa de cenizas vertida a la atmósfera impide el paso de los rayos solares con toda fuerza. Ejemplo de ello es la erupción de Pinatubo en Filipinas en 1991, que durante varios años redujo la temperatura media mundial en 0,25 grados.

Por ello, se ha considerado que las supererupciones podrían causar un invierno mortal en todo el planeta. Las supererupciones son mucho mayores que las erupciones ordinarias y se producen cada 50.000 años aproximadamente. Por el contrario, algunos investigadores han propuesto que su influencia no es tan grave. Para ello, han investigado la supererupción ocurrida en Toba (Indonesia) hace 788.000 años, cuando la Tierra se estaba calentando. Según ellos, aunque la capa de cenizas provocó un cierto enfriamiento, no fue suficiente para interrumpir el calentamiento y provocar la glaciación.

Por otro lado, en Alemania se ha publicado un estudio que relaciona otro tipo de erupciones, las globales, con los cambios climáticos mortales. Hace tiempo que se propuso que las erupciones globales podían tener relación con las destrucciones masivas, pero hasta ahora había varios puntos que no se habían explicado. Según el nuevo estudio, las explosiones volcánicas en profundidad durante la separación de los continentes podrían tener el mismo efecto que un asteroide, y los gases tóxicos liberados y el cambio climático posterior podrían provocar la extinción de los seres vivos.

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