Antonio Banderas

Seguro que os habéis sorprendido con el título de mi columna. Pero tranquilo, no voy a utilizar estas líneas para hablar del papel couché español. Voy a explicar la cuestión. Según leí el día anterior, el actor Antonio Banderas entregará una ayuda para curar el cáncer de páncreas al investigador Mariano Barbacid del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Me llamó la atención el jefe de línea, porque creo que expresiones como “curar el cáncer de páncreas” son grandes aguas.

Soy consciente de que en las últimas semanas se ha hablado mucho del descubrimiento científico por parte del equipo del investigador Barbacid. Utilizando una combinación de tres fármacos, han logrado eliminar el cáncer de páncreas en los ratones. Los resultados de la investigación se publicaron en la revista PNAS en diciembre del año pasado y, aunque inicialmente no tuvo mucha repercusión, en enero una rueda de prensa de Barbacid hizo que la noticia llegara a muchos medios de comunicación. Desde entonces, el propio Barbacid ha estado solicitando financiación para realizar ensayos clínicos con su combinación de fármacos en los programas más vistos de la televisión.

Sin restar importancia al descubrimiento realizado por el equipo de investigación de Barbacid, considero que la comunicación que se ha hecho sobre este tema ha sido muy escasa. He leído en muchos de los titulares que se ha encontrado una cura para el cáncer de páncreas y en los programas de televisión se ha confirmado que el tratamiento puede llegar a los humanos en 2 ó 3 años. Todo esto ha creado un torbellino impresionante. Por un lado, los pacientes con cáncer de páncreas y sus familias se han acercado a las puertas del CNIO para presentarse como voluntarios para ensayos clínicos. Por otro lado, han sido numerosos los individuos que han solicitado financiación para la investigación de Barbacid.

Teniendo en cuenta todo esto, me gustaría terminar con dos reflexiones. Por un lado, para evitar la creación de falsas expectativas en la sociedad, y especialmente en los pacientes, es imprescindible que los resultados de las investigaciones biomédicas se comuniquen con precisión, humildad y prudencia. Me parece especialmente importante cuando se trata de la cura de una enfermedad mortal como el cáncer de páncreas.

Por otro lado, la financiación de la investigación no debería parecerse a una subasta. ¿Qué pasaría si todos los investigadores acudiéramos a programas de gran audiencia en demanda de financiación? Si bien la financiación pública para la investigación es escasa, existen convocatorias de concurrencia para ello. En él se analiza la trayectoria, los resultados y las ideas de los grupos de investigación y se asigna el dinero en función de estos parámetros. Con esto no quiero decir que Barbacid no se merezca la financiación, pero seguramente hay investigadores que valen la pena tanto como él, aunque sus investigaciones no aparezcan en los programas de prime time.

No todo vale.

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