Ojo de ballena
La primera fue la temporal Helena. a principios de febrero de 2019 apareció en la playa de Atxabiribil, en Sopela, un toro de 18 metros y 30 toneladas, en agonía. En cuanto se enteraron, acudió otra Elena. Quería el ojo de la ballena.
Elena Vecino Cordero es la directora del Grupo de Investigación de Oftalmo-Biología Experimental GOBE de la UPV/EHU. Llevan años estudiando los ojos de los seres humanos y de otros muchos animales, pero era la primera vez que tenían la oportunidad de llevar al laboratorio el ojo de una ballena. Una buena opción, además, porque la ballena acababa de morir y el laboratorio estaba muy cerca. A pesar de que sólo le quedaba un ojo, se encontraba en muy buen estado, mientras las neuronas de la retina aún vivían. En el laboratorio tenían todo preparado para criar las neuronas del ojo del cerdo, y metieron la de la ballena. Y consiguieron hacer crecer las neuronas de la ballena.
Observaron que estas neuronas son el doble de grandes que las de los humanos, pero que tienen pocas, por lo que no las verán con mucho detalle. Y lo que ven lo verán en blanco y negro, ya que no tienen conos en la retina. Por el contrario, distinguen bien cuándo es la noche y cuándo es el día, ya que están bien desarrolladas las células melanopínicas, que se ocupan del ritmo circadiano.
Los axones de las neuronas de las ballenas son muy largos, pueden llegar a ser de 3 me de trío (los humanos no superan los 10 cm) y quisieron saber cómo consiguen alargar tanto estos axones. La respuesta fue encontrada en las células de Müller, que tenía un pico largo. Estas células se encargan de vigilar y alimentar las neuronas de la retina. Y cuando en el laboratorio pusieron las neuronas de los ratones junto con las células de Müller de ballenas, observaron que los axones de las neuronas crecían 100 veces más de lo normal.
en enero de 2020, un nuevo temporal, Filomena, trajo la segunda oportunidad: otro animal, en Asturias, en la playa de Serantes. En este caso también se encontraron con un ojo en buen estado. Además de confirmar todo lo que se encontró con el primer ojo, las células de Müller fueron inmortalizadas para poder continuar con su investigación.
Conscientes de lo hermosas que eran las fotografías tomadas para la investigación, decidieron hacer una exposición.
Y como especialistas en los ojos, han dado gran importancia a la adaptación de la exposición a las personas con problemas visuales. Las fotografías son mate, para que los reflejos no impidan ver los detalles correctamente, y las colocan de manera que se acerquen mucho y puedan ver bien estos detalles. Las imágenes también han sido impresas en relieve para su contacto y las tablas explicativas han sido escritas en braille. También hay una audioguía que explica cada imagen. Y también una cinta pododáctil para recorrer la sala.
Vecino está haciendo un gran esfuerzo por socializar la investigación. También han creado tres vídeos de animación dirigidos a niños que han sido expuestos en la red.
En estas páginas podéis ver algunas imágenes de la exposición. Y también podéis ver la exposición: del 11 de junio a mediados de septiembre en Itsasmuseum, Bilbao.
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