Antártida
La mayor parte de la Antártida está cubierta por una gran capa de hielo llamada inlandsis, y parece que este continente no es más que puro hielo. La realidad, sin embargo, es otra. El peso de la capa de hielo Inlandsis ha provocado el hundimiento de la placa continental de la Antártida, que ahora está formada por rocas graníticas que se encuentran por debajo del nivel del mar, pisando capas de hielo. Esta capa, de 2.500 metros de espesor, alberga el 90% del agua dulce total del mundo.
A menudo se le denomina “continente pulsante”, ya que su superficie varía en función de las estaciones. En verano, por ejemplo, la Antártida ocupa una superficie de 14 millones de km2, 23 veces superior a la Península Ibérica, mientras que en invierno, cuando el mar que rodea el continente se congela, la superficie se duplica.
El clima del continente es extremadamente polar, con una temperatura media de 17 grados bajo cero. Sin embargo, también se han registrado algunas caídas más fuertes en la primera mitad del día. La Antártida tiene el récord de la temperatura más baja del mundo: -89 ºC. Debido a estas duras condiciones climáticas, la vegetación es muy escasa, solo unas pocas algas, musgos y líquenes. La fauna también es escasa; solo el emperador pingüino ha conseguido sobrevivir en este extremo del mundo durante todo el año. Otros animales —elefantes marinos, focas, aves y otras especies de pingüinos— se desplazan solos en verano cuando el hielo costero se derrite.
En cuanto a la presencia humana, el “continente helado” no tiene población propia. Solo los grupos de científicos y los militares de países que reivindican las tierras antárticas viven allí durante varios meses. En invierno se estima que rondan las 1.000 personas y en verano las 10.000.
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