Museo de historia médica y científica de la UPV/EHU: Ikerketagune

El Museo Vasco de Historia de la Medicina y de la Ciencia se crea en 1982 y está ubicado en el campus de Bizkaia de la Universidad del País Vasco (Leioa). A diferencia de muchos otros museos, su función principal es la enseñanza, el aprendizaje y la investigación. Este artículo resume algunas de las características y ventajas que supone la ubicación actual del Museo Vasco de la UPV/EHU a medio camino entre los museos de objetos y de ideas.


Los museos son un espacio de comunicación de nuestro tiempo. En realidad, el mundo museístico no puede aislarse de los lenguajes y recursos actuales[1]. En efecto, en lugar de limitarse a la mera «colección, conservación, clasificación y exposición de objetos»[2], la mayor parte de los museos de Euskal Herria —ya sean museos históricos, artísticos, etnográficos, industriales o científicos— establecen un proceso comunicativo entre el objeto y el visitante. Lo hacen desde el lenguaje visual tradicional de los objeto-museos (por ejemplo, los museos industriales o de arte) hasta los lenguajes interactivos y virtuales más modernos (los centros de interpretación y los museos de ciencia) de los museos de ideas. Los primeros permiten al visitante entablar una relación perceptivo-contemplativa mientras que los segundos buscan una relación comunicativa y participativa.

Sin embargo, lo que es evidente en los museos públicos y privados de arte o de ciencia y técnica también lo es en los museos universitarios, pero hay algunas diferencias importantes. En realidad, el Museo Vasco combina la formación con la investigación académica de una manera muy rica. A diferencia de los objeto-museos y de ideas, que priman la divulgación, la conservación del patrimonio o el entretenimiento cultural, el Museo Vasco se centra en la transmisión del conocimiento dentro de un marco académico y en la generación de nuevo conocimiento. De hecho, ofrece un conjunto de recursos, colecciones e ideas al visitante y especialistas, conformando así un espacio unificado que integra funciones museísticas y de investigación.

Microscopios y Medicina

Panel anunciador de la exposición temporal “Microscopios y medicina” organizada por el Museo Vasco de Historia de la Medicina y de las Ciencias en 2025.


El Museo y la Universidad están interrelacionados desde sus inicios. Si somos lo que aprendemos, vemos nuestra formación en museos universitarios. Allí vemos cómo nosotros —como individuos, culturas, pueblos y sociedades— nos hemos preparado a través de la enseñanza, el aprendizaje y la investigación. En Europa, las colecciones, ya sean de física, astronomía, ciencias naturales o medicina, son embriones de los museos de las universidades más antiguas de la Edad Media y del Renacimiento, como Bologna, París y Oxford, que tienen su integridad y fundamento en el espíritu moral, progresista y racional de la Ilustración. La razón es la observación sistemática y la experimentación; el progreso y la evolución son mensajes; y los museos son el camino para aprender. El gabinete de física, el jardín botánico y el anfiteatro de anatomía encarnan la enseñanza práctica.

En el siglo XX, tanto en Europa como en el País Vasco, se crearon museos universitarios de "segunda generación" dotados de colecciones históricas que también perseguían la docencia y la investigación[3]. Marta C. Según Lourenço, la universidad es un “generador natural” de patrimonio sin parangón, que ha ido creando museos en varias etapas, desde las eruditas colecciones renacentistas a los gabinetes científicos de la Ilustración, y de allí a los museos de historia y de laboratorio del siglo XX[4]. Dedicado a la historia de la ciencia, el Museo Vasco pertenece a este último grupo. En este museo, las muestras de innovación y creatividad y las prácticas tradicionales pueden considerarse narraciones interrelacionadas, y todas ellas nos invitan a leer entre las líneas de catálogos, paneles y etiquetas. Y, al hacerlo, aprendemos no solo de la historia de los objetos expuestos en el museo, sino también de la historia de nuestra sociedad y sus instituciones.

Estas reflexiones nos conducen a mirar atentamente el Registro de Museos de Euskal Herria, editado por Eusko Ikaskuntza en 1987. Eusko Ikaskuntza describió entonces estos museos como "colecciones de objetos separados y estables", instituciones que eran "reflejo de la evolución histórica del pueblo que los creó y dio vida". Eusko Ikaskuntza enumeró 39 museos, siete de los cuales tenían sección de laboratorio e investigación. Entre ellos se encontraban museos de arqueología, oceanografía y etnografía, así como uno de historia médica y científica (Museo Vasco de la UPV). En opinión de Eusko Ikaskuntza, estas "colecciones estables" formaban parte de "nuestro patrimonio", aunque en muchas ocasiones no estaba bien estructurada ni suficientemente visible[5]. Tal vez por las limitaciones de entonces —o a pesar de esas limitaciones— su función principal era preservar el patrimonio cultural, es decir, preservar, proteger y mostrar testimonios de la historia de la industrialización, de la artesanía y de las costumbres tradicionales.

Návis a la Stultifera. El barco de los locos.

“Stultifera Navis. El barco de los locos”, Museo Vasco de Historia de la Medicina y de la Ciencia, 2006.


Si bien la valoración realizada por Eusko Ikaskuntza hace casi cuarenta años era adecuada, hoy en día es necesario revisar esa base, al menos en lo que se refiere al Museo Vasco. En la primera etapa, dirigida por el doctor José Luis Goti (1982-1998), los trabajos de investigación se centraron en los orígenes de la ciencia en el País Vasco, pero en la siguiente etapa, dirigida por su sucesor, Antón Erkoreka, el Museo se ha ampliado y ganado prestigio nacional e internacional. Por un lado, las salas del Museo han acogido desde entonces numerosas exposiciones temporales sobre diversos temas, desde el microscopio y la hidrología médica hasta la electroterapia, la tuberculosis y la psiquiatría (Stultifera Navis), estilizando nuevas formas de exposición y divulgación (los catálogos de todas ellas y los contenidos de las salas están disponibles en la web del Museo). Por otra parte, la expansión de las creencias y tendencias globalizadoras, cada vez más imparables, puede compararse con el patrimonio y los conocimientos locales.

Así, los visitantes dan prioridad a la experiencia local, el testimonio y las prácticas. Esto se pone de manifiesto en las exposiciones de medicina popular y la antigua farmacia del hospital de Basurto, donde se han expuesto más de mil frascos de productos naturales y químicos, así como en los más de 6.000 objetos expuestos en las 24 salas del Museo. Por último, la biblioteca del Museo, que cuenta con más de 12.000 libros, permite a los investigadores consultar trabajos sobre la historia de la medicina, las especialidades médicas y los temas generales y locales. También se puede consultar el archivo histórico de los fondos de médicos y profesores universitarios[6].

Sala de odontología del Museo

Sala de odontología del Museo Vasco de Historia de la Medicina y de la Ciencia.


Como decía Michael Foucault, los museos son heterotopías, espacios que combinan diferentes lugares (científico, popular, artístico) en un solo y mismo ámbito[7]. Son una experiencia disruptiva frente al espacio cotidiano. El Museo Vasco es un museo foucaultiano que comparte las secciones de historia, ciencia y saber popular. Por lo tanto, es un espacio de compensación. En la actualidad, sin embargo, de alguna manera, se está cuestionando la función académica del museo, debido al éxito de los "centros de ciencia", que se basan en la museología de la idea. Es el caso de Eureka Zientzia Museoa, con sede en Miramón (San Sebastián). A diferencia de los museos universitarios, estos centros ofrecen al visitante tres aspectos: cultura, educación y ocio; y utilizan dispositivos interactivos como estrategia de comunicación. El visitante participa activamente a través de exploraciones, experimentaciones y manipulaciones técnicas. La interactividad es un concepto museístico clave: el visitante experimenta y descubre el hecho científico de forma directa y lúdica[1]. Por el contrario, el Museo Vasco ha optado por otra estrategia y narrativa. Prioriza el fomento de la investigación y la generación de conocimiento. No se permite al visitante manipular o tocar objetos; la curiosidad científica no se despierta a través de la interactividad y las experiencias recreativas, sino a través de la exploración y la reflexión. Mira objetos, analiza relaciones implícitas entre ellos y cuestiona contextos creativos y de significado. Diferentes formas de actuar: analizar la ciencia mediante la reflexión y generar conocimientos locales y globales dentro de un marco académico.

Como en muchas otras instituciones académicas, los deseos suelen ser más ambiciosos que los logros en museos. Sin embargo, los logros del Museo Vasco de la UPV/EHU no son insignificantes y están a la altura de sus expectativas. De hecho, son numerosos los artículos publicados en revistas nacionales e internacionales de alto impacto, así como trabajos publicados en editoriales de reconocido prestigio como Oxford University Press y Routledge[8]. Si bien las monografías del Museo se centraron inicialmente en la museología médica y la historia de la tuberculosis, la peste y otras enfermedades, posteriormente, de la mano de Anton Erkoreka, se abordaron la historia de las pandemias y de la gripe española en particular, así como sus paralelismos con la COVID-19. Otras líneas de investigación del Museo han sido la historia de la meteorología y la geofísica y las relaciones entre la física y la industria, con especial atención a la influencia de los intereses comerciales en los conceptos y teorías científicas. También se han analizado las relaciones históricas entre los jesuitas y la ciencia desde el punto de vista de las redes de conocimiento. Todo ello ha contribuido sin duda a que el Museo Vasco haya sido, desde 2009, Agente Científico Tecnológico acreditado e integrado en la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación[6].

En definitiva, el Museo Vasco tiene ante sí un futuro prometedor. Ya no se trata de una mera colección de objetos esparcidos, como era en la década de 1980, y no se limita a los orígenes de la ciencia en el País Vasco, sino que el actual Museo Vasco es un espacio de investigación y debate, de representación y significado cambiantes. En el Museo Vasco surge un nuevo saber que combina lo local con lo global. En otros museos de Euskal Herria, la distinción entre objeto-museo y idea-museo es clara. Pero el Museo Vasco de la UPV, situado a medio camino entre los museos de objetos y los museos de ideas, es un gran espacio potencial para la enseñanza, el aprendizaje y la investigación. ¿Es temerario pensar que el Museo Vasco puede avanzar por donde llegue la universidad?

Página web del Museo https://www.ehu.eus/eu/web/basque-museum-medicine/home

Bibliografía

[1] Hernández F. 1998. Museoa espacio de comunicación. Gijón: Ediciones Trea.

[2] Silverstone R. 1992. ‘The Medium is the Museum: On Objects and Logics in Times and Spaces’. J. Durant ed. Museums and the Public Understanding of Science. Londres: Science Museum, 34-44, p. 34

[3] García Fernández I M. 2018. “Museos en Europa. Retos e iniciativas”. Cuadernos de Arte de la Universidad, 49 11-32.

[4] Lourenço M. C. 2015. “University Collections, Museums and Heritage in Europe: Notes on Significance and Contemporary Role”. En: García Fernández, I Rivera, R.D. (eds.) Museos Internacionales: Programación y Futuro. Madrid: Universidad Complutense 59-66.

[5] C. Cortadi (Pág. ). 1987. Censo de Museos del País Vasco. San Sebastián: Eusko Ikaskuntza, p.13

[6] Erkoreka A y Hernando Pérez J. (2021). “Museo Vasco de Historia de la Medicina y de la Ciencia”. JONNPR, 6(12):1476-85. DOI: 10.19230/jonnpr.4180

[7] Foucault M. 1986. ‘Of Other Spaces’. Diacritics 16(1):22-27.

[8] Anduaga A. 2016. Geophysics, Realism and Industry. How Commercial Interests Shaped Geophysical Conceptions, 1900-1960. Oxford: Oxford University Press.

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