Ganadero común, carnicero volador

1989/05/01 Angulo Pinedo, Rikardo Iturria: Elhuyar aldizkaria

Cuando el Antzandobi común practica la caza, siempre se sitúa en los pasillos (altos y limpios) esperando a sus víctimas. Cuando ve a sus presas, cae sobre ellas a través de un vuelo ondulado. Antes de comer los animales que captura, los clavan en las espinas o en una punta afilada. Por lo tanto, cuando tiene hambre no tiene problemas, ya que tiene una despensa natural.

El pico de la Antzandobia es robusto.

La talla del Antzandobi común (Lanius collurio) es de 17-18 cm, siendo un pájaro grande y robusto. Es la única que explica el dimorfismo sexual entre nuestras obras de teatro, ya que el macho y la hembra son totalmente diferentes. La primera es muy sencilla: el pileo y el obispillo azulado, una franja negra como disfraz a lo largo de los ojos, una garganta rojiza en el cuello, un color castaño rojo en la parte inferior, una pluma blanca rojiza y una cola blanco-negro. La hembra, por el contrario, es más difícil de distinguir. Sobre él aparece una pluma de color rojo destacado y bajo color ocre, sin bandas negras de ojo.

Ganadero común.

En algunas zonas restringidas del País Vasco, otras dos especies del género Lanius, el Gran Antzandobi (Lanius excubitor) (25 cm.) y las yemas de Antzandobi (Lanius senator) (19 cm. ), nidifican.

Es de verano. En abril se dirige hacia nuestro territorio y estará entre nosotros hasta agosto. Los primeros días de junio, en el único nido que realiza, pone entre 5 y 6 huevos. Los huevos tienen colores variados, normalmente brillantes. Generalmente nidifica en espinas o en el interior de matorrales apuntados y a menos de tres metros de altura, de musgo y hierba.

La Antzandobia acostumbra a colgar las presas en las espinas.

El chitón (mientras la hembra calienta el macho le da comida) se alarga entre 14 y 16 días. Dos o tres semanas después, las crías saben volar y serán capaces de alimentarse por sí mismas, obteniendo la independencia. A veces, antes de saber volar, abandonarán el nido, quedando en las ramas adyacentes.

Normalmente habita en extensos territorios, es decir, en terrenos cultivados, pastizales o matorrales. Muchas veces también se puede encontrar en las amecias.

El Antzandobi común se posa y coloca sobre todo en los arbustos, postes, vallas, cables, etc., para mirar al suelo con atención. Al mismo tiempo, la cola se mueve lentamente hacia arriba o hacia los lados, mientras espía. Cuando ve una presa en el suelo, se dirige lateralmente hacia ella. Además, el insecto que pasa a su alrededor es fácilmente atrapado. Sin embargo, a menudo falla en el suelo.

Arcón de Antzandobi.

Su principal característica es la construcción de una sabiduría con sus presas: las clavan en espinas de espino o en una espina afilada. Podemos analizar esta práctica desde dos puntos de vista. Por un lado, se trata de romper la presa porque el alimento es demasiado grande, ya que no puede triturarlo con la garra, ya que tiene la cabeza o el pico grande y fuerte y las garras son débiles. Por otro lado, como he mencionado anteriormente, estas provisiones pueden ser utilizadas en función de la época del año. En primavera y verano se alimentan de animales de sangre fría (insectos, anfibios y reptiles).

En otoño e invierno elegirá animales de sangre caliente (mamíferos finos y pájaros pequeños). La mayor parte de las capturas provienen de coleópteros (pizarra), lepidópteros (mariposa), himenópteros (Bombus), dipteros (moscas) y ortópteros (saltamontes) entre insectos; pollos comunes entre pájaros, karnabas, vergas, chispas, cascabeles, cepillos, etc. También puede capturar asados, satísos, ranas, lagartijas y areniscas.

Las crías de Antzandobi siempre están hambrientas.

El Antzandobi común vive en casi toda Europa. Se puede observar desde el norte de la Península Ibérica hasta el sur de Inglaterra y Escandinavia en época de cría. La podemos encontrar en toda Euskal Herria, excepto en Rioja Alavesa.

Como ave migratoria, entre agosto y septiembre se dirige hacia el África tropical para pasar el invierno. Sin embargo, a diferencia de otras especies migratorias invernantes en África, se desplazan por la orilla del Mediterráneo (Francia, Italia, Grecia y Turquía) sin atravesar la Península Ibérica.