La farmacia más grande no es la mejor

A la vista de los datos, cabe suponer que la compra de medicamentos por Internet puede suponer un riesgo. Y así es, en casos extremos puede provocar la muerte. Por ejemplo, hace apenas un mes el joven británico Selena Walrond murió al tomar un medicamento comprado en Internet.
Walrond, de 26 años, compró un compuesto prohibido a vender tanto en Estados Unidos como en Europa, dinitrofenol, que supuestamente adquirió de un sitio web chino. Al parecer, lo toman culturistas y atletas para perder peso, y la niña también tenía ese objetivo. Sin embargo, cogió cinco veces la dosis recomendada y murió de un infarto al día siguiente.
No todos los casos son tan graves, pero según el estudio realizado por EAASM, los medicamentos comprados por Internet no tienen ninguna garantía y pueden perjudicar al consumidor más que beneficiarle.
Desarrollo de la investigación

Este año se ha publicado el resultado del estudio sobre los medicamentos que se venden por Internet. En concreto, se ha investigado la venta de medicamentos que necesitan receta. A la hora de dar a conocer el resultado, los miembros de la asociación han destacado los datos anteriormente mencionados, pero gracias a la investigación también han sabido mucho más.
La investigación pretendía responder a dos preguntas: por una parte, de las farmacias de Internet que formaban la muestra, cuántas vendían ilegalmente medicamentos que necesitan receta, y por otra, qué proporción de los medicamentos que venden las farmacias de la red son falsos o de mala calidad.
Para ello, el primer paso fue intentar comprar medicamentos en Internet. No les costó mucho encontrar sitios web que los ofrecían. Bastaron varios buscadores con escribir palabras clave, en inglés --comprar (nombre del medicamento) on line, farmacia on line, farmacia barata, medicamentos on line -, para obtener un montón de sitios web.
Además, a través de los mensajes de basura que se reciben en el correo electrónico se encontraron nuevos puntos de venta de medicamentos. De hecho, el 95% de los mensajes que se reciben en el correo electrónico son spam, de los cuales una cuarta parte se refieren a medicamentos, según la empresa Ipswitch, encargada de la seguridad de la red y del correo.
En total se encontraron más de un centenar de sitios web. Para responder a la primera pregunta, se investigaron uno a uno y, según el resultado, la posibilidad de encontrar un lugar en Internet donde se venden los medicamentos de forma legal y ética es muy limitada: sólo en el 9,7% de los sitios web se solicitó la receta al comprador, aunque es imprescindible para acceder a los medicamentos solicitados. Este comercio, además de ilegal, no es ético para los investigadores, ya que los vendedores no valoran la salud y el bienestar del paciente.

Así mismo, menos del 5% de los sitios web aparecían en las listas de farmacias oficiales; tan sólo el 6,2% ofrecía el nombre y la posibilidad de contactar con un farmacéutico real; en el precio de los medicamentos aparecían descuentos y ofertas especiales en muchos sitios web, aunque no se aceptasen...
A la vista de todo ello, EAASM ha llegado a la conclusión de que, en general, los sitios web de venta de medicamentos por Internet no son fiables.
Segundo paso

A pesar del peligro que supone la puesta a disposición incontrolada de los medicamentos, es más peligroso aún la ausencia de garantías sobre el producto, es decir, la veracidad y calidad del medicamento. La segunda parte de la investigación fue planificada y llevada a cabo con el objetivo de esclarecerla.
Los investigadores tomaron una tarjeta de crédito (MasterCard) y solicitaron dieciocho conocidos medicamentos en las farmacias de Internet. Para la elección de estos medicamentos se tuvo en cuenta la lista de medicamentos más vendidos en Estados Unidos. Por otro lado, cabe destacar que estos medicamentos y otros similares son los que aparecen en los mensajes de basura.
De estos 18 fármacos, tres están destinados al tratamiento de disfunciones erectivas (Cialis, Levitra, Viagra), uno para evitar la caída del pelo (Propecia), otro para adelgazar (Reductil), seis para tratar enfermedades respiratorias o circulatorias (Lipitor, Plavix, Seretide, Verscoyl, Micardis, Prirpriimp, etc. Todos ellos son famosos y se fabrican en laboratorios conocidos.
Todos, dieciocho, necesitan una receta médica para poder comprarla. Sin embargo, cuando los investigadores hicieron la solicitud en las páginas web, no tuvieron ninguna dificultad para comprarla sin recetas. Les hicieron pocas preguntas y no les dieron consejos. En algún caso, había que rellenar un sencillo formulario sobre el estado de salud del comprador, pero no hacían nada para verificar las respuestas. En un único caso recibieron una llamada de los vendedores, advirtiéndole que el comprador era mujer y que el producto que quería comprar era para hombres. El investigador respondió que era para su marido, y los vendedores lo consideraron suficiente.
Se recibieron todas las solicitudes realizadas, excepto dos. Se realizaron dos tipos de estudios, uno a simple vista y otro en laboratorio. Para la primera, la Asociación de Medicamentos de Londres reunió a veintidós expertos: representantes de asociaciones de pacientes, especialistas de seguridad, farmacéuticos, farmacéuticos, policías, un experto en comercio internacional... Se analizó el aspecto y contenido de los paquetes y, a la vista del resultado, los productos recibidos no parecían muy fiables.

Para llevar a cabo la investigación de laboratorio, fue enviado al laboratorio que elabora cada medicamento para su estudio. Se trataba de comprobar si eran ciertos, determinar la proporción y eficacia del componente activo y analizar la posible pérdida o degradación del medicamento por estar incorrectamente recogido o almacenado.
El resultado de los análisis no fue nada relajante: el 62% de los productos eran falsos o no estaban autorizados. Este resultado se ajustaba casi exclusivamente a lo visto por el equipo de expertos, que demostraron que un medicamento aceptado por los expertos era malo en el laboratorio. Sin embargo, cualquier persona que no sea experta no distinguiría tan bien al verdadero y falso medicamento.
El 38% restante eran reales, realizados en laboratorios originales. Pero de ellos, el 16% eran importados ilegalmente de Estados Unidos, y un tercio no disponían de hojas de instrucciones para los pacientes.

Todos uno
Además de la asociación EAASM, otras asociaciones e instituciones han realizado investigaciones sobre los medicamentos que se venden por Internet, con resultados similares. Por ejemplo, el año pasado la OCU de consumidores y usuarios de España realizó un estudio de este tipo. La muestra era menor, pero bastaba para demostrar que los sitios web que vendían medicamentos por Internet actúan ilegalmente y que los productos que vendían podían ser muy perjudiciales para la salud.
Según la Organización Mundial de la Salud, la mitad de los medicamentos que venden sitios web con dirección física son falsos. Es más, además de Internet, el 10% de las farmacias que se venden en países en desarrollo son falsas y el 1% de las que se venden en países desarrollados. Esto significa que 7 millones de medicamentos vendidos el año pasado en Gran Bretaña y 16 millones de medicamentos vendidos en Alemania, por ejemplo.
Además, los datos de los servicios de información muestran que el mercado de medicamentos ilegales ha crecido exponencialmente en los últimos años. En Europa, en 2005 se incautaron el doble de medicamentos falsos que en 2004 (500.000 productos), y en 2006 fue cinco veces más que en el año anterior (2,7 millones en concreto). En 2007 creció aún más y sigue creciendo.
José Luis Segura, responsable de comunicación de la Organización de Consumidores y Usuarios del País Vasco (OCDE), asegura que este mercado está en auge. No se puede saber cuántas personas compran medicamentos por Internet porque son operaciones privadas. Además, Segura habla de "pocas denuncias" por vergüenza o miedo. Sin embargo, debido a la venta de artículos de maleza, medicamentos falsos, degradados, caducados, placebos y productos que no han pasado por control alguno, hay problemas, aunque no tienen datos concretos.

Además, tanto la Unión Europea como las administraciones nacionales han establecido planes de acción específicos para hacer frente a este problema. Mientras tanto, lo mejor será seguir las recomendaciones y comprar medicamentos en farmacias fiables.



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