Bebiendo vino...

1999/10/01 Lorenzo, Arantza | Uranga, Ane Miren Iturria: Elhuyar aldizkaria

Desde la época romana el vino ha sido una bebida imprescindible en las comidas y su ausencia se ha asociado a la desgracia. Tampoco faltan vinos en las celebraciones actuales. Sin embargo, no podemos olvidar que la base del vino es la uva, que es, junto con el rayo, el chirimón, el brinón y el plátano, la fruta con más calorías. En el caso de la uva, las calorías proceden de los carbohidratos, que son los que determinarán la calidad del vino.

El vino es la bebida más importante de la uva y se obtiene como consecuencia de la fermentación que provocan las levaduras en el mosto de la uva. El azúcar del mosto se transforma en alcohol y anhídrido carbónico.

Hay muchos tipos de vino que se distinguen por su color, sabor y olor. Estas características dependen de los cinco factores que se detallan a continuación:

1.- Tipo de uva: cada tipo de uva aporta al vino sus características y personalidad. En Navarra, por ejemplo, se utilizan garnacho, tempranillo, Gabernet souvignon, viura, mazuel, etc.

2.- Clima: El hecho de que en un año llueva más o menos que en otro, haya tomado más o menos horas de sol, etc., independientemente del tipo de uva, influye en las características del vino. Por eso cada cosecha es especial.

3.- Tierra: la planta de uva adquirirá alimentos según el tipo de tierra. Esta característica puede ser transformada mediante el estudio de la tierra y el cultivo de la misma para obtener los alimentos que necesitan las cepas.

4.- Madurez: en el resultado final será determinante la fecha de recepción de la uva, que dependerá de la acidez y del gusto del vino (cantidad de azúcar).

5.- Producción: es decir, la forma en que el enólogo trabaja con estas uvas. También será determinante a la hora de conseguir un vino con características especiales.

Por tanto, si se quiere conseguir un vino de las mejores características posibles, el enólogo deberá controlar con cuidado los factores antes mencionados.

Por otra parte, se sabe que el vino tiene más importancia que por alimentación que por gastronomía, ya que sus ingredientes no son esenciales para la vida. Sin embargo, es cierto que el vino facilita la digestión, su acidez (pH: 2,7-3,5) y son similares a las de nuestro estómago. También se ha demostrado que los polifenoles del vino, siempre con moderación, nos protegen de las enfermedades cardiacas.

Para terminar recordad que tenemos bebida para tomar el vino con comida y nunca en ayunas. Y procura beber vinos de pocos grados y no creas que la falta de grado indica una falta de calidad.

¡Que te ha hecho bien!