COVID-19: debate sobre el retraso en la segunda dosis de vacunas

2021/01/13 Agirre Ruiz de Arkaute, Aitziber - Elhuyar Zientzia Iturria: Elhuyar aldizkaria

La tercera ola de covid-19 y la escasez de vacunas han llevado a muchos países a replantear campañas de vacunación. En el caso del Reino Unido, por ejemplo, se está estudiando la posibilidad de retrasar la segunda dosis de la vacuna, con el fin de conseguir que se incorpore el mayor número de personas posible. Pero la decisión ha dejado muchas voces opuestas. De hecho, los virólogos advierten del riesgo de que el virus desarrolle resistencias.La revista British Medical Journal ha publicado varios artículos de opinión con estas voces.
Ed. Pixabay
La propuesta de retrasar la segunda dosis de vacuna ha suscitado un gran debate. Entre otras, una de las dos vacunas que se están utilizando en el Reino Unido, la de Pfizer/BioNTech, basada en el MRNA. Las enzimas celulares degradan rápidamente el SARNA y, por primera vez que se utiliza en los seres humanos, no hay datos suficientes para conocer la duración de la protección a una dosis. A pesar de que el SARM ha sido introducido en las nanopartículas lipídicas para mejorar el transporte y la duración de la vacuna, las empresas Pfizer y BioNTech han señalado que la seguridad y eficacia de la vacuna no se ha evaluado en los diferentes rangos de dosificación, por lo que no pueden asegurar que con una sola dosis se mantenga la protección a partir de los 21 días. Lo mismo ocurre con Moderna.
 
La Agencia Europea de Medicamentos y EE.UU. también ha expresado su preocupación y ha afirmado que la segunda dosis de vacunas Pfizer/BioNTech y Moderna no debería implantarse más tarde de 42 días. Es más, recuerda que cualquier cambio en los plazos implicaría un cambio en la autorización de comercialización y que sería necesario más datos clínicos para protegerla.En caso contrario, la agencia la consideraría como un uso no autorizado. De hecho, muchos expertos temen que esas personas parcialmente protegidas no se vean afectadas por el virus.
 
El caso de la vacuna AstraZeneca-Oxford es diferente. No se trata de una vacuna basada en el MRNA, sino de una vacuna basada en un adenovirus y no existe el riesgo de degradación de los MRNAS. El investigador principal de la vacuna, Andrew Pollard, ha defendido el retraso en la segunda dosis de esta vacuna, ya que en el caso de vacunas desarrolladas con otras enfermedades, en muchos casos se obtienen mejores resultados. Recuerda que en la vacuna contra el virus del papiloma humano, por ejemplo, al año de tomar la segunda dosis, se consigue una respuesta inmunitaria mejor que si se administra al mes. En la vacuna desarrollada por ellos contra el COVID-19 se consigue también una protección del 70% con la primera dosis, y en lugar de cuatro semanas después, si la segunda se retrasa a 2-3 meses, se consigue tres veces más respuesta inmune.
 
Pero, además del nivel de protección, también están en juego las resistencias de los virus. Paul Bieniasz, el virólogo que investiga las mutaciones del virus SARS-CoV-2 en la Universidad de Rockefeller, ha afirmado que si retrasamos mucho la segunda dosis, correríamos el riesgo de producir virus resistentes a las vacunas. “Si quisiéramos conseguir una cepa de virus resistente a las vacunas, esto es lo que haríamos: poner a un grupo de personas parcialmente inmunizadas en medio de un foco de infección del virus”, ha recordado.
 
A la vista de los problemas que puede ocasionar, algunos investigadores han mencionado una tercera opción para ahorrar dosis: la posibilidad de incorporar a una sola dosis personas que ya han superado el covid-19. Quizás sea suficiente para ellos con uno solo.
A pesar de lo que se decide, la Asociación Británica de Inmunología ha solicitado transparencia. Señala que es imprescindible poner al alcance de todos las personas las evidencias científicas que hay detrás de las decisiones. De hecho, la confianza en las vacunas de la sociedad ha sido ya bastante dañada y esa confianza es una de las claves para el éxito de las vacunas.