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Exclusión de género del espacio al campo

2016/02/22 Galarraga Aiestaran, Ana - Elhuyar Zientzia

El hecho de que las ondas gravitatorias han hecho que todo el mundo se fije en la astrofísica, puede ser un buen momento para recordar a un astrofísico: Joan Schmelz. Investiga la física del Sol en el observatorio de Arecibo (Puerto Rico) y la prestigiosa revista científica Nature la incluyó en la lista de los diez científicos más destacados de 2015 por su "voz a la mujer".

De hecho, en 2011, cuando se doctoraba en la Universidad de Berkeley, Schmelz sufrió acoso sexual. Deprimido, denunció su situación en el blog Women in Astronomy. El atacante era el prestigioso astrónomo Geoffrey Marcy. Aunque ocultó su nombre en el blog, otros estudiantes e investigadores se pusieron en contacto con Schemelz y le confiaron que también fueron perseguidos. En todos los casos Marcy era el agresor. Así, impulsado por Schmelz, se unieron y denunciaron a Marcy.

Aunque al principio la denuncia no tuvo consecuencias, luego Berkeley encargó la investigación y Marcy la dimitió. Schmelz no se quedó ahí y desde entonces se dedica a luchar contra la exclusión de género en un comité especial de la Sociedad Astronómica de Estados Unidos. Su objetivo es cambiar el sistema.

No es una tarea fácil, ya que el machismo tiene muchas intensidades y formas. Una de ellas es conocida por un grupo de investigadoras de campo en lugares solitarios, a través de la revista Nature (una vez más): las molestias que les ocasiona la menstruación. O, mejor dicho, las molestias que les produce trabajar en entornos y condiciones pensados para hombres y sólo para hombres cuando tienen una regla. "Ser mujer no ha de ocultarse o cambiar nada", afirma. Y no, lo que hay que cambiar es el sistema.

Publicado en el diario Berria.

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