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Ayuda genética a la separación de peces

2002/12/04 Andonegi Beristain, Garazi - Elhuyar Zientziaren Komunikazioa

El pasado 29 de noviembre, Miguel Angel Pardo y Begoña Perez-Villarreal de AZTI recibieron el premio Félix Mokoroa de Investigación Alimentaria.

El trabajo presentado por AZTI
se corresponde con una nueva línea de investigación que sirve para identificarse tras el procesado de alimentos y productos pesqueros. Ante la demanda de este tipo de investigaciones, AZTI ha recibido el apoyo del Departamento de Pesca y Agricultura del Gobierno Vasco para crear un nuevo laboratorio de genética.

De hecho, los estudios genéticos se han considerado en los últimos tiempos como una herramienta de gran capacidad, no sólo para la identificación de especies sino también para la identificación de razas, variedades y poblaciones dentro de las especies. Las nuevas investigaciones se basan en el análisis del ADN.

Hasta la fecha, la identificación del pescado fresco y procesado se realizaba mediante el análisis de proteínas. Sin embargo, este método no es aplicable a las conservas de pescado que sufren tratamientos de larga duración y alta temperatura. Estos tratamientos térmicos y la esterilización que se aplica a continuación transforman las proteínas de los alimentos, por lo que no pueden utilizarse como marcadores moleculares de la especie.

La identificación de especies de interés comercial cobra cada vez mayor importancia en la industria alimentaria, por un lado, para controlar la materia prima utilizada por las propias empresas y por otro, para evitar fraudes en el etiquetado de los productos procesados. De hecho, la verificación de los productos comercializados constituye en la actualidad un grave problema debido a la pérdida de propiedades externas en el procesado del producto, lo que impide identificar la especie. Se estima que en el mundo se comercializan 25.000 productos marinos y productos cárnicos sin conocer la especie de origen, lo que supone un fraude en las etiquetas.


En el caso de las conservas de pescado, debido a la dureza del tratamiento térmico que se les aplica, el ADN también sufre transformaciones. Por ello, es difícil identificar especies mediante técnicas genéticas ya que las partes de ADN extraídas suelen ser relativamente pequeñas. Es el caso de las conservas de Thunnus.

Investigadores de AZTI han desarrollado un marcador genético basado en el método PCR, mediante el cual se identifica la especie de la familia del atún en el producto fresco, congelado y procesado. Ahora buscan el mismo objetivo con la familia del bacalao, por lo que próximamente desarrollarán el método de identificación de más de 10 especies comerciales de la familia del bacalao (gádidos).

Enlace: http://www.basqueresearch.com

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