Por la UEU…

1997/05/01 Meñika, M. Karmen Iturria: Elhuyar aldizkaria

Luis Bandres Unanue

No es fácil explicar la situación actual del ambiente vasco de 1973. Cuando todo lo relacionado con el euskera no estaba prohibido, estaba despreciado, discriminado y frustrado, especialmente por parte de las instituciones. La percepción de ayudas o subvenciones tampoco se podía imaginar en los sueños, el esfuerzo voluntario de algún particular, pero, claro está, si no fuera insuficiente en cuanto a la situación que vivía la Universidad, en el País Vasco no había universidad pública, privada sí, navarra y de Deusto. Entre tanto, y a modo de recuerdo, los centros universitarios públicos existentes en Gipuzkoa (Escuela Pericial, Escuela de Enseñanza y Derecho, si no me equivoco) eran, por ejemplo, ramas de la Universidad de Valladolid. Y así en el resto de territorios.

LUZ

Unos pocos de nosotros, alumnos de la universidad en los años 60, nos centramos en el tema del euskera y comenzamos a dar los primeros pasos. Así, en la Escuela de Ingeniería de San Sebastián, algunos amigos comenzamos a trabajar por nuestra cuenta el euskera técnico y otros temas. Continuando por ese camino, en 1968 organizamos el Grupo Cultural Vasco (EKT), con el que comenzamos a trabajar las clases de euskera (para enseñar euskera, claro, era un sueño utilizar el euskera en las aulas), la cultura vasca y el euskera técnico, entre otras cosas.

En 1972 nos reunimos unos recién titulados en la Escuela de Ingeniería y un grupo de alumnos de los últimos años de carrera para dar los primeros pasos del grupo que luego sería Elhuyar, es decir, para trabajar la ciencia y la técnica en euskera con normalidad. Por eso, cuando en julio de 1973 supimos que en San Juan de Luz, como continuación de las conferencias que se celebraron el año pasado dentro de la semana de la cultura vasca de Baiona, estaban pensando en organizar la primera edición de la Universidad Vasca de Verano, decidimos sin duda que algunos de nuestros grupos participen en ella.

Así, en esa misma ronda de 1973 nos reunimos. Por supuesto, nos faltaba de estructura y programa, pero con ganas y ganas. En comparación con la estructura actual, más que una organización de departamentos, fue un gran número de seminarios compartidos. ¿Cuántas personas nos reunimos en aquella primera ronda? No sé, pero puedo decir que fuimos muy pocos.

Poco a poco comenzamos en la UEU y poco a poco la gente se fue incorporando. El instituto “Maurice Ravel” de Donibane se quedó pequeño enseguida; en otro lugar hubo que encontrar el nido y los amigos de Iparralde, especialmente Manex Goihenetxe, se ocuparon de ello hasta encontrar la sede de Uztaritz. Los turnos allí celebrados son inolvidables para mí: clases en ambiente de amistad, seriedad de los debates, alegría de las horas de descanso... Durante estos años la UEU adoptó y adaptó su estructura clasificatoria.

Ex directores de la UEU, principales "dinosaurios". Desde la izquierda: Martin Orbe, Kepa Altonaga, Inaki Irazabalbeitia y Baleren Bakaikoa.

Por lo tanto, mientras en el Sur estábamos al pie del franquismo, la UEU encontró su ubicación en Iparralde. No obstante, dado que la mayoría de los participantes éramos de origen Sur, dado que el poco dinero que se obtenía se obtenía sobre todo en el Sur, el aumento de los miembros de la UEU y el escaso número de responsables de la organización del Norte, finalmente se propuso y decidió pasar al Sur. Fuimos a la residencia Larraona de Pamplona. El recorrido posterior es mucho más conocido y no voy a decir nada aquí.

En los inicios de hace 25 años, la capacidad y la precisión del euskera en todos los ámbitos de la sabiduría estaban muy por debajo de la actual. En mi opinión, el mayor mérito que ha tenido la UEU es precisamente la integración y el impulso de la necesidad de trabajar para que el euskera sea una herramienta de conocimiento para todos nosotros. Así, en una época limitada del año, la respiración nos empujaba luego a trabajar en euskera nuestros temas en nuestro trabajo habitual a lo largo del año (en muchos casos incluido el enea, en la universidad). Algunos de los que pasamos por la UEU comenzamos a dar nuestros temas en euskera muy pronto (en mi caso, la física en la Facultad de Química de San Sebastián en 1976). Poco a poco, la semilla sembrada en la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea comenzó a cosechar y a partir de ese momento las enseñanzas en euskera comenzaron a ser cada vez más abundantes.

Yo siempre he visto la UEU como algo tractor, útil o complementario: no como sustituto de universidades convencionales, sino como complemento. Por eso, en mi opinión, hay que intensificar algún tipo de relación o relación entre la UEU y las universidades de nuestro entorno, ya que, en definitiva, la mayoría de los “clientes” de la UEU, de alguna manera, estamos asociados a alguna de ellas.

Por último, quiero reiterar una opinión que hasta ahora he tenido y dicho claramente: La UEU debería tender a desaparecer si en otras universidades se ofrecían temas en euskera con total normalidad, pero mientras no suceda...