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RAMSES: tecnología para evitar la invasión de la otia desértica

2001/08/19 Mendiburu, Joana - Elhuyar Zientziaren Komunikazioa


Cuando viajan solos no causan peligro, pero en equipo son capaces de destruir todo lo que atrapan de un momento a otro. Incrementan el apetito, provocan desequilibrios y daños de alto coste. El único arma contra la que se puede luchar es la localización del escondite y el contraataque, aunque muchas veces consiguen sobrevivir. En la actualidad, las autoridades utilizan la tecnología más avanzada para localizar a los agresores. El sistema RAMSES parece que poco a poco el enemigo está siendo dominado. Son los Otis, los Otis del desierto.
Los langostas se reúnen en grupos y buscan alimento.

Alguien piensa que son los bandoleros del desierto que andan con el turbante en la cabeza. Pues no. Son insectos similares a los saltamontes que se encuentran principalmente en el desierto o en las proximidades del desierto: Norte de África, Sahel (Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania y Nigeria), Península Árabe (Arabia Saudí, Yemen, Oma, etc.) y al oeste de la India. Cuando funcionan solos, la población de langostas es baja y no genera riesgos. Sin embargo, tras la época de sequía, la vegetación de las zonas de reproducción de los otis crece rápidamente, lo que aumenta considerablemente la población de los mismos. Entonces, los langostas se juntan en grupos y buscan la comida.

En un principio se consideraba que había otis desérticas (Schistocerca gregaria). Ahora saben que las otis de la misma especie pueden tener diferentes colores y comportamientos. Por ejemplo, los langostas solitarios son marrones en sí mismos, pero al unirse a un grupo se vuelven rosas y en la vejez eso. Para la formación de las nieblas, al entrar en contacto con las otis circundantes estimulan los sensores de las patas traseras, sincronizando así el comportamiento de todas ellas. Una niebla puede alcanzar una extensión de 20 x 50 kilómetros y puede superar los 300 langostas adultas por metro cuadrado.

Los otis de la misma especie pueden presentar diferentes colores y comportamientos

Las mayores manifestaciones de los otis tuvieron lugar entre 1986 y 1989. Entonces, en el este de África se emplearon más de 275 millones de dólares para combatir los insectos. Sin embargo, los langostas no se carbonizaron y destruyeron el 5% de la cosecha. Los langostas comen mucho y rápido: una pequeña porción de la niebla de langosta (una tonelada aproximadamente) es capaz de comer la misma cantidad de comida que un día puede comer un elefante o 2.500 comensales. Cuando se ataca justo antes de la cosecha, los efectos pueden ser muy graves. Cuando terminó la peste de 1987, los insectos lograron llegar a 25 países y se produjeron pérdidas muy graves.

Desde entonces ha habido alguna aparición, pero no se ha producido ninguna otra. Sin embargo, los expertos saben que puede aparecer de un momento a otro. Por ello, es importante utilizar métodos de detección de langostas lo más eficientes y avanzados posible para poder tomar medidas ulteriores. Esto es lo que desde hace dos o tres años viene desarrollando el Grupo de Plagas Migratorias de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).

Una pequeña porción de la niebla (una tonelada de langosta) es capaz de comer la misma cantidad de comida que un día puede comer un elefante o 2.500 comensales.

La FAO nace en 1945. Es una organización intergubernamental formada por 180 países. El objetivo principal es mejorar el nivel de alimentación, la calidad de vida y la producción de los territorios rurales y, en general, mejorar la situación de sus habitantes. Todo ello se lleva a cabo a través de diferentes departamentos. Entre ellos se encuentra el Grupo de Plagas Migratorias, que se encarga de ayudar a combatir las plagas de TIS. Impulsado por este grupo, en 1998 se comenzó a utilizar un nuevo sistema de detección de langostas. Se llamó RAMSES (Reconnaisance And Monitoring System of the Environment of Schistocerca gregaria) y sus principales soportes son el GPS (Sistema de Posicionamiento Global) y el ordenador portátil.

Tecnología punta

Hasta la fecha, los equipos encargados del seguimiento de los otis recibían toda la información manualmente. Posteriormente rellenaban los formularios y los enviaban por fax o correo electrónico a las oficinas de su país. Finalmente, esta información se enviaba a la oficina central de la FAO y, en función de la información recibida, se detallaban los pasos a seguir. Pero los langostas se mueven muy rápido, y cuando la información sobre la ubicación hacía todo ese camino se movía a otro lugar. Sin embargo, el sistema RAMSES permite conocer la ubicación actual. Porque los satélites GPS envían información constantemente. El nuevo sistema ya está siendo utilizado en 18 países.

Este método, lógicamente, reducirá considerablemente la labor de los especialistas que exploran la zona. Hasta la fecha, debían realizar más de doce visitas para analizar la situación, buscar las langostas y dialogar e informar con nómadas, baserritarras y agricultores de la zona. Por otro lado, puede ser una forma de reducir el uso de pesticidas ya que el origen de las plagas se determinará con mayor precisión.

Además, a través del sistema RAMSES, los especialistas de la FAO son capaces, en teoría, de alertar a los países de la zona de la peste. Sin embargo, en muchos casos se trata de guerras y disturbios entre países y países, y es imposible intercambiar información.

Pero no basta con encontrar los “otis”. Si no queremos que se reproduzca y comamos cosechas, hay que encontrar alguna forma de matar insectos y evitar plagas. En general, los pesticidas son la solución más adecuada. Los gastos generados en esta tarea son sufragados por el Ministerio de Agricultura y cuentan con la colaboración de las entidades comarcales. Cuando aparecen las plagas reciben ayuda internacional.

No obstante, los pesticidas utilizados pueden suponer un riesgo para el ser humano. Los insecticidas más utilizados son los productos organofosforados tipo malathion, fenitrothion, etc. Todos ellos son tóxicos y dañan al ser humano. Sin embargo, con un poco de cuidado y un buen uso de los productos parece que no hay peligro de intoxicación.

También hay que tener en cuenta el impacto ambiental de los pesticidas. De hecho, los insecticidas utilizados en la matanza de los langostas afectan en muchos casos al resto de los animales, tanto directamente como dañando la vegetación del medio en el que viven.

Satélites y ordenadores para la detección de otis

Para
determinar la posible ubicación de las otis, los investigadores utilizan GPS (Sistema de Posicionamiento Global) y ordenadores portátiles. A través de ellos se recogen imágenes de satélite y se analizan datos basados en la vegetación y el estado de la atmósfera.

En primer lugar, se analizan las características térmicas de los tubos Kumulonimbo, que presentan una elevada probabilidad de precipitación en zonas de frío. De forma resumida, si la temperatura de las nubes es baja durante diez días, se puede afirmar que existe una elevada probabilidad de precipitaciones. Por ello, se utilizan imágenes de diez días.

Para obtener los datos de la vegetación se utilizan los datos de la Agencia Nacional de Oceanografía y Atmósfera (NOAA) de Estados Unidos, es decir, el número de vegetación normalizado (NDVI). En este caso también se adapta la imagen con datos de diez días.

A partir de estas dos imágenes se determinan las posibles ubicaciones de la langosta. Pero este método tiene algún error. Por un lado, el problema de reflexión. Como la arena del desierto tiene mucha cuarcita, refleja mucho la luz infrarroja emitida por los satélites, como si fuera una zona de gran vegetación. Por ello, el número de vegetación calculado es a menudo superior al real. Actualmente, los responsables del sistema RAMSES están buscando una metodología para solucionar este problema en los cálculos.

Por otro lado, existe un problema de identificación de insectos, ya que los otis no son los únicos insectos que destruyen las cosechas. Pero este problema no es tan grave. De hecho, cada especie de insecto utiliza una técnica específica para alimentarse, por lo que su huella en la vegetación es muy significativa. Según esta huella, en las imágenes de satélite el color se refleja a distintos niveles.

Pero las imágenes de satélite no son suficientes. Junto a ello, grupos equipados con receptores GPS analizan la zona y buscan señales. Entre otras cosas, estudian las condiciones adecuadas para la reproducción del insecto. Por un lado, los terrenos arenosos y húmedos y sin vegetación para poder poner huevos y por otro lado, la vegetación verde para alimentar a los críos. Además, son capaces de detectar los cambios que sufren los otis.

Todos estos datos se recogen mediante el sistema GIS (Sistema de Información Geográfica) para obtener mapas lo más precisos posible. En los ordenadores portátiles, los observadores utilizan el software MapInfo desarrollado por la empresa Mapping Information System. Además, en los laboratorios se utiliza software más potente para realizar estudios GIS más sofisticados.

Publicado en el suplemento Natura de Gara

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