¡Lirón gris, rubio!

1986/04/01 Mendiola, Iñigo Iturria: Elhuyar aldizkaria

La problemática de la naturaleza está cobrando cada vez mayor importancia. Paralelamente se ha producido un aumento del interés público en algunas cuestiones: contaminación, desaparición de bosques y animales, etc. En este
artículo iniciamos una serie dedicada a nuestra fauna mamífera con el objetivo de aumentar el conocimiento de la naturaleza y, en la medida de lo posible, crear una mentalidad de conservación amplia.

La situación de la fauna de un pueblo está estrechamente relacionada con los cambios de su entorno natural. Como es sabido, en Euskal Herria, sobre todo en zonas concretas, las condiciones de la naturaleza han sufrido grandes cambios. Estos cambios han dado lugar a diferentes efectos en diferentes especies. La desaparición del lobo, del lince o del oso nos explica hasta qué punto la influencia humana puede llegar. Otras especies, sin desaparecer, han sufrido una gran regresión y en otros casos, las que tienen facilidad para adaptarse a la nueva situación, se han acostumbrado.

A nivel europeo la distribución de esta especie llega hasta Kaspio, pero no se encuentra en el norte de Escandinavia ni en el sur de la Península Ibérica. En este territorio, concretamente en la cordillera de la Demanda, en La Rioja, y en la cordillera de Ankares, en Galicia, se encuentran las más meridionales. Tiene una distribución general en el País Vasco, aunque no se encuentra en el Valle del Ebro ni en la Ribera de Navarra.

La especie de mamífero, el lirón gris, que hemos elegido para iniciar esta sección, nos indica la evolución ecológica de algunos animales salvajes y la evolución de la naturaleza.

El lirón gris habita en bosques de robles y hayas, muy relacionado con este tipo de plantas. Como consecuencia de este enlace, esta especie no ha podido colonizar el pinar o cualquier otro hábitat.

Al vivir en los bosques de Muxarra y llevar una vida nocturna, es sin duda un animal desconocido. Es un animal de pequeño tamaño, con una longitud de entre 130-190 milímetros cogiendo la cabeza y el cuerpo, y una cola de 110-150 milímetros. Su peso suele rondar los 150 gramos, aunque un solo ejemplar viejo puede llegar a los 200 gramos. Con el cuerpo robusto y la cola peluda es espectacular. Sus dos grandes y vivos ojos destacan en la oscuridad. Las hierbas son erectos y ilegales. Las patas son cortas en comparación con el tamaño del cuerpo, mientras que las garras son largas. Sus cortezas afiladas le permiten ascender por la superficie del árbol.

El lirón es un animal de compañía.

El cuerpo y la cola están cubiertos de pelo largo. En el dorso y en la cola es de color gris y ha dado nombre a la especie. Vientre blanco. Cuando son jóvenes tienen un color gris muy claro, pero cuando alcanzan la madurez este gris se vuelve marronáceo. Cuando sufren este cambio, cuando se unen los colores ventrales y dorsales, aparece una línea amarillenta que va desde el extremo hasta la cola. Con esta diferencia de color se pueden distinguir los sargos adultos y jóvenes.

La calavera es de un roedor típico. En la horcada de los roedores aparece un hueco llamado diastema. En cada mordaza consta de dos incisivos, dos dentales y seis molares formando la fórmula dental 1013/ /1013. Esta fórmula sirve para diferenciar a la familia Gliridae de las de otros roedores. En Euskal Herria hay dos especies de esta familia, el lirón gris y el lirón careto.

Como se ha mencionado anteriormente, el hábitat del lirón está formado por robledal y hayedo. Hoy en día quedan pocos robledales, por lo que viven en hayedos o bosques revueltos. En los árboles de estos bosques se buscan agujeros, considerándolos como refugio. El orificio se abre por medio de incisivos afilados, ya que en lugar de conseguir una gran profundidad muchos ejemplares se juntan en el mismo orificio. En los bosques jóvenes los lirones encuentran un obstáculo de gran importancia, es decir, la escasez de árboles viejos en los que los agujeros son más fáciles que en los jóvenes.

A lo largo del año el lirón tiene dos fases. Fase activa de junio a noviembre y fase hibernante de diciembre a mayo. Así que pasa medio año en invierno. Esta naturaleza dormida ha hecho de esta especie famosa. Pero su condición de hibernador le ha ocasionado problemas fisiológicos de gran interés. Con el proceso de hibernación se reduce la temperatura corporal del animal y se ralentiza la actividad, superando las angustias invernales.

Escoge distintos refugios para pasar el invierno: roquedos, orificios de árboles o soterramiento.

Los factores que atraen el comienzo del invierno son la falta de comida y la temperatura ambiental. Sin embargo, no está muy claro cuál de las dos tiene más fuerza para provocar el sueño invernal.

A pesar de que el sueño invernal es de seis meses, en este período de tiempo el animal puede sembrarse si aumenta la temperatura ambiental o se siente agitado.

Cuando en junio abandona el periodo invernal, el lirón comienza en la fase activa y comienza a buscar los agujeros de los árboles, aunque en ausencia de los mismos se dan otras alternativas. Por ejemplo, los cajones que se chinchillan en los árboles. Utiliza las cajas que se colocan a nivel europeo y nuestros bosques para que los lirones, los pájaros nidificen.

En esta segunda fase, los lirones desarrollan sus actividades más importantes. Una de ellas es sin duda la fecundación, que se inicia cuando el invierno acaba de terminar.

La actividad sexual en los machos ya es evidente en junio, pero su máximo se da en julio.

Las hembras tienen una única cría al año. El periodo de parto es a finales de agosto y principios de septiembre. Se estima que la gestación dura unos veintiocho días. Por casualidad podemos pensar que la fecundación se produce en julio y principios de agosto, teniendo en cuenta que durante estos meses los machos tienen la máxima actividad sexual. Los niños toman leche materna hasta finales de septiembre o principios de octubre, ya que desde entonces las hembras no suelen tener sus mamas desarraigadas. Por tanto, la actividad de fecundación de los sargos se extiende desde junio hasta octubre.

Después, su principal problema, tanto para los adultos como para los niños del año, será recoger la mayor cantidad de comida posible, ya que gracias a las reservas que reciben ahora tendrán que pasar un largo invierno. La reserva energética más importante es la grasa. Así que antes de que llegue el invierno, los lirones ganan mucho peso. Tanto debajo de la piel como alrededor del órgano interno aparecen engrosados los animales.

Dicen que tiene carne de buen gusto.

El lirón también utiliza otra forma de tener reservas; guardar comida en los huecos que tiene como almacén.

Se han encontrado facultades medicinales a la grasa de Muxarra, utilizada para curar enfermedades articulares. Aunque este uso no es muy conocido, estaba bastante extendido en medicina popular. Hoy, por supuesto, los medicamentos modernos lo han descartado. Sin embargo, la grasa del lirón sigue siendo apreciada. Por ello, cuando llega el otoño, algunas personas van a buscar sargos a los grandes hayedos, sobre todo a Aralar, Urbasa, etc. Pero la captura de los lirones tiene otra razón, es decir, su araña es de muy buen gusto, al menos para los que están acostumbrados. Hay que tener en cuenta que los romanos ya conocían el interés gastronómico de este animal.

Los tipos de alimentos para esta especie están muy limitados. Las bellotas, avellanas, castañas y frutos secos de hayas y robles son los alimentos básicos.

En los años en los que hay muchas bellotas en los hayedos se puede ver fácilmente el sainante de los sargos, ya que en los alrededores de los árboles aparecen fragmentos de corteza de frutos.

Para finalizar este artículo queremos hacer una llamada a la conservación. El lirón gris está actualmente protegido en Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. Pero como aplaudimos esta medida, tenemos que decir que es necesario conservar nuestros robledales, hayedos y bosques autóctonos, para que el lirón y con ello algunas especies que se encuentran en el estado del lirón de nuestra fauna sigan viviendo entre nosotros.