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Cantera Inca

1999/10/01 Ezpeleta Arenaza, Txema | Ruiz-Larrea, Isabel - Irakaslea eta ikertzaileaFisika Aplikatuko Saila II, EHU Iturria: Elhuyar aldizkaria

Las construcciones arquitectónicas cedidas por las civilizaciones siempre han sido un claro exponente de su grado de desarrollo. La visión de las complejas obras de construcción que pudieron realizar algunos pueblos con escasos recursos técnicos nos sorprende. A veces, la información que tenemos hoy en día sobre técnicas antiguas no es lo suficientemente buena, sobre todo si hablamos de tiempos sin documentos escritos. Este es el caso de este artículo. Nos dirigimos al Perú de la época de los incas —XV. y XVI. A lo largo de los siglos— y explicaremos cómo fue posible construir una ciudad. Actuaremos sobre la capital del Imperio, Cuzco, y traeremos a sus páginas algunos pueblos de la zona, como Ollantaytambo, Sacsayhuaman y Machu Picchu, que tenían unas piedras especiales llamadas intihuatana, que atraparon el Sol. Veremos cómo los incas extraían las piedras de las canteras, cómo las llevaban al lugar que se necesitaba y, para terminar, cómo se colocaban y pulían las piedras hasta conseguir unos resultados finales muy elegantes.

Edificios de piedra inca

Los incas vivían en la zona peruana. XV. y XVI. durante siglos. La característica principal de su arquitectura reside en el uso de la piedra, a diferencia de las civilizaciones de la zona, en las que las costeras, por ejemplo, sólo usaban arcilla. Las viviendas y templos incas tenían una sola planta y una planta rectangular. Las ventanas y puertas eran de forma trapezoidea, con una base ancha y un dintel estrecho, ciego o abierto. En consecuencia, los porteros, contraventanas y laterales eran siempre oblicuos. Para la mayoría de ellos se les daba ese aspecto con la intención de conseguir la protección contra el terremoto, ya que no se puede olvidar que en la zona se producen frecuentes terremotos. Antes de comenzar las obras de construcción de los albañiles, los arquitectos hacían maquetas de barro.

Las inmensas dimensiones y la solidez de los edificios que se construyeron, hacen que hoy en día parezca fascinante y sorprendente a cualquier persona que se haya colocado ante ellos. Muchas de las piedras usadas eran almohadilladas, es decir, con la cara a la vista un poco concornada, produciendo así un extraño efecto estético. Cabe destacar también la importancia que otorgaban al pulido de las piedras y su posterior colocación en su lugar correspondiente. Trabajaban con precisión, lo que les permitió construir estructuras imponentes, aunque desconocieran los arcos y las bóvedas.

Los canteros peruanos utilizaban tres tipos de piedras: la piedra caliza, que se cortaba en grandes piezas poligonales para construir diversas estructuras, como terrazas agrícolas, fortalezas, murallas, canales y embalses de riego. El segundo tipo de roca era un porfiro diorlítico duro que también se trabajaba en piezas poligonales de gran tamaño y que se utilizaba para estructuras sometidas a gran presión, sobre todo para muros de contención contra el agua y el suelo. Finalmente, se trata de una andesita negra que se reservaba para mampostería rectangular de los edificios. Estos muros de mampostería eran siempre del mismo tamaño y se colocaban a través de hileras regulares y paralelas. Con este tipo de piedras se construyeron los edificios más importantes del imperio, especialmente de Cuzco.

Los ejemplos más significativos de la arquitectura inca se encuentran en la zona de Cuzco. Entre ellas destacan Ollantaytambo y Sacsayhuaman. Ambas ciudades están rodeadas de murallas, la primera de ellas rodeada de dos murallas y la segunda de una colina, tres. Ambas ciudades están construidas con grandes bloques de piedra. Cuando los conquistadores españoles llegaron allí, creyeron que eran fortalezas militares, pero según escritos posteriores parece que estaban vinculadas a cuestiones religiosas.

Otro ejemplo de la construcción de los incas es la ciudad de Machu Picchu, situada en lo alto de la estrecha foz del río Urubamba. La mejor protección contra posibles enemigos que les proporcionaba el lugar elegido para construir la ciudad. De hecho, es tan difícil llegar hasta que en 1912 fue descubierto por un arqueólogo estadounidense, que fue totalmente desconocido.

Auge del Cuzco XV. Llegó a mediados del siglo XX, con el mandato del noveno rey inca Pachacutec. Según los investigadores, es entonces cuando se construyeron los palacios y las construcciones más importantes de la ciudad. Por otra parte, según algunos cronistas, el propio rey hacía maquetas de barro de los edificios para indicar dónde y cómo se construían. Pachacutec reurbanizó todo el centro de la ciudad, y para llevar a cabo este trabajo, según algunos historiadores, alejó a los ciudadanos que vivían en una zona de varios kilómetros alrededor de la plaza central de la ciudad. Para llevar a cabo este enorme trabajo tardaron veinte años y trabajaron más de 50.000 trabajadores.

Todos los reyes posteriores a Pachacutec realizaron importantes construcciones. Algunas de ellas, como la propia ciudad de Sacsayhuaman, son enormes. Por ello, algunos arqueólogos y arquitectos afirman que los incas recurrían a la esclavitud cuando iban a realizar este tipo de obras.

Los españoles llegaron al Cuzco el 15 de noviembre de 1533, tras lo cual la ciudad sufrió un cambio de imagen. Los españoles construyeron iglesias y casas señoriales sobre construcciones antiguas incas, a menudo con piedras preexistentes.

Tres años después de la llegada de los conquistadores, Manco Inka intentó recuperar la capital, pero no tuvo éxito. Tras reunirse sus soldados en Sacsayhuam, organizó el asedio de la capital de Cuzco. El sitio duró diez meses y aunque los españoles vencieron a Manco Inka, logró escapar. Cabe destacar que durante el asedio se quemaron varios edificios de la capital.

En la actualidad, los restos de construcciones incas se pueden ver en Cuzco junto a los de estilo colonial.

Cantera: extracción de piedras

Actividades de gran importancia en la cultura inca eran el deshielo y la talla de oro y plata. Se trata de obras verdaderamente hábiles, que servían para decorar y embellecer lugares sagrados y edificios principales. Sin embargo, no se empleaban metales como el cobre y el bronce, tan apropiados para la fabricación de útiles, lo que supuso un gran inconveniente para la extracción de piedras de canteras y posterior laboreo. El procedimiento utilizado por los incas para la realización de estas obras es el mismo que fue utilizado por antiguas civilizaciones repartidas por todo el mundo.

El proceso se puede resumir de la siguiente manera: primero hacían orificios en la roca por medio de escobillones de barro; los orificios, que eran equidistantes, se hacían por la línea que querían cortar la roca. Tras dar la profundidad suficiente a los orificios, se introducían cuñas de madera impregnadas. Con el paso del tiempo, la extensión de la madera provocaba fuertes tensiones que acababan superando el punto de rotura de la roca. En consecuencia, la roca se rompía en el punto más débil, justo en la línea que unía los agujeros.

Cabe destacar que todavía existen piedras de este tipo en las proximidades de las canteras utilizadas por los incas, que se pueden observar perfectamente en la fractura que se produce a través de la línea que une los agujeros y los orificios dejados por las cuñas (ver foto izquierda).

Una vez extraídos de la cantera, se utilizaban sobre todo herramientas muy básicas para trabajar las piedras: mazos, hachas, cinceles y buriles, todos ellos de piedra. Las piedras tenían una forma apropiada para poder transportarlas de un lugar a otro mediante herramientas.

Sin embargo, parece que también había hilos metálicos, probablemente de cobre, para cortar con gran precisión las piedras extraídas. Parece ser que las piedras se frotan con hilo metálico hasta que se produzcan las líneas de rotura. Las líneas de corte que se pueden observar en algunas de las piedras localizadas en la cantera de la zona de Ollantaytambo, con una profundidad de 10 cm y un espesor de pocos milímetros, apuestan por la hipótesis de que en el trabajo de las piedras también se utilizaba el metal (ver imagen superior).

Una vez finalizadas las labores de extracción, se trataba de un largo y duro proceso de traslado de la piedra a la meta.

Transporte de bloques hasta destino

En primer lugar, cabe destacar que no disponían de ningún vehículo para el transporte de las piedras, ya que no conocían la rueda, ni siquiera la ayuda de los animales, lo que obligaba a recurrir a la fuerza humana; sin embargo, utilizando rodillos y rampas de tierra y piedra, y con la ayuda de varias personas que tiraban de las cuerdas fuertes y largas, fueron capaces de hacer llegar los incas a los lugares más increíbles.

Algunos de los bloques de piedra que no llegaron a la meta se han encontrado sobre rampas de piedra más pequeña, y este tipo de hallazgos nos han permitido conocer los detalles del sistema de transporte utilizado por los incas. En opinión de algunos, el transporte de piedras de un lugar a otro se realizaba mediante troncos que permitían llevar las piedras sobre ellas en pirrita; a pesar de la convicción extendida, no se ha encontrado ningún indicio de ello.

Las cuerdas utilizadas para el transporte de pesos pesados se extraían de una planta, concretamente del ágabe. La planta tiene hojas anchas y espinas largas y afiladas. Cada agabe tiene unas quince hojas, con hojas de doble anchura y algunas alcanzan una longitud de 1,5 m. Los incas secaban las hojas de la planta al sol tras la extracción de la pulpa interna. Cuando estaban secos se extraían las fibras y una vez limpiadas se retornaban para hacer cordones. Los cordones también debían plegarse para formar cuerdas de pulgada de grueso; finalmente, las cuerdas así hechas se unían por los extremos y obtenían cables tan fuertes como para transportar piedras.

Entre los restos de construcción de Ollantaytambo se encuentra un ejemplo de la construcción del imperio inca. A la vista de la ubicación de algunas de las piedras de un templo, con un desnivel de 100 metros, y teniendo en cuenta que no hay cantera en el mismo, es muy difícil comprender cómo consiguieron que las piedras se elevaran hasta la altura. La explicación tampoco es sencilla: las piedras gigantes que se utilizaron para el edificio fueron traídas por el otro lado del valle situado bajo el templo. Por lo tanto, además de hacer frente al desnivel mencionado, tuvieron que atravesar el río que discurre por el valle.

Veamos a continuación los pasos que tuvieron que dar. Una vez extraídas las piedras, las bajaban desde la cantera hasta el valle. Posteriormente, con la intención de cruzar el río, se utilizaba un método curioso: se utilizaba una pequeña isla situada en el mismo río para desviar la corriente de agua, llevando así la pesada carga al otro lado. Construían un muro de contención desde una orilla hasta el islote, llevando las aguas hacia un lado. Así, los cargadores podían cruzar medio río. A continuación se abría el muro de contención y se procedía a la misma operación al otro lado del río hasta que la carga se trasladaba a la otra orilla. Después, debían subir a través de las rampas realizadas en la ladera del monte. Las rampas de aquel momento siguen siendo visibles en la ladera.

Colocación de piedras

Una vez extraídas y transportadas las piedras, se procedía a su colocación en el lugar correspondiente. Las herramientas y recursos utilizados eran los anteriormente mencionados. En muchas ocasiones, una vez colocadas las piedras en los muros, se pulían en forma de almohadilla, empleándose arena mojada para el pulido. Otra característica destacable es que las piedras poligonales quedaban encajadas entre sí perfectamente. Hay que tener en cuenta que no empleaban cemento ni pasta de cal para unir las piezas. El procedimiento que seguían consistía en realizar las correcciones necesarias cuando se trabajaban y pulían las piedras.

En el borde de varias piedras se ven abultamientos de forma circular. Al parecer, durante el transporte e instalación de las piedras, estos aberturas se utilizaban como pomos, pero luego, con el fin de dotar a los edificios de un aspecto más elegante, las aberturas se suavizaban al colocar las piedras en su lugar.

Para encajar bien unas piezas en otras, se utilizaban principalmente dos técnicas: la más conocida, y que se puede ver en varios edificios, era jugar con los ángulos de las piedras, de esta manera encajaban cada esquina de una piedra en una de las entradas del siguiente. El segundo sistema es el macho/hembra. En este caso, en las piedras dejaban unos abultamientos, a menudo en forma de llave, que se introducían en los huecos realizados específicamente en las piedras laterales.

Los resultados que se obtuvieron en ambas técnicas fueron óptimos. En la actualidad muchos edificios incas, sobre todo en Cuzco, han sido derribados o alterados por desgracia. Muchas de las carreteras utilizadas por los incas también han sido asfaltadas y por ellas circulan automóviles como en cualquier otra ciudad del mundo. Sin embargo, todavía permanecen en pie algunas construcciones incas que nos recuerdan que antiguamente hubo otra civilización en la zona.

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