Ciego en ciencias

2021/12/01 Lakuntza Irigoien, Oier - Kimikan doktoreaKimika Teorikoko Laborategia Iturria: Elhuyar aldizkaria

Si perdemos el sentido principal que utilizamos en nuestro día a día, parece que no seremos capaces de nada. Algo parecido ocurre en las ciencias, sobre todo con la vista y parece que sin ella no seríamos capaces de nada. Pero hay recursos que pueden suplir esta carencia y que permiten a un ciego trabajar en el mundo de la ciencia.
Ed. Zlikovec/Shutterstock

Dentro de la investigación científica se pueden distinguir dos fases: recopilación y análisis de datos. Es cierto que para una persona con discapacidad física u orgánica puede resultar difícil realizar con cautela las medidas necesarias para realizar observaciones y recopilar datos. Sin embargo, el análisis de los datos es un proceso que se lleva a cabo sobre todo en la mente de los investigadores, sin que la incapacidad del investigador tenga por qué ser un obstáculo. La principal adaptación consiste en encontrar vías para la recogida de datos y la difusión de sus argumentaciones y análisis.

Las incapacidades orgánicas pueden tener un cierto inconveniente: los cinco sentidos son nuestras vías de acceso a la información, y uno de ellos puede tener limitada la capacidad de acceso a los datos de investigación. Hoy nos fijamos en el caso de los ciegos.

Braille científico

El sistema Braille es el medio de lectura utilizado por los invidentes y actualmente es posible que un texto escrito en formato braille pase directamente a un formato informático. Es decir, los ordenadores son capaces de interpretar los signos del braille.

También se ha desarrollado un braille científico que permite a los ciegos aficionados a la ciencia escribir y leer textos de contenido científico. Sin embargo, se trata de un recurso que aún está patoso, ya que la mayoría de los ciegos no conocen el braille científico. Por otro lado, hoy por hoy no existe una relación directa entre el braille científico y los formatos por ordenador, por lo que no es posible pasar automáticamente de uno a otro.

Lectores de pantalla

En la actualidad, los lectores de pantalla son habituales en el día a día de los ciegos. A través de ellos se lee lo que aparece en las pantallas de los ordenadores y se permite al ciego recibir la información auditiva que debería haber recibido a través de la vista. De momento, sin embargo, estos lectores de pantalla están destinados al público en general y no sirven para leer expresiones matemáticas, diagramas, etc., habituales a nivel científico.

Sin embargo, hay otros recursos que son útiles a ciegos científicos. Uno de ellos es el lenguaje de edición LaTeX. A través de ella se consigue escribir mediante un código llano aquellos contenidos que están repletos de subíndices, índices superiores, letras griegas, etc. Básicamente, aunque los lectores de pantalla arriba mencionados tienen dificultades para leer este tipo de contenidos, no tienen ningún problema en leer el contenido que hay en el código plano. Será la cabeza del lector quien pasará luego al formato habitual el contenido recogido en el código plano.

Eso no es un recurso pensado en los ciegos. Se utiliza con frecuencia para la investigación y comunicación de la ciencia, a través de la cual se redactan artículos en formato estándar. En cuanto a los invidentes, este lenguaje de edición, además de facilitar el acceso al contenido científico, les permite desarrollar de forma autónoma transparencias a conferencias o posters a congresos que habitualmente están llenos de contenidos visuales.

Este recurso contribuye, sobre todo, desde el código plano al formato habitual. Es decir, hay que compilar el contenido escrito en el código plano mediante un programa para pasar lo escrito a su formato habitual. En cualquier caso, viendo la utilidad de LaTeX para los lenguajes ciegos, poco a poco van surgiendo programas que trabajan en sentido contrario. Es decir, a través de ellos es posible adoptar contenidos científicos escritos por ordenador y crear el código LaTeX correspondiente. Sin duda, este es un gran paso, ya que permite hacer accesible cualquier texto científico para ciegos.

Trabajo en equipo

Todavía es necesario pedir ayuda a alguien que no tiene problemas visuales. Pero la ciencia actual, si algo es, es un trabajo en equipo que puede extenderse también a este ámbito. Esto permitirá, en definitiva, una mayor accesibilidad a las ciencias ciegas, que abrirá nuevas puertas a la inserción laboral de los ciegos.

En este campo han trabajado mucho Henry B de la Universidad UC Davis de California. El químico ciego Wedler y el jefe del equipo de química teórica y computacional, Dean Tantillo, señalaron en 2012, en un trabajo publicado en la revista Journal of Chemical Education, que se pueden hacer muchas cosas para que un ciego pueda trabajar por su cuenta en un laboratorio de química teórica. La clave está en que las personas ciegas no pueden trabajar en algunas áreas y ampliar nuestra visión sobre ellas.