Volcanes y clima

1987/02/01 Eguskitza, Joxe Iturria: Elhuyar aldizkaria

Científicos del Observatorio Geofísico General, situado en Leningrado, han recopilado y analizado en el último centenar los datos de transparencia de la atmósfera para cada rayo solar.

¿Este verano tenemos que pasar frío? ¿Cómo será el invierno de este año? Hay muchas personas que en todo el mundo intentan dar respuesta a este tipo de preguntas. Pero a día de hoy las previsiones meteorológicas no son del todo fiables. Sobre todo los que se anuncian a largo plazo, ya que el tiempo en más de una ocasión sufre cambios imprevistos.

Sin embargo, y a pesar de no ser del todo fiables, estas predicciones tienen una influencia fundamental en la vida cotidiana. Es el caso de la cosecha agrícola, la preparación de centrales térmicas para el frío, la prevención de nevadas e inundaciones, etc. Estos son, por tanto, los motivos por los que físicos, biólogos, geógrafos y otros investigadores pueden dedicar su tiempo y atención a los cambios climáticos que se producen en el planeta y especialmente a las causas que los producen.

Los científicos del Observatorio Geofísico General, situado en Leningrado, han acumulado y analizado en el último centenar (1880-1980) los datos de transparencia de la atmósfera para cada rayo solar. A través de los globos se han realizado pruebas en zonas con productos de erupción volcánica. Como consecuencia de las emisiones volcánicas, entre otras causas, se recibió información sobre la composición química de la estratosfera en cambio. Y la única conclusión que se puede extraer es que los volcanes tienen una influencia importante en el clima de la Tierra.

La parte inferior de la atmósfera se compone de dos capas de aire: la troposfera (compuesta por una capa de aire de entre 8 y 10 kilómetros a la altura de los 16-18 kilómetros del suelo y de los polos frente al ecuador) y la estratosfera (capa de aire que se extiende hasta los 50-55 kilómetros). Una parte importante de la estratosfera se encuentra colmatada de la capa de ozono, en la que la temperatura es variable, aumentando a medida que aumenta la altura.

En la troposfera, en cambio, la temperatura disminuye con la altura. La capa de ozono protege a la capa del planeta de las intensas radiaciones solares de onda corta, debido a la absorción y posterior distribución de la radiación ultravioleta perjudicial para cualquier ser vivo. Por tanto, debido a las radiaciones térmicas del ozono, el ozono actúa como un invernadero manteniendo el calor superficial.

En la etapa de inicio de actividad del volcán, antes de la explosión en bapate, se lanzan a la atmósfera numerosos productos gaseosos: perfumes, gases carbónicos y sulfurosos, óxidos de nitrógeno... Durante la erupción, el aire también se satura de la fracción más pequeña de los polvos de volcán que quedan colgados y CO 2 , SO 2 , CH 4. La nube de gas y polvo se extiende rápidamente a la superficie y de las discontinuidades en la troposfera a la estratosfera. El gas sulfuroso (SO 2) se convierte en gota de sulfúrico.

Por tanto y como se puede deducir, la capa estratosfera se compone de aerosoles que se expanden y ventilan progresivamente. Como ya se ha determinado por medio de estudios, su tiempo de emisión en función del medio ambiente y de la potencia de erupción oscila entre 0,8 y 1,5 años y sabemos que en ese intervalo de tiempo esa emisión tiene capacidad suficiente para modificar el régimen ambiental a escala planetaria.

A la hora de determinar el clima se tiene muy en cuenta el número de radiaciones solares sufridas. Además, la capa de aerosol estratosférico refleja en gran medida la radiación solar. Los rayos ultravioleta son absorbidos por él mismo. Por tanto, debido a la capa de gas y polvo acumulada en la estratosfera, la cantidad de energía solar que llega a la superficie terrestre, comparada con la habitual, disminuye.

Cuando la emisión de cenizas y gases es evidente, es decir, cuando se emite con gran cantidad y cuando las erupciones son frecuentes, la temperatura inicial aumenta: la capa formada por gases y polvo actúa como protección, a modo de manto. A continuación, la temperatura media anual disminuye en la Tierra, desplazando el manto de hielo hacia el Ecuador.

Por otra parte, el clima reaccionará más adecuadamente con las erupciones que se producen en el continente que con las que se producen en las zonas de agua, ya que el crecimiento de la zona de hielo aumenta la capacidad de reflexión del planeta. Sin embargo, los efectos anteriormente mencionados pueden ser desorientados en el tiempo. Como es habitual, antes del momento especialmente conocido como erupción, se producen emisiones de numerosos gases del cráter.

Las pulsaciones de la actividad volcánica podían ser una de las principales causas del avance y retroceso de la antigua capa de hielo.