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La cuenta de gas más cara

2001/04/05 Carton Virto, Eider - Elhuyar Zientzia

El Protocolo de Kioto se debate estos últimos días. Desde que el Gobierno de George Bush reconoció que no cumplirá con los acuerdos allí acordados, el mundo se ha puesto muy enfadado. Sin embargo, todavía queda por ver si la Unión Europea ratificará con el Protocolo de Kioto y si empezará a soportar reducciones de emisiones de gases. Y es que, aunque no tiene lógica, varios estados europeos han aumentado sus emisiones en estos cuatro años, entre ellos España. Es decir, las cuentas se elaboran para el conjunto de la Unión Europea y luego se determina cuánto debe reducir cada uno en función de la población y características de cada Estado. Según estos cálculos, los Estados pueden aumentar sus emisiones.

Decir que hay que dejar de emitir gases de efecto invernadero es otra cosa y definir cómo y cuándo deben reducirse en el vertido. Y como siempre, en este segundo paso se bloquea todo. El tema de un estudio publicado hoy en la revista Nature es que las cuentas son fundamentales. Dos investigadores del Instituto de Energía Eléctrica de California y de la Universidad de Stanford han calculado los costes de limitar y reducir las emisiones de gases. Muy caro.

No todo es dióxido de carbono

El Protocolo de Kioto aprobó una reducción del X% de las emisiones de dióxido de carbono por parte de cada Estado, pero las reducciones pueden ser directas o indirectas. Una de las opciones es controlar las emisiones de otros gases que no son dióxido de carbono y contabilizar estas reducciones en dióxido de carbono. Para ello se calcularon unos factores de normalización en función de la duración de cada gas en la atmósfera y del calentamiento del planeta. A continuación se calcula la cantidad de dióxido de carbono equivalente que corresponde al metano o al óxido de nitrógeno.

Ambos investigadores han realizado una investigación económica sobre esta equivalencia con el objetivo de poner un precio a los vertidos. Han fijado un nivel de calentamiento sostenible y han comprobado, mediante un modelo informático que simula el calentamiento en función de los vertidos, cómo varían en el tiempo los precios por tonelada y tipo de gas emitido a medida que se alcanza dicho límite. Es decir, qué tipo de vertido se realiza y cuándo se realiza, no es lo mismo. Por ejemplo, la emisión de un gas que permanece en la atmósfera durante mucho tiempo cerca del límite es más costosa que la emisión en zonas alejadas del límite. Por el contrario, los modelos de equivalencia aplicados por el grupo de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (IPCC) indican que los precios serían fijos en el tiempo. Según estos dos investigadores, la determinación de este límite de temperatura sostenible es fundamental si se quiere calcular los costes con una precisión mínima, ya que varían enormemente dentro del límite.

Este tipo de investigaciones parecen ridículos en estos días en los que el miedo a que el Protocolo de Kioto se anule, pero están bien para darse cuenta de la complejidad del tema.

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