Bioplásticos a debate

2012/03/01 Iruin, Juan Jose - EHUko Kimika Fisikoko katedraduna eta polimeroetan aditua Iturria: Elhuyar aldizkaria

Ed. Guillermo Roa

La época dorada de los plásticos, reflejada en aquel consejo que el Sr. Robinson da a Dustin Hoffman en The Graduate (" Plastics is the future ", "Los plásticos son el futuro") ha terminado y probablemente para siempre. El lanzamiento actual de un nuevo plástico y el éxito en las ventas es una excepción más que una norma. De hecho, en la historia reciente tenemos miles de polímeros como el Carilon de Shell. Carilo era el mejor en el mercado por su resistencia química y térmica, pero en 2002 desapareció completamente sin saber por qué.

Probablemente el último plástico que ha recibido el visto bueno del mercado es el denominado polietileno lineal de alta densidad, es decir, el plástico de diseño que se obtiene mediante la incorporación controlada de las unidades de buteno-1 en cadenas constituidas principalmente por etileno. Hay otros plásticos, por supuesto, pero son polímeros para usos especiales ( specialty polymers ) y no polímeros de uso amplio ( commodity polymers ). Y realmente se venden estas últimas. Entre los polímeros para aplicaciones especiales se encuentra el llamado Tritón, un copoliester desarrollado por Eastman, que apareció en un momento óptimo, no hace mucho tiempo, cuando la polémica contra el policarbonato (PC) utilizado en los biberones de plástico era intensa. El policarbonato se fabricaba a partir del Bisfenol A (BPA), pero el riesgo de migración de pequeñas cantidades de BPA al contenido del biberón había sido puesto contra las cuerdas. En la actualidad, la mayoría de los fabricantes de biberón tienen el policarbonato abandonado y se sustituye por Tritona, lo que les permite utilizar una atractiva estrategia de marketing, citando en los anuncios " BPA free ".

El concepto que utilizan algunos de los pocos polímeros que compiten por un rincón en el mercado es basarse en los materiales obtenidos a partir de la biomasa y que, en la última parte de su vida, sean biodegradables y compostables, es decir, que en un periodo de tiempo no muy largo los microorganismos destruyan y produzcan sólo CO 2 y agua. Uno de ellos es el poliácido láctico (el Ingeo de NatureWorks) y el polihidroxibutirato (el MIrel de Metabolix). Ambos se obtienen a partir de la biomasa rica en hidratos de carbono, y ambos son sustitutos dignos de los polímeros tradicionalmente utilizados en los envases.

Pero las grandes compañías de bebidas y alimentos, preocupadas por el creciente número de rivales que tienen los envases de plástico en la sociedad, no lo ven claro. En una conferencia celebrada en verano en Nueva York (en el Forum BioPlastek) se ha observado que compañías como Coca Cola, Pepsi o Heinz parecen preferir plásticos no biodegradables de siempre pero obtenidos a partir de fuentes renovables. Las razones para no cambiar a nuevas opciones, como el poliácido láctico, radica en que este polímero no se adapta bien a los equipos de las compañías ni a las necesidades, pero sí al polietileno (PE) y al polietilentereftalato (PET). También hay grupos ecologistas que creen que en los envases de bebidas y similares es preferible que sólo se recicle un material (como el PET) y no una mezcla de dos (y así llegaríamos si en el mercado compitieran el PET y el poliácido láctico).

Uno de los polímeros tradicionales que ahora se pueden obtener de fuentes renovables es el polietileno propiamente dicho, ya que la compañía brasileña Braskem es capaz de producir a partir de la caña de azúcar a partir de etanol procedente de la fermentación de la caña. En los polímeros y copolímeros así obtenidos puede ser sostenible hasta el 100% del etileno, es decir, mediante la fotosíntesis, y con emisión cero de CO 2, incluso mediante la incineración de estos plásticos.

Sin embargo, parece que la lucha principal es la sustitución del llamado polietilentereftalato (PET) polímero, que se sintetiza hoy en día a partir de sustancias derivadas del petróleo. El objetivo sería obtener nuevos tipos de PET o polímeros similares procedentes, total o parcialmente, de fuentes renovables. El primer paso ya está dado. Las compañías Coca Cola y Heinz utilizan el material denominado Plant Bottle para embotellar sus productos, es decir, el polímero PET obtenido a partir de ácido tereftálico (derivado del petróleo) y etilen glicol (derivado de la biomasa). Esto supone que el 30% de este PET proviene de una fuente renovable.

El siguiente paso que se ha dado es ya una instalación piloto, la de Pepsi. A partir de la biomasa se pueden utilizar varias rutas sintéticas para llegar al p -xileno y obtener ácido tereftórico. De este modo, las dos materias primas necesarias para la obtención del PET pasarían al mercado desde fuentes renovables.

Sin embargo, otra alternativa más drástica al PET "verde" es la sustitución del ácido tereftálico por ácido furánico. El ácido furánico puede obtenerse a partir de ligninas y otros subproductos vegetales y, derivados de él, un polietilenfuranato, de características similares y quizás mejores al propio PET, como la resistencia a la permeabilidad del oxígeno, ya que la falta de esta característica ha impedido hasta la fecha la entrada del PET en el mercado de botellas para cervezas.

Por lo tanto, ¿necesitamos realmente polímeros biodegradables y compostables? Pues quizás sí. La reciente aprobación de normativas en EE.UU. y Europa sobre bolsas de un solo uso (rara definición) hace que en breve las bolsas sean de materiales compostables. Otro tanto puede decirse de las películas que se utilizan para envasar cosas, de las que van a la basura nada más abrirse el barco, o de las que se utilizan en la agricultura como protección de los brotes. En estos casos, los polímeros mencionados inicialmente --poliácido láctico y polihidroxibutiratos - pueden ocupar nichos de negocio significativos si corrigen sus inconvenientes de fabricación. Sin embargo, otros polímeros esperan la opción de oro, como el copolímero Ecoflex de BASF, que, a pesar de provenir del petróleo, cumple perfectamente con los estándares de biodegradación y compostaje, mejor que los dos polímeros vegetales mencionados anteriormente.