Paz en los desiertos

1985/12/01 Barandiaran, Mariaje | Irazabalbeitia, Inaki - kimikaria eta zientzia-dibulgatzaileaElhuyar Fundazioa Iturria: Elhuyar aldizkaria

Hace tiempo, alguien dijo que el único posible es el de los desiertos. Y tenemos que reconocer que lo visto no faltaba razón. No hay más que levantarse de este trozo de papel para darse cuenta de ello. Basta con analizar las dos potencias que gobiernan el mundo. ¡Qué contradicción! En las próximas conversaciones de Ginebra que se inician, un nuevo espantapájaros recorrerá a los interlocutores alrededor de la danza la buena y positiva marcha de estas conversaciones. Esa llamada guerra de las galaxias. Esta es la intención de los norteamericanos de militarizar el espacio. El contenido de este artículo será analizar en qué consiste esta Guerra de las Galaxias.

Para empezar, hay que decir que el nombre de la Guerra de las Galaxias que se ha puesto a este proyecto norteamericano no tiene demasiado aserrado con su esencia. Entre ellos se encuentra la influencia de películas y libros de ciencia ficción. Términos similares a los utilizados en la guerra espacial o en la línea espacial Maginot serían más precisos a la hora de describir todo esto. Sin embargo, su nombre oficial sería algo así como: Programa de Defensa Estratégica. Así lo formuló Reagan cuando publicó la idea.

Objetivos

Que este programa tiene unos objetivos realmente ambiciosos. Construcción de una barrera hermética denominada paraguas espacial. Esta barrera no permitiría el contacto de ojiva nuclear con el pueblo estadounidense. Para ello se desarrollarán las armas y sistemas necesarios.

La mayoría de estas armas se colocarán en el espacio. Algunos ya existen (misiles anti-misiles, por ejemplo) otros están naciendo (láseres) y otros pueden ser considerados como una ocurrencia científica fiera (cañón de haces de partículas). ¡El problema futurista no!

Superar el equilibrio del pánico

Esta pretensión, que el lector tendrá mucho que descubrir, revoluciona la clave de las relaciones entre estas dos superpotencias actuales.

Hasta ahora, las relaciones entre ambas potencias se basaban en lo que se llamaba disuación. Cada uno sabe que no puede atacar al otro sin recibir la misma respuesta que el ataque. Es decir, los dos irían al desastre. Uno por miedo, no se atacan. A esta situación se le llama Equilibrio del Terror. Una nación por miedo a la pena no agredirá a la otra y se produce la disuasión.

Pero, de alguna manera, si alguien asegurase la forma de detener la respuesta del otro (lo que hoy no se puede hacer) se pondría por encima del otro y además tendría muchas ventajas estratégicas.

Figura : Misiles balísticos entre continentes soviéticos y norteamericanos.

Esta es la intención de Reagan. Esto nos lleva al inicio de un nuevo cuarteto de armas. Se puede suponer que los soviéticos no quieren ofrecer a los norteamericanos ventajas estratégicas de este tamaño, por lo que se iniciarán con seguridad en el diseño de sistemas similares a los norteamericanos.

Dos opiniones contradictorias

Como en cualquier problema de este nivel, enseguida han aparecido opiniones contrarias y favorables. Al margen de los problemas éticos y morales que se han lanzado a favor de este proyecto, afirman que el proyecto supondrá un enorme impulso para la ciencia estadounidense. Su gran apuesta se enfrentará a que las conclusiones y respuestas obtenidas no sólo beneficiarán al ámbito militar sino también al civil. Las tecnologías punteras van a tener un gran impulso.

Los que se oponen, sin embargo, afirman que nunca es rentable que el dinero que hay que gastar (1 billón de dólares = 200 billones de pesetas) es tan grande. Por otro lado, destacan que la protección del 100% en ningún caso puede certificarse. Además, consideran legítimo que cada medida que se adopte para la eliminación de las ojivas tenga su propia contramedilla en poco tiempo. En definitiva, un proyecto de estas características puede llevar a las dos potencias a introducirse en un círculo vicioso.

¿Qué amenaza se quiere evitar?

Ambas potencias tienen instaladas la mayor parte de sus armas nucleares en sus misiles. Tanto en los misiles que se encuentran saliendo de un silo (ICBM = Intercontinental Ballistic Missi les = Misiles balísticos intercontinentales) como en los que se pueden lanzar desde los buceadores (SLBM = Submarine Launched Ballistic Missiles = Misiles balísticos tirados desde el Urpí). Después de haber sido lanzados, realizan su viaje completo en el espacio para entrar en la atmósfera y tocar su talento.

La trayectoria de un misil de estas características consta de cuatro pasos diferentes. En cada una de estas fases el misil plantea diferentes problemas de detección y eliminación.

En el primer paso, el misil, al igual que los satélites artificiales, ocupa una altura de quemado (2 3) durante dos o tres minutos. Una vez abandonada la última fase comienza el segundo paso del vuelo. El misil sigue subiendo durante varios tiempos siguiendo una ruta balística. A continuación toma el camino hacia la tierra a través de una inflexión. Este paso dura unos diez minutos.

El tercer paso es el mismo que el segundo en los misiles únicos. En las misiles multicanal no. El portador de ojivas, denominado bus, comienza a liberar las ojivas una a una según un plan elaborado previamente. El bus tarda unos 20 minutos en completar el trabajo. El cuarto paso comienza cuando las ojivas entran en la atmósfera, tardan aproximadamente un minuto en impactar el blanco.

Como se ha mencionado anteriormente, cada uno de estos pasos tiene sus propias características y el camino hacia una misión borrada será también diferente. Sin embargo, los estrategas norteamericanos consideran que el primer paso es el más adecuado para acabar con la misión.

¿Qué armas se utilizarán?

La siguiente figura muestra el camino recorrido por un misil intercontinental y el camino defensivo planteado por el Programa de Defensa Estratégica.

a) en esta primera fase la misión ha sido lanzada y sale al espacio para realizar su recorrido. Tan pronto como ha sido lanzado, es detectado con satélite vigía por la causa del calor emitido por los propulsores. El mecanismo de defensa se pone en marcha inmediatamente. Se utilizarán proyectiles clásicos y láseres situados en satélites. También se utilizarán láseres situados en el suelo. Estos serán reflejados en un espejo satélite en órbita y dirigidos hacia el manantial.

b) en la segunda fase se sigue un recorrido balístico de taquilla. La falta de propulsores en marcha dificultará la detección. Se utilizarán radares y aviones radar situados en la Tierra. Además, la detección será aún más difícil en misiles multiojivales. Estos, junto con las ojivas nucleares a lo largo de todo el recorrido, son todo tipo de residuos (aerosoles, ajo metálico, trozo de metal, etc.) liberarán los que impidan mucho el trabajo del radar. En esta fase se utilizarán proyectiles clásicos lanzados tanto desde superficie como desde satélites. También se utilizarán láseres de rayos X, que irán probablemente desde el buceo en los satélites que se pondrán en órbita en el momento.

c) en la tercera fase se han reintroducido las ojivas en la atmósfera. En este momento toda la basura liberada para la camuflaya es ligera, por lo que queda atrás y en las pantallas de radar se verá claramente la ojiva. Aunque en esta etapa se utilizan láseres, se utilizarán preferentemente projectiles clásicos. Será muy importante la defensa del primer paso, que será la más efectiva. Por dos motivos, el primero será entonces cuando sea más fácil detectar y el segundo, que las dianas serán menos.

Las armas que hemos mencionado anteriormente desde Axal-Axal las indicaremos ahora más concretamente.

Láseres.- A priori son las armas defensivas más adecuadas. Son de gran precisión, son idóneas para la interpretación de finos alargados como los misiles. Los láseres pueden actuar de dos maneras: bien por medio del calor, para ello es necesario que suenen varios tiempos en el mismo lugar, o bien mediante un choque energético, toda la potencia se libera en un instante.

Teóricamente ideal, por supuesto, tiene problemas prácticos. La energía necesaria para disponer de un haz láser de suficiente potencia es enorme. Además, los rayos del láser no son totalmente paralelos. El paralelismo lo subordinará a la calidad de los espejos que focaliza. Por lo tanto, a medida que aumenta la distantización, la dispersión aumenta y al tocar la diana puede ser preocupante. En lugar de concentrar la energía en un punto, se concentrará en una superficie con las pérdidas de potencia que ello supone.

Otro problema es el uso de láseres desde tierra. El láser al atravesar la atmósfera provocará moléculas de aire que le restarán parte de la energía que transporta.

Armas mediante haces de partículas.- Por el momento, este tipo de armas deben limitarse a la ciencia ficción. Se basan en aceleradores de partículas. Los átomos de hidrógeno cargados negativamente (los que exceden un electrón) serán acelerados por un campo eléctrico violento. A la salida del acelerador un filtro eliminará los electrones sobrantes, las partículas resultantes serán neutras.

Para darse cuenta de la influencia que estas partículas tendrán al golpear con el diana, es necesario pensar en que las partículas de polvo que arrastra el viento durante las tormentas nos hacen sentir nuestra piel golpeada.

Se cree que estos aparatos se colocarán en el espacio, por lo que los problemas de miniaturización serán profundos, al margen de cumplir con las exigencias energéticas.

Armas convencionales.- Serán proyectiles convencionales. La causa de la energía cinética que llevan cuando se encuentran con la misila provocará una terrible onda de choque que hará estallar la misión.

Armas nucleares.- Incluye misiles anti-misiles. Esta zona está ya muy desarrollada, ya que en ella se basa parte de la política defensiva actual de los dos gigantes.

Contramedidas

Todas las medidas suelen tener su contramedio. En este caso también sucede. Después se sospechan algunas contramedidas. Además, las medidas no tienen gran ventaja, ya están desarrolladas y son bien conocidas.

–Contramedidas activas– Las armas anti-satélite son misiles, satélites que son matadores de satélites, cargas nucleares puestas en órbita, minas espaciales, etc.

–Contramedidas pasivas, que incluyen acortamiento del tiempo de combustión, distorsión de la llama de combustión, consolidación de las estructuras de la misil, etc. Estos se utilizarían en el primer paso. Las contramedidas más utilizadas para los pasos 2 y 3 serán el lanzamiento de falsas ojivas, hilos de nylon y aluminio o aerosoles que impidan el radar. En la cuarta fase se utilizarán ojivas planeadoras, ojivas que pudieran cambiar de recorrido, etc.

Como conclusión

Explicar lo expuesto, a partir de ahora el lector puede tener una idea sobre este complicado problema. Nosotros por lo menos tenemos nuestras sospechas. Si este proyecto no va a ser la tos de media noche de la cabra. ¡Tal vez boutade para asustar a los soviéticos! El tiempo lo dirá.

El Departamento de Defensa estadounidense considera que un paraguas ideal de protección requiere tres niveles: la defensa global (cuyos elementos se ubicarán principalmente en el espacio); la defensa regional y la defensa de zonas (ciudades e instalaciones militares). Cada uno de estos niveles debería interceptar, al menos teóricamente, el 90% de los misiles que llegan. Si de esta manera se dispararan 1000 misiles, pasarían 100 la primera, 10 la segunda y sólo uno superaría la tercera y tocaría la diana.