¿La decadencia del reino maya es responsable del cambio climático?

2002/05/05 Mendiburu, Joana - Elhuyar Zientziaren Komunikazioa

Un nuevo trabajo demuestra que la información que puede ser de interés para investigaciones sobre cambio climático puede encontrarse en semillas de polen. De paso, los paleoecologistas han descubierto uno de los grandes misterios de la arqueología.

Las huellas del reino maya son atractivas no sólo para los turistas, sino también para los investigadores. Numerosos arqueólogos de todos los países han investigado sus restos, pero hasta hace poco nadie sabía si había relación entre la decadencia del reino maya y el cambio climático, y si existiera esa relación.

El conocimiento de los hábitos agrícolas del reino de Maya ha revelado las causas de los cambios climáticos.

Los mayas constituyeron la civilización más importante de América, que duró unos 2.000 años. Organizaron una sociedad muy jerarquizada. La actividad principal era la agricultura, especialmente el maíz y los indiardos. Y la arquitectura también la tenían muy desarrollada. Prueba de ello son los templos de piedra y las pirámides que cautivan a todos los visitantes. Gracias a esta riqueza y conocimiento, unas cuarenta ciudades alcanzaron los dos millones de habitantes. En la época maya predominaron tres etapas, la última un nuevo imperio

950-1500

Toda esta información sobre los mayas es fruto de investigaciones ancestrales, pero en las huellas de este reino todavía se esconde mucha información interesante. Prueba de ello es que un equipo de investigadores de la universidad de Amsterdam ha publicado hace un par de meses el resultado de la investigación. De hecho, informan que tras la caída del reino maya, el clima del sur de México cambió. En concreto, señalan que de esta decadencia se desecó el clima.

Para llegar a esta conclusión no se han analizado las piedras de las pirámides. Se trata de un trabajo de mayor precisión que el polen de la época. Y el resultado ha tenido gran repercusión ya que la investigación del cambio climático ha servido para resolver uno de los grandes misterios de la arqueología.

Otras conclusiones

Investigando las semillas de polen, los paleoecologistas de Amsterdam han podido definir el clima de una época en algunas regiones. De hecho, algunas especies vegetales sólo crecen en determinadas condiciones, por lo que son muy útiles para identificar el clima.

Los investigadores han demostrado que en el año 1000 se produjo un cambio climático en zonas situadas en el sur de México y en el norte de Guatemala, donde vivían los mayas. Esto ocurrió unos 100 años después de la caída del reino maya.

Los investigadores creen que tras el declive del reino tan bien organizado, la población destruyó parte de la fauna y zonas agrícolas. Esto aceleró la erosión y, en consecuencia, la volatilización, disminuyendo las lluvias torrenciales.

Para llegar a estas conclusiones, se han comparado los datos y las semillas de las burbujas de aire atrapadas en los cubitos del Polo Sur. De hecho, las investigaciones de las burbujas de aire en el Polo Sur permitieron conocer la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera de la época.

Por otro lado, los paleoecologistas han determinado el crecimiento de la planta en los últimos 450.000 años. Para ello se han aprovechado las semillas de los últimos tres millones de años descubiertas en una región de Colombia. Así, comparando la semilla vegetal correspondiente a cada época con la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, se ha conocido la evolución del clima.

Lo que está claro es que el crecimiento de las plantas estaba íntimamente relacionado con la concentración de dióxido de carbono en el aire y que en los estudios climáticos el polen ha sido un elemento importante. Los análisis han demostrado que no sólo cambió la temperatura sino que también cambiaron las precipitaciones y las épocas.

La investigación de las semillas de polen también ha proporcionado información sobre la agricultura de la época.

Por lo tanto, se ha comprobado que las comunidades que vivían de la caza y de la captura, sobre todo cuando comenzó la invasión española, tenían antes una agricultura rica.

Publicado en el suplemento Estación de Gara.