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Extraterrestres y efecto gorila

2018/04/23 Galarraga Aiestaran, Ana - Elhuyar Zientzia Iturria: Elhuyar aldizkaria

Esta semana la NASA lanza el satélite TESS. Es la misión más grande de los últimos tiempos de la NASA, cuya misión es estudiar cerca de 20.000 exoplanetas. Los exoplanetas son planetas exteriores del Sistema Solar y para encontrarlos explorará el 85% del cielo. No sólo eso, sino que la NASA ha tocado una órdago: servirá para encontrar una vida alienígena. O de pequeño para distinguir exoplanetas habitables que pueden crear o recibir vida.
 
Este tipo de exoplanetas ya se han encontrado, sobre todo gracias al telescopio Kepler. Entre los que más esperan se encuentran los que rodean a la estrella TRAPIST-1. De hecho, el año pasado supieron que alrededor de la estrella enana roja y fría TRAPPIST-1 hay siete planetas, la mayoría rocosos, con agua, y algunos, con temperatura adecuada para vivir. Es decir, son estimulantes.
 
Pero hay una diferencia entre ser habitable y vivir realmente. Así, otras muchas investigaciones están enfocadas a encontrar trazas de vida. Por el momento, sin embargo, no han tenido buenos resultados: se ha comprobado que todas las señales que parecían ser generadas por extraterrestres tenían otro origen.
 
El ejemplo más famoso es la señal WOW. En 1977 recibió una señal evidente de origen desconocido a través del radiotelescopio Big Ear (Gran Oído). Sin más explicaciones se ha creído que debía ser de origen alienígena. Hasta el año pasado. El año pasado se aclaró que la señal fue creada por el cometa 266P/Christensen al pasar cerca de la Tierra en agosto de 1977.
 
No es fácil, por tanto, encontrar pistas limpias. Ahora, además, investigadores de la Universidad de Cádiz han advertido que los buscadores de extraterrestres pueden estar expuestos al efecto gorilas.
 
El efecto gorila es el nombre de un conocido experimento perceptivo. En 1999, los investigadores Christopher Chabris y Daniel Simons pusieron un vídeo a varios voluntarios. En el vídeo, unos jóvenes se pasaban una pelota de baloncesto y tenían que contar los pases que hacían los voluntarios. En un momento determinado, una persona vestida de gorila entraba entre los jóvenes. Sin embargo, los voluntarios no lo vieron, ya que tenían toda la atención en el balón.
 
Pues los investigadores de Cádiz han realizado una prueba similar. Los voluntarios debían distinguir entre estructuras naturales y artificiales (como los que buscan civilizaciones extraterrestres) en 137 fotografías. En uno de ellos fue metido en un pequeño gorila. Y como en el experimento de 1999, los voluntarios no se dieron cuenta. Según los investigadores, nuestra neurofisiología es de una determinada manera, lo que hace que la percepción del medio sea limitada y orientada. Además, han concluido que los voluntarios más intuitivos veían el gorila más fácilmente que los racionales. Parece que ellos serán los mejores candidatos para encontrar extraterrestres.

Publicado en el diario Berria.

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