Martxel Aizpurua: Biólogo, menturazale, colmena...

1986/04/01 Elhuyar Zientzia Iturria: Elhuyar aldizkaria

Hemos entrevistado a un personaje conocido en Euskal Herria. Tuvimos la oportunidad de charlar con él en la Universidad Vasca de Verano, y a continuación os dejamos algunas pinceladas sobre su vida y sus trabajos.

Elhuyar.- Hi, eres una persona que ha hecho un poco de todo. Después de trabajar primero como profesor y dejar la escuela, entraste a UZEI. No es el caso de la Euskal Etxea de Barcelona. Cuando ese sueño fracasó, fui al Golfo de Guinea con los pescadores vascos. Y ahora hablas con las abejas. ¿Por qué tanta profesión?

Martxel Aizpurua.- Bueno, Si miramos hacia abajo, creo que tiene alguna lógica, una lógica personal. Yo soy una persona que ha tratado de hacer lo que nos gusta en la sociedad en la que vivimos. Como profesor, empecé a enseñar a las andereños con 18 años. Entonces no sabía euskara ni biología. En aquel momento tenía necesidad y empecé a trabajar como profesor en el Liceo de Santo Tomás de Donostia. Al mismo tiempo, ese mismo año también hice alguna pequeña investigación en Aranzadi, mientras colaboraba en UZEI.

Los tres trabajos no podían salir adelante y dejé uno. Después he trabajado durante un año en UZEI y a las tardes en Aranzadi. ¿Qué quiere eso? Pues que siempre he mantenido la rama de biología y de alguna manera he trabajado la botánica y el estudio de polen. Por lo tanto, ¿por qué me metió en un amplio proyecto para dos años? Pues creo que ese es el sueño de todos los biólogos. No conozco a ningún biólogo que no haya tenido ese sueño. Ese sueño es hacer un viaje como Darwin, dar la vuelta por el mundo En este caso, también era un aspecto mentorial. El viaje no lo hiciste en avión, sino en vela. De todas formas, la única opción que quería era no arrepentirse después. Por lo tanto, si el soñado de tantas veces toca a la par y no retrocede, hay que avanzar.

E.- Y tú avanzaste.

M.A.- Sí. Pero después de haber estado paralizado a hacer la ilusión, no me quedé adelante ni atrás, ni para el mar ni para la tierra, fue bastante duro. Bueno, ahora estoy en la colmena y eso es normal en un sentido. Como he dicho antes, seguía investigando y últimamente había empezado a hacer el análisis polínico de la miel. En lugar de estudiar la miel de otros, pensé: "creo yo la miel". Por un lado, crear miel y por otro, investigar sobre esa miel o colmena.

E.- ¿Qué tipo de investigación?

M.A.- Por ejemplo, ¿Cuánto miel se puede sacar en una zona? ¿De qué calidad? ¿Cuándo hacen cada clase de miel? ¿Qué están recogiendo en primavera? ¿Qué flores se encuentran en Gipuzkoa, por ejemplo, y cómo es esta floración? ¿Qué flor viene primero? ¿Cuáles después? Por ejemplo, florece la hierba del achicoria, claro, pero ¿cuántas hierbas hay? Por lo tanto, compaginando todos estos aspectos, abordé una forma de investigación, una nueva vida. Quizás mi padre siempre haya tenido razón. Según él, yo siempre he sido innovador y si hay cosas que me gustan y son nuevas, siempre me han tirado.

E.- Pero aparte de la investigación, también habrá un problema económico. Tendrá que sacarse la vida de algún sitio, ¿no?

M.A.- Sí. Si yo pongo cien o más colmenas, de ahí podía venir dinero. No sé cuánto, pero quizás medio millón al año. Con esto no se puede hacer mucho. Pero eso es ayuda, y con la excusa de las abejas puede dar rienda suelta. Hablar de las abejas podría dar lugar. O en invierno, como están casi dormidos, tendré seis meses para realizar otros trabajos, y como en nuestro País no hay trabajo (el dinero sí, falta, pero no trabajo), por ahí o por aquí.

E.- ¿Y la miel que hacen estas abejas tiene alguna peculiaridad? Hemos oído muchas veces "miei de la Alcarria"...

M.A.- Acabo de empezar a investigar. Yo creo que aquí no ha surgido una miel de este tipo de plantas, como la miel de romero o la miel de castaño. Porque aquí no hay ese tipo de logros. Aquí produce miel de mil flores. Lo más probable es que la especificidad química de la miel de aquí sea mayor. Está pendiente de comprobarlo. No debemos analizar con qué flor está hecha. Tras un mes de sumatorio, cuando todo coincida en otoño, hay que ver cómo está hecha la mezcla. Esa mezcla puede tener alguna peculiaridad, tiene más glucosa o menos galactosa...

E.- ¿Existe tradición en Euskal Herria?

M.A.- Creo que en Euskal Herria hay que hacer especial el Norte y el Sur. En Álava y Navarra existía una verdadera colmena, y en este momento aquí en Navarra, en la zona de Pamplona y de aquí en abajo en la zona de la Ribera, ya hay colmenas importantes. Creo que hay producción. Por otro lado, también había colonización. La gente de la zona valenciana trae a las abejas para aprovechar la flor de romeros y árboles frutales.

En Gipuzkoa y Bizkaia, en años anteriores mucha gente ha tenido más colmenas. "Mi padre o mi abuelo tenía 20, 30..." y así suena. Pero, claro, siempre teníamos colmenas del antiguo estilo; incontroladas, difíciles de controlar; si lo hacían bien, y si no lo daban, se llamaba “mal año”. Pero ha habido y creo que hay una resurrección. Yo creo que nuestro predecesor tenía más abejeras que colmenas.

E.- ¿Ha analizado la tradición vasca al respecto?

M.A.- Sí. Yo he estado de caserío en caserío para conseguir las primeras cifras de abejas. Y así, en el trato, descubre este tipo de tradiciones. La gente habla de sus abejas. Entonces se dan cuenta y piensan "bueno, esto lo estima o lo que es" y les cuentan cosas extrañas.

Hay quien no quiere recibir dinero porque no se trata de vendedores, y prefiere pagar pienso o cultivo. Otros no quieren cobrarles. También lo recoge. La gente "no tiene que hacer esto", "tiene que colocarlo en ese lugar" y así les ayudan. O les dicen cosas como "mi madre hacía esto" o "cuando murió nuestro padre, mi madre se fue a las abejas diciendo que había muerto".

E.- ¿Es peligroso trabajar con las abejas? Pinchazos y...

M.A.- El mayor riesgo es la pérdida de las abejas. En algunos lugares, yeguas y abejas no hay que poner interés, porque corren peligro de perderse. Per tsonalmente tenemos que tener cuidado, porque tienen un mecanismo muy fuerte para defender la colmena. Al aproximarse, al menos al abrir o manipular la colmena, hay que tener cuidado. Hay cosas que no hay que hacer.

Por ejemplo, no golpear, no dejar caer el panal por el golpe. Ese tipo de cosas asustan a las abejas. Trabaja unos apicultores sin nada, ni goante ni red, y parece que se inmunizan. Yo últimamente las picaduras no me hacían tanto efecto. Unas, por el camino de la inmunización y otras por el contrario, las hacen cada vez más sensibles.

E.- ¿Qué hacer para protegerse?

M.A.- Conocer bien su sistema de defensa. Por ejemplo, abre una hormona por cada abeja que se mata. Si se hace una caricia y se toca la abeja, una vez estallada se extiende una hormona que las abejas consideran alarma. Entonces viene otra abeja o dos y si los mata, ha sonado tres alarmas. Si no se abandona de allí, todas las abejas podrían ser atacadas a la vez.

Así ha sucedido Los animales (gatos, perros, ovejas, etc.) se escapan cuando se sienten criados en la cima. Los burros y los caballos no escapan y éstos empiezan a agitar. Hay que tener cuidado. Yo empecé sin nada y luego compré las redes, los goantes, el buzo, las batas, etc. Cada vez estoy más protegido, aunque la picadura no produzca grandes efectos

E.- Gracias, Martxel.