IZADI: asociación naturalista de Usurbil

1987/02/01 Arrojeria, Eustakio - Elhuyar Zientziaren Komunikazioa Iturria: Elhuyar aldizkaria

En las personas de nuestro pueblo hay muchas intenciones e ideas, pero a la hora de coger el cuerpo nos encontramos rodeados de obstáculos impensables. Sin embargo, y pérdida de pérdidas, también hay quien sale adelante. Tuvimos conocimiento de que algunos usurbildarras llevaron a cabo una de estas pretensiones, y como nos pareció interesante por primera vez, hemos tratado de recoger la noticia con mayor precisión. Para ello nos hemos acercado a Daniel Palacios, que desde el principio ha trabajado en este proyecto, con la intención de hacer un discurso con él. Es decir, como verás, para poder llevar a cabo cualquier proyecto, a menudo es suficiente juntar dos "txoro" que trabajen en ello. Así que si tienes alguna idea, ánimo y adelante.
Elhuyar.- A través de una revista que llega a Guregana, la revista IZADI, tuvimos conocimiento de la creación de una Sociedad de Ciencias en Usurbil. ¿Podría aparecer en dos o tres palabras la historia de la Asociación?

Los miembros del jurado en su acto. D. Daniel Palacios es el segundo por la izquierda.

Daniel Palacios.- Su historia comenzó hacia 1968 y 69. La asociación artístico-musical Garbi-alai tenía secciones diferentes entre las que se encontraban los montañeros. Allí, dentro del club de montaña, decidimos formar un equipo de micología y participar en el campeonato de Tolosa. En años posteriores participamos en campeonatos de Tolosa, Galdakao, Vitoria-Gasteiz, etc., consiguiendo además un nivel bastante cómodo.

Sin embargo, en aquella época no estábamos del todo de acuerdo con los criterios que tenían Aranzadi y otras asociaciones micológicas de Gipuzkoa, ya que los torneos dirigidos a la competición no eran nada didácticos. La presencia de la misma especie en cada stand era un lema cotidiano y los grupos fuertes reunían las mismas especies.

El jurado, por ejemplo, tenía que mirar a 30 stands y aunque los revisara una y otra vez, no era de extrañar que pasara algún bien mal clasificado. Por otro lado, la gente que se acercaba podía encontrar los hongos clasificados de diversas maneras y bien clasificados, ya que existen distintas clasificaciones según las escuelas. Entre las diferentes escuelas, las más conocidas son la anglosajona y la francesa. Por lo tanto, y a la vista de ello, se decidió rechazar este tipo de concursos.

Aunque fueron útiles de antemano, en aquella época no sirvieron. Por ello, nos pareció una buena solución organizar exhibiciones que iban cambiando de lugar. Al quedar fuera de la competición y con un único stand, nuestros especialistas en lugar de formar parte del jurado, clasificaban los hongos. Además, se reducía el riesgo de distracción y las exposiciones se hacían más didácticas al público. Después de cuatro o cinco años, nos diseminamos y cada uno tocó por su cuenta.

Desde entonces, he trabajado como micológico y en 1980 (en la quinta edición de las jornadas organizadas por el club de montaña Andatza) se organizó un concurso de micología dirigido a los más pequeños, con nuestra participación. Porque concursos locales de micología, proyectos con diapositivas, etc. nos ayudaban a seguir adelante. Era una buena vía para dar a conocer los hongos; se organizaban charlas, etc. Ante esto se decidió organizar una exhibición.

Una vez constituida la muestra, las preocupaciones que teníamos marginadas afloraron y, por supuesto, entre estas preocupaciones no sólo estaba la micología. Porque creemos que si sólo trabajábamos la micología, estaríamos como un pelotari bueno en el juego de puntas, porque podríamos desarrollar un solo brazo y nuestra intención era desarrollar todo el cuerpo. Por lo tanto, teniendo en cuenta esto, decidimos que había que trabajar también la botánica, la ornitología, etc., al menos si queríamos hacer un trabajo que sirviera para algo.

Crecimiento experimental de Pleurotus ostreatus.

En aquel momento había gente preparada para llevarlo a cabo en Usurbil. Por ejemplo, para el área botánica Errekondo, que en realidad era Ingeniero Técnico Laborantz, ya que estaba vestido de este tema. También estaba presente Ángel Nuñez, que trabajaba en el campo de la ornitología en la sociedad Aranzadi, para llevar a cabo intenciones ornitológicas. Para el trabajo de laboratorio y de asesoramiento, veíamos a Isidoro Iturralde como una persona adecuada, porque además de ser una persona estrechamente ligada a la naturaleza, es un biólogo, y por fin me metí en la micología.

Por lo tanto, como ves, en Aranzadi estábamos trabajando dos en el pueblo; Ángel y yo, y por otro lado, estaban bien preparados: Errekondo e Iturralde. Por lo tanto, teníamos bastante constituida la columna. No éramos huérfanos y sabíamos qué queríamos hacer. Completando las fichas y solicitando subvenciones al Ayuntamiento, comenzamos a trabajar. En la actualidad, la asociación contará con entre 29 y 32 socios.

E.- Una vez constituida la asociación de alguna manera, ¿cuáles fueron los avances posteriores?

D.P.- Comenzamos con las actividades y con la intención de comenzar, se organizó la Semana de la Naturaleza que se celebra en Mayo. En ella, hongos propios de la época, hongos de primavera, algunas especies botánicas de la época, etc. se recogen. A medida que se organizaban estas exposiciones, vimos que en el pueblo había personas preocupadas por los fósiles. Ellos ya tenían suficiente fósil, pero sin clasificar. Por lo tanto, comenzamos a contactar con los especialistas en paleontología de Arantzadi y ellos los clasificaron.

Posteriormente, se llevó a cabo una demostración con estos fósiles, preocupando a cuantos. Como consecuencia de ello, también se han organizado expediciones para la búsqueda de fósiles hasta el Ordejón de Abajo de Burgos. Últimamente estamos en Deba y estamos pensando en volver. Al parecer, y teniendo en cuenta cómo van las cosas, nos vemos obligados a construir una nueva rama, porque en la gente se ve la voluntad de hacerlo. Por otro lado, y en colaboración con la asociación de montañeros Andatza, se organizan jornadas micológicas.

En ella se organizan todo tipo de concursos relacionados con la micología y las ciencias naturales (fotos, dibujos...); también hay algo curioso que está proyectando diapositivas y que ya está triunfando, estamos tratando de dar a conocer la comestibilidad de los hongos. Para ello se realizan preparaciones micológicas de todo tipo de hongos y además de diversas formas: mezclas convencionales, croquetas, patés, etc., que se distribuyen al público. Al principio, como es normal, la gente andaba con cuidado, pero ahora se come todo lo que se prepara. Parecen confiar en nosotros.

Otras actividades?, cursos de micología, conferencias sobre ornitología, micología y botánica, charlas sobre toxicomanías producidas por hongos, concursos fotográficos, etc. Por supuesto, también estamos trabajando en la recogida de materiales: materiales de investigación, fotografías a través del microscopio, exsiccatas...; ya sólo en el campo de la micología tenemos unas trescientas diapositivas. También trabajamos en la bibliografía.

E.- Como ya ha mencionado en varias ocasiones la asociación Arantzadi, ¿podría indicarnos cuáles son sus relaciones o estáis por vuestra cuenta?

D.P.- No, no andamos solos por nuestra cuenta, porque hoy en día la marcha en solitario a nivel de Gipuzkoa es un lujo inaceptable, y yo fui a mí mismo sin perder la identidad de asociación, que propuse ser socio de la asociación Arantzadi, que fue aceptada por los demás. Actuar de esta manera supone únicamente una ventaja, como aprovechar su experiencia, poder acudir a ellos, facilitar nuestro camino, etc. Por tanto, hoy en día somos socios de la asociación Arantzadi por muchas razones. Además, dos miembros activos de IZADI, por nuestra cuenta, están incluidos en Arantzadi y hay otros cuatro o cinco, aunque no sean socios activos, que están en contacto con la asociación Arantzadi.

E.- Los miembros activos del equipo de IZADI, ¿son ciudadanos? Es decir, ¿son todos usurbildarras?

D.P.- Sí, todos podemos considerarnos ciudadanos, porque somos mayoría quienes nacemos o vivimos en él. Algunos de ellos, el hijo de Mikel Laboa y una señorita de la ikastola Landaberri, no son ciudadanos. Sin embargo, pueden considerarse bastante populares.

E.- Las actividades que organizáis, ¿están dirigidas al pueblo de Usurbil?, ¿o abarcan más espacio?

D.P.- Estamos extendidos a la comarca de Usurbil, ya que el dinero que manejamos es poco y no llegamos a más. Por otro lado, en mi opinión, no me parece justo entrar en ámbitos que puedan trabajar otros tipos de asociaciones u otras asociaciones. Sería que nos consideráramos mejor que los demás, y eso no me parece legítimo. Por el contrario, nuestra intención es colaborar con otras asociaciones. Pero, en todo caso, participamos si nos parece interesante por fechas y temas.

No hace tiempo, en abril del pasado año, organizamos una exposición en el pueblo con material de minerología y paleontología adquirido por el grupo bilbaíno Iberduero. Al principio pensamos hacer una semana, pero debido a la demanda de la gente tuvimos que alargar otra semana. Esta exposición estaba dirigida a los colegios de Usurbil y alrededores.

E.- ¿Qué tipo de relación mantienen con los centros?

D.P.- Nuestro deseo es trabajar de cara a los centros, porque nuestra intención es recoger todo lo que hay alrededor. Es decir, el objetivo a largo plazo es completar o elaborar el censo de flora y fauna que entra en la comarca natural de Usurbil. Y como tú sabes, para poder llevar a cabo este tipo de trabajo, quizás haya que pasar unos 20 años (si no es más), y la razón que tiene la asociación para crear archivos es esta. Por otro lado, el hecho de que trabajemos en esta comarca nos permite completar los estudios de Gipuzkoa y Euskadi, y ese es el camino que de momento tenemos planteado. Por lo tanto, para poder llevarlo adelante tenemos que ir a los centros educativos. Ellos serán seguidores de estas acciones y creadores de otras nuevas.

E.- Como ha mencionado anteriormente, se trata de un material que se recoge: diapositivas, datos, etc. ¿Dónde guardáis este material? ¿Disponéis de un lugar fijo de reunión?

Lepiota eretace.

D.P.- Nos reunimos en el colegio público Ageri-alde. Además, nos han dejado un laboratorio local, unos armarios y material adecuado. Entre el material que nos han dejado hay un microscopio casero en Niko y con él queremos aportar una nueva experiencia o una experiencia menos conocida a nivel de Euskadi. Sabemos que al microscopio de Nikon se le puede acoplar la pantalla de televisión, por lo que cualquier tipo de célula se puede ver en el monitor de televisión utilizando el microscopio. Por lo tanto, las clases se pueden dar normalmente, sin que los alumnos pasen uno a uno por delante del microscopio. Es decir, por nuestra opinión, o al menos por mi opinión, puede ser una experiencia muy curiosa.

E.- Como se ha mencionado al principio, hemos tenido noticias a través de la revista IZADI. ¿Por qué habéis publicado esta revista?

D.P.- Como ya te he dicho, éramos un grupo bastante fijo, sabíamos lo que queríamos conseguir y algunos teníamos costumbre de escribir o publicar algo antes. Por lo tanto, se nos ocurrió crear una revista divulgativa. La gente tenía miedo a escribir. Pero, al fin y al cabo, nos animamos a Isidoro, a Nuñez y a mí y decidimos seguir adelante sin más. ¿Qué nos pasó?.

Algo muy sencillo: vimos la necesidad de darnos a conocer a medida que publicamos la revista y ésta fue la razón por la que, además del grado de divulgación, se hizo algo más serio, es decir, la necesidad de publicar trabajos de investigación. Por otro lado, hay que tener en cuenta que por la forma de escribir que tenemos algunos de los presentes, nos resulta muy costoso y difícil adecuarnos al nivel divulgativo. Es decir, para nosotros era una gran labor escribir en lenguaje adaptado a los jóvenes, y así se hizo el primer número de la revista. Al ser el primer número, nos quedamos a la espera de las críticas.

En un principio las críticas fueron positivas, pero hubo todo tipo de críticas. Entre ellos, el de la lengua, que usábamos demasiado el castellano y que sólo tendríamos que utilizar el euskera. A este respecto tenemos nuestra opinión y es que si la obra que se escribe es científica o divulgativa, se debe escribir en la lengua que el escritor domine. Eso sí, cediendo el respeto a la otra lengua, escribiendo un resumen en la otra lengua. Eso siempre lo hemos cumplido.

¿Pero qué pasa? Quienes dominamos algo de ornitología, toxicología y micología no podemos escribir en euskera, ya que no lo sabemos, por lo que nos valemos de la traducción resumida. Por otra parte, Jakoba Errekondo se ha limitado a temas de divulgación, por lo que parece que el euskera se ha convertido en una lengua secundaria. Yo creo que el euskera irá ocupando el lugar que necesita a medida que se van formando los escritores vascos. Pero eso sí, habrá que hacer un resumen en el otro idioma y si se viera necesario, también en inglés.

Cuando llegó el momento de hacer el planteamiento del segundo número, recibimos la felicitación de varias asociaciones micológicas francesas, y yo empecé a trabajar. Sé que es una obra que pocos leerán, pero parece que ha sido aceptada en algunos sectores europeos. Por lo tanto, adelante. Madrileños, catalanes y gallegos también nos han felicitado. Nuestra intención es combinar el grado de divulgación con el nivel de investigación y al mismo tiempo diferenciarlo. Como habrás podido comprobar al ver la revista, en el centro de la misma se encuentran las patas y los pañuelos para separar los animales. Aparecen de forma muy sencilla.

Este ha sido el primer paso que se ha dado para canalizar nuestros objetivos y analizar las consecuencias de la gente. En el primer número intentamos hacer algo así con las ilusiones de las flores. En algunas ikastolas ya se han utilizado. Por lo tanto, como puedes ver, queremos publicar la revista complementada con aspectos científicos y divulgativos elaborados como separatas. Su frecuencia es anual.

La revista se distribuye gratuitamente en los colegios de la zona (Usurbil, Lasarte,...). Es decir, la mayor parte del ámbito de distribución de la revista son los centros escolares y los pocos ejemplares que quedan son utilizados para el intercambio con otras asociaciones.

E.- Si la revista se distribuye gratuitamente, ¿de dónde obtenéis dinero para seguir adelante?

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D.P.- Aprovechamos la subvención concedida por el Ayuntamiento y la Diputación. Para el último, la caja también nos ha ayudado.

E.- Hasta ahora hemos hablado de la asociación IZADI y de la revista IZADI y no hemos dicho nada de ti. ¿En dos o tres palabras puede aparecer su curriculum vitae.

D.P.- Mi currículum profesional es ser impresor y te diré sobre los estudios, que empecé los estudios agrícolas en la Escuela Agraria de Burgos. Pero por diferentes motivos de vida me encontré en la necesidad de abandonar los estudios. En esta carrera había una asignatura de fitopatología. Él se encargaba de las enfermedades que producen los hongos en las plantas, y yo odiaba aquella asignatura. ¿Quién diría entonces que iba a dedicarme a la micología?

Hacia el año 41 había muchas máquinas tuberculosas de hambre, falta de proteínas y vitaminas. Por otro lado, en Euskal Herria, por el desconocimiento de la población o por el desperdicio de proteínas, me di cuenta de ello. Esta fue la razón por la que me animó a empezar a trabajar como micológico.

E.- Recogiéndote a tu área, ¿cuáles son los descubrimientos más destacados de los últimos tiempos?

D.P.- En micología el problema está bastante complicado. Los que siguen la escuela anglosajona nos llamaban fósiles a los que siguieron la escuela francesa, por lo que llegamos a un acuerdo, el de seguir la escuela anglosajona. Esta decisión es consecuencia de una reunión de miólogos que se dirigieron hacia la unificación de criterios. Por lo tanto, hemos tenido que remodelar las clasificaciones. Por otro lado, han primado los criterios de los estudios de microscopio e irradiación y están apareciendo nuevas especies obtenidas artificialmente.

Cuando digo artificialmente, quiero decir que antes se conocían por el otro nombre y ahora se clasifican por nuevas clasificaciones. Como consecuencia de la taxonomía que se está produciendo, se descartan en gran medida los hancases que se hacían antes. Hoy en día, se exige mucha precisión a la hora de clasificarla, por lo que en los últimos tiempos hemos encontrado setas como la Laccaria latericia. Esto se parece mucho a Laccaria laccata y vive en el hábitat de las mimosas. Es una especie extraña, de origen brasileño. Es la primera que aparece a principios de marzo o a finales de febrero.

En mi opinión, es una naturaleza muy extendida. Pero como hemos dicho antes, y como Laccaria laccata es similar a la saga, la gente no le ha hecho caso; Laccaria laccata es muy conocida. Como sabemos, la bibliografía de Laccaria latericia apenas aparece en ninguna parte. La diferencia entre estas dos Laccaria radica en que una es biesporica y la otra es tetraespórica. Alguien la encontró y la llevó a Aranzadi.

Tras analizarla, nos dimos cuenta de que Laccata no era, sino que era biesporádica. Estuvimos buscando entre los biespóricos, pero no encontramos ninguna referencia. Era una nueva mención. Al principio se pensaba que era la primera mención a nivel europeo, pero parece ser que los italianos la mencionaron antes y la referencia que teníamos era la de Norteáfrica. En la península hemos sido los primeros que hemos mencionado. En Francia no sé si se ha mencionado o no, porque no tengo noticias de allí. Aunque no lo hayan mencionado, en mi opinión, lo mencionarán antes de mucho tiempo, ya que se trata de una siza muy extendida.

Otra de las especies de interés que se encontraron el año pasado en una de las huertas de Usurbil es su presencia. Es además una especie no bien especificada a nivel europeo. En Europa, en estos momentos de adaptación de los subconjuntos de Lepiot, las clasificaciones no están completamente terminadas. La seta que mencionamos pertenece a este grupo. Lepiota cretacea es una cura, una vez más curiosa: Es similar a Lepiota nauccina.

E.- Gracias y hasta otro, Daniel.