Elisa Sainz de Murieta Zugadi Klimaren ikertzailea

“Es importante fijar el límite a 1,5 ºC y es una decisión basada en la ciencia”

2021/11/22 Galarraga Aiestaran, Ana - Elhuyar Zientzia Iturria: Elhuyar aldizkaria

Ed. Aritz Loiola/Press Fotográfico

Elisa Sainz de Murieta Zugadi ha seguido de cerca el congreso COP26. Investiga la emergencia climática en la UPV-EHU y BC3 y reconoce que no es fácil opinar sobre el congreso. Y es que tiene muy claro lo difícil que es llegar a tantos países de acuerdo en objetivos y estrategias. Además, los temas que han debatido han sido muy variados y muy complejos, y las influencias y conclusiones de cada uno de ellos son diferentes en el lugar. Por último, son decisiones a futuro y, por tanto, cree que pueden cambiar su visión con el tiempo. Sin embargo, ha ofrecido un análisis exhaustivo a la revista Elhuyar, seleccionando las palabras con cuidado y mirando de cerca y de lejos las luces y sombras.

En primer lugar, ¿qué destacarías del congreso?

Las decisiones relativas a la reducción de emisiones son las que más se han centrado, y yo destacaría los aspectos positivos. Por un lado, el primer objetivo del acuerdo de París establece el compromiso de que el calentamiento atmosférico se mantenga por debajo de los 2ºC. En concreto, se comprometen a quedar bastante por debajo (“well below”) y a tratar de limitar su temperatura a 1,5 ºC.

¿Tiene sentido distinguir entre 1,5 y 2 ºC? Pues bien, en París se pidió al IPCC que lo estudiara y el resultado se publicó entre las conferencias de París y Glasgow. En principio hay poca información, pero sin embargo, se veía claramente que los impactos serían mucho mayores si se alcanzaran los 2º C.

¿El daño causado por el aumento de la temperatura no es gradual?

Eso es. Por ejemplo, la gente en riesgo de olas de calor se duplica al pasar de 1.5ºC a 2ºC. Otro ejemplo es la extensión del hielo marino en verano en el Ártico, o algunos ecosistemas vulnerables como los corales. Este informe fue agravado, pero hasta el momento no se ha definido con tanta claridad el límite de 1,5ºC.

En esta ocasión aparece muy claro. Se explica en la propia decisión y el léxico ha cambiado: el objetivo no es quedar por debajo de los 2 ºC, sino no pasar por los 1,5 ºC. Y eso es un matiz muy importante. Además, señalan que la decisión se ha tomado sobre la base de la ciencia. La ciencia ha entrado en la decisión y las palabras han cambiado totalmente.

Antes de empezar, ha dicho que también han habido sombras...

Bueno, por ejemplo, sobre el carbón ha habido un gran debate. Por primera vez han hablado sobre el carbón y por primera vez han dicho que hay que reducir las ayudas a los combustibles fósiles. Pero es cierto que las palabras han ido disminuyendo y se ha insistido mucho en la actitud de India y China, que en lugar de dejar de utilizar carbón, prometen restringir su uso.

El carbón es el combustible fósil más contaminante desde el punto de vista de las emisiones, pero no ha sido incluido en el acuerdo. Y el carbón se utiliza sobre todo en países no industrializados, por lo que es discutible hasta qué punto es justo fijarse únicamente en el carbón.

Ni blanco ni negro, por lo tanto.

Claro. Otro rayo de luz: En la época del acuerdo de París, las previsiones apuntaban a un aumento de la temperatura de la Tierra de entre 3 y 4 ºC, y ahora las previsiones han bajado de 2,4-2,7 ºC. Por lo tanto, algo ha mejorado. Pero no es suficiente.

Los compromisos que se adquieren ahora son a largo plazo. Por ejemplo, en el año 2050 se han establecido la mayoría de los objetivos de neutralidad de carbono. ¿Y qué pasa a corto plazo? En este congreso se ha tratado de acercar estos objetivos y definir los objetivos para 2030. No se ha avanzado mucho en ello. Así que esto es una sombra. Todavía no estamos en camino de cumplir el acuerdo de París. ¿Qué necesitaríamos para ello? Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 45% para 2030. Y sabemos que este año, tras la caída traída por el covid-19, están subiendo de nuevo. Es decir, una cosa son los compromisos y otra la realidad, y las emisiones demuestran que en la actualidad no estamos en vías de cumplimiento.

¿Qué opinión le merece la decisión de reducir las subvenciones a los combustibles fósiles? En concreto se trata de subvenciones "ineficaces".

Sí, dice que hay que eliminar las subvenciones ineficaces. Creo, por una parte, que está bien reconocer que todavía hoy en día los países industrializados y en vías de desarrollo subvencionan la explotación de combustibles fósiles. Siempre se mencionan las ayudas a fuentes de energía renovables y nunca a combustibles fósiles. Por lo tanto, me parece bien aceptar y tenerlo en cuenta.

Hasta ahora hemos hablado de recortes, pero también se han tomado decisiones en el apartado de adaptación.

Sí, y se ha creado un grupo para trabajar el aspecto de la adaptación. Además, desde el punto de vista financiero, se ha comprometido a duplicar los fondos destinados a la adaptación para el año 2025. La mayor parte de las subvenciones concedidas hasta el momento han sido para reducir las emisiones y no para adaptarse al impacto del calentamiento. Ahora el compromiso se ha incrementado.

¿Cuál sería la sombra en este apartado? Pues bien, en la conferencia de 2009, celebrada en Copenhagen, los países industrializados se comprometieron a destinar 100 mil millones de dólares anuales a los países en desarrollo a partir de 2020. Y este compromiso de 2009 aún no se ha cumplido.

Por lo tanto, ahora se ha acordado ampliar la ayuda, pero habrá que ver si efectivamente esto es así o no, ya que hasta ahora no lo han cumplido.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la concreción de los objetivos en la adaptación no es tan sencilla como la concreción en la reducción. Esto se debe a que el impacto varía de un lugar a otro y, por tanto, a las medidas que hay que tomar para combatirlo. No hay una métrica unificada y también se puede cambiar culturalmente de un lugar a otro.

Además, en algunos países en desarrollo, a pesar de establecer políticas de adaptación audaces y potentes, sufrirán daños y pérdidas. Eso ya lo sabemos. ¿Quién debe indemnizar estos daños? Estos países demandan la creación de un fondo que, a pesar de haber avances, no ha sido aceptado hasta el momento por su complejidad política.

Para algunos países, sin embargo, el impacto no es una cuestión de futuro, ya están sufriendo las consecuencias del calentamiento. Por ejemplo, llamó la atención la conferencia del ministro extranjero de Tuvalu, que la hizo sumergida en el agua para poner de manifiesto el mensaje de que su país está en peligro de extinción debido a la subida del nivel del mar.

Finalmente no se acepta la creación del fondo, sólo se acuerda continuar con el tema. La excepción han sido Escocia y Valonia, que han decidido donar fondos para compensar daños y perjuicios. Es curioso porque no son Estados ni parte de la Convención.

También han hablado del marco de transparencia. ¿Qué es eso?

Esto es, cómo van a presentar los compromisos que están asumiendo los países, qué información tienen que aportar, cómo van a explicar sus avances… No es fácil, también hay debates para decidir plantillas. Y es que no todos los países tienen las mismas posibilidades de acceder a la información. Junto con el marco de transparencia, se ha cerrado la compleja parte de los mercados de carbono. En este mercado se pueden comercializar las emisiones generadas. Era un tema bastante complicado, y una de las preocupaciones era evitar la doble contabilidad, lo que parece haberse relacionado.

¿Cuál es la sombra? Brasil ha estado presionando para poder utilizar también los créditos pendientes de Kioto y, finalmente, los créditos del pasado todavía se podrán utilizar. Con el cierre de estas dos cuestiones se ha conseguido cerrar por fin el libro de normas del acuerdo de París.

En este sentido, en el acuerdo de París se acordó realizar el proceso Global Stocktake en 2023. Es decir, ver dónde estamos, hacer un diagnóstico. De hecho, estamos mirando todos los años, pero así se estableció, tanto el marco como el de los mercados de carbono.

Por lo tanto, el congreso ha tenido notables sombras, pero también claras, y creo que es importante subrayarlas, porque son imprescindibles para avanzar.