Biotecnología y medio ambiente en la semana de la ciencia y la tecnología

2002/11/19 Galarraga Aiestaran, Ana - Elhuyar Zientzia

El segundo día de la Semana de la Ciencia y la Tecnología organizada por Saretek ha tenido lugar una serie de cambios en las charlas programadas, como la sustitución de Kenneth Timmis por Juan Luis Ramos, invitado al Parque Tecnológico de Miñano en Álava. No obstante, cabe destacar que se han tratado temas de gran interés.

Juan Luis Ramos, director de la estación experimental de ZAIDIN del Consejo General de Investigación Científica de España (CSIC), ha hablado sobre la posible aplicación de la biotecnología al medio ambiente, en particular sobre las posibilidades de degradación de los contaminantes por medios biológicos. Tras la charla, hemos podido hacer un par de preguntas.

En su intervención ha mencionado el lindane y ha dicho que estáis desarrollando la técnica para eliminarlo. ¿En qué estáis exactamente?

Sí, así es. Como ya sabéis, el uso del pesticida lindano en Euskal Herria, Galicia y otros lugares fue muy importante, y estamos trabajando en la técnica de erradicación de la contaminación generada en aquel momento en colaboración con diversos centros de investigación, entre los que se encuentra GAIKER.

Ya tenemos un microorganismo capaz de degradar el lindane, pero desgraciadamente no es muy efectivo. Por lo tanto, estamos tratando de aumentar la eficacia de la bacteria. Para ello, por un lado, queremos aumentar la capacidad de la propia bacteria y por otro, queremos incidir en la rizosfera. Precisamente, la bacteria vive alrededor de las raíces de las plantas y buscamos que determinadas proteínas de la rizosfera actúen como promotores. El objetivo final es aumentar la eficacia de la bacteria.

La biotecnología tiene una gran fuerza en Estados Unidos, mientras que en Europa se mira con recelo a esta tecnología que produce organismos modificados genéticamente. ¿Cuál crees que será la tendencia en el futuro?

Es cierto que la biotecnología tiene una gran fuerza en Estados Unidos, y Europa va muy por detrás, incluso en la investigación básica. Hace 15 años, Europa era líder en investigación biotecnológica, a pesar de que en EEUU se trabajaba más en aplicaciones. Ahora la investigación en biotecnología está desapareciendo de los programas europeos. Esto quiere decir que no se va a dar ninguna facilidad para avanzar, que las obras que hemos realizado ya están paralizadas y que no tenemos permiso para realizar estudios de campo...

Muchas veces se menciona que el riesgo de que los genes extraños introducidos en los organismos recombinados pasen a la naturaleza genera miedo. Pero ahora tenemos bacterias ‘suicidas’, por lo que una vez que el contaminante ha desaparecido también podemos eliminar la bacteria. No obstante, en ningún caso el riesgo será cero. Por otro lado, con la biotecnología también se ha cometido un error: a menudo se ha despertado una gran esperanza y luego no se ha cumplido lo que se esperaba.

Sin embargo, en el Estado español no se dan ayudas a la investigación en biotecnología. Ahora estamos investigando cómo hacer frente a la contaminación por actividades industriales con medios biológicos. Pero en el Estado español no es éste el mayor problema ambiental. Los residuos industriales en el norte y en el centro de Europa son los mayores problemas, pero los residuos de la producción de aceite de oliva en el Mediterráneo son más perjudiciales para el medio ambiente. Al hacer un litro de aceite se genera un litro de alpechín, que es un contaminante muy perjudicial. Una mediana empresa de elaboración de aceite de oliva contamina más que la ciudad de Nueva York al día.

Por lo tanto, primero hay que conocer los problemas y luego la biotecnología está ahí para afrontar cada problema de la manera más adecuada. De momento no podemos utilizarlo, pero estamos trabajando en el desarrollo de los medios.

Bacterias ‘suicidas’

Juan Luis Ramos explicó en su intervención qué eran las bacterias ‘suicidas’. Las bacterias ‘suicidas’ se matan al final del contaminante que degradan. Esto se consigue introduciendo en el genoma de estas bacterias el gen que codifica una proteína especial. Esta proteína perfora la parte celular de la bacteria, con lo que la bacteria muere.

Para que la bacteria viva, la expresión de este gen inhibe la expresión del gen ‘asesino’. Pero cuando las bacterias degradan todo el contaminante, el gen se expresa, se produce proteína y se perfora la pared celular. Entonces, el contenido de la bacteria sale al exterior y muere.

Con este mecanismo se pretende evitar el paso de genes extraños a la naturaleza.